YPF lleva «la argentinidad al palo» con VMOS

En una entrevista exclusiva con EnergíaOn Gustavo Gallino, vicepresidente de infraestructura de YPF y presidente del consorcio VMOS, repasó en detalles los avances de la obra más grande de infraestructura del país.

Por Sofía Agüero

El avance de la obra terrestre ronda el 85%. Foto gentileza.

Con un avance del 85%, el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur se prepara para iniciar sus primeras operaciones en 2027. La obra de infraestructura más grande de la industria petrolera nacional, que conectará Allen con Punta Colorada, no solo ampliará la capacidad exportadora del país, sino que también impulsa el desarrollo económico de Río Negro.

En una entrevista con EnergíaOn, Gustavo Gallino, vicepresidente de Infraestructura de YPF y presidente del consorcio VMOS, repasó el avance de la construcción del oleoducto y de la terminal marítima de Punta Colorada. “VMOS es un ejemplo de lo que se puede hacer en Argentina”, resaltó.

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La obra lleva 18 meses de ejecución y supone una inversión cercana a los US$ 3.000 millones. Su construcción en un período acotado implica exigencias importantes en materia de ingeniería, provisión de equipos y cumplimiento de los plazos previstos. Desde Allen hasta la costa atlántica, cada tramo responde a una misma lógica: las bombas impulsan el petróleo, los ductos lo trasladan, los tanques lo almacenan y las monoboyas permiten cargarlo en los buques.

La obra, diseñada para asegurar la logística de transporte terrestre y marítimo de los hidrocarburos no convencionales, enfrenta un horizonte de ampliación que se debate en tiempo real a la par de su ejecución. Con una proyección inicial orientada a transportar 550.000 barriles diarios, el fuerte crecimiento de la producción llevó a evaluar alternativas para incrementar el caudal y responder a la demanda de un millón de barriles.

En ese sentido, Gallino reveló que los equipos técnicos ya trabajan en iniciativas para escalar la capacidad de la tubería principal por encima de los volúmenes previstos originalmente. “No lo terminamos y ya nos quedó chico. Argentina tiene mucho para exportar y tenemos que aprovechar esta oportunidad”, sostuvo.

Actualmente, la primera etapa contempla seis tanques para almacenar crudo, de los cuales tres ya están terminados. Sin embargo, se analiza la posibilidad de construir cuatro tanques adicionales para incrementar la capacidad de exportación. Asimismo, entre las variantes para alcanzar un despacho mayor, la compañía evalúa tender tramos paralelos con cañerías de mayor espesor, adaptadas para soportar presiones operacionales más elevadas.


Más que infraestructura


Más allá del aspecto industrial, el impacto del trazado se evidencia en la economía de las localidades rionegrinas. Según precisó Gallino, la movilización de contratistas, la demanda de insumos y la contratación de mano de obra transformaron la dinámica socioeconómica de Sierra Grande, punto neurálgico para la futura terminal marítima.

“Yo creo que para el sur de la provincia, este proyecto le cambia completamente su ecosistema”, expresó. Para el directivo, la localidad ha experimentado transformaciones sustanciales: “Yo vine hace dos años y hemos visto la evolución. Han hecho muchas obras que dejan mucha huella en la provincia”, manifestó.

De acuerdo con los datos compartidos por YPF, la obra ya implicó el pago de US$ 240 millones en salarios para los más de 2.000 rionegrinos contratados en el proyecto. De ese total, un 65% proviene del Alto Valle y Valle Medio, mientras que el 35% restante reside en la Zona Atlántica.

Cerca del 30% del personal mejoró sus habilidades y avanzó en su categoría laboral durante la ejecución de los trabajos. A su vez, la iniciativa dejó alrededor de US$ 300 millones en productos y servicios contratados en la región, además de US$ 100 millones destinados específicamente a empresas locales.

“La obra deja gente que aprende un oficio. Tenemos gente que se capacitó en VMOS que hoy va a trabajar en otros grandes proyectos. Lo bueno es la continuidad que esto tiene. Creo que la provincia ha trabajado muchísimo en esto y ha hecho mucho hincapié en que se trabaje con mano de obra rionegrina”, remarcó.

“Me da muchísima satisfacción que la Argentina sea un país federal y sienta que el interior también tiene que desarrollarse”, agregó al evaluar el impacto regional del proyecto.

La escala y complejidad de la iniciativa motivaron también una reflexión personal por parte del ejecutivo. Al ser consultado sobre su trayectoria en los grandes proyectos del país, explicó que la pasión guía cada uno de sus desafíos y comentó entre risas que en su casa se preguntan por qué continúa en actividad. “Sigo trabajando porque ver lo que estamos haciendo me alargó la vida. Me siento orgulloso, YPF es la argentinidad al palo. Estamos trabajando para cambiar la Argentina y es una oportunidad que no podemos desaprovechar”, concluyó

La obra, que busca asegurar la logística de transporte terrestre y marítimo para los hidrocarburos no convencionales, enfrenta un horizonte de ampliación que se debate en tiempo real mientras avanza su ejecución. Con una proyección inicial orientada a transportar 550.000 barriles de petróleo diarios, el crecimiento de la producción llevó a las empresas asociadas a evaluar alternativas para incrementar el caudal y responder a los requerimientos de la demanda internacional.

En ese sentido, Gallino reveló que los equipos técnicos ya trabajan en iniciativas para escalar la capacidad de la tubería principal hacia volúmenes sensiblemente mayores a los previstos en el diseño original. ”No lo terminamos y ya nos quedó chico. Argentina tiene mucho para exportar y tenemos que aprovechar esta oportunidad”, sostuvo al describir el escenario técnico actual.

Entre las variantes para alcanzar un nivel de despacho cercano al millón de barriles diarios, la compañía está evaluando la construcción de tramos paralelos con espesores de cañería adaptados para soportar mayores niveles de presión operacional. “Ya estamos estudiando y siempre hay alternativas técnicas para encontrar alguna solución que nos permita hacerlo», remarcó. 

“No lo terminamos y ya nos quedó chico, pero eso es una buena noticia. Creo que la mala noticia sería no poder usar esta obra. La buena noticia es que nos quede chico porque quiere decir que la Argentina tiene mucho para exportar y tenemos que aprovechar esta oportunidad”, destacó Gallino.

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El montaje de los tanques representó uno de los principales cuellos de botella de la obra, pero los equipos lograron avanzar con una solución. Actualmente son 6 los tanques previstos para esta primera etapa, de los cuales 3 ya están terminados. Sin embargo, están evaluando construir 4 tanques más para aumentar la capacidad de exportación.

Más allá de los aspectos industriales, el impacto de la obra, que se extiende desde Allen hasta el atlántico, ya se manifiesta en las economías locales del trazado. Según precisó Gallino, la movilización de contratistas, la demanda de insumos y la contratación de mano de obra generaron un cambio en la dinámica socioeconómica de Sierra Grande, punto neurálgico para las operaciones de la futura terminal marítima de carga.

“Yo vine hace dos años, tenemos muy buena relación con la intendenta, y hemos visto la evolución de Sierra Grande y resulta increíble. Han hecho muchas obras que dejan mucha huella en la provincia”, destacó Gallino.

“Eso es fruto del proyecto y el esfuerzo que está haciendo la municipalidad y la provincia”, señaló. El proyecto ya ha dejado US$240 millones en salarios en Río Negro y ha dejado un gran derrame tecnológico. “Deja gente que se capacita, gente que trabaja, gente que aprende un oficio», explicó Gallino.

En lo que respecta a la evolución de las comunidades vinculadas al proyecto, Gallino remarcó el vuelco registrado en la actividad comercial y laboral de la zona atlántica a partir del desembarco del proyecto energético.

“Yo creo que para el sur de la provincia le cambia completamente su ecosistema. Sierra Grande ha cambiado. Yo vine hace dos años y hemos visto la evolución. Han hecho muchas obras que dejan mucha huella en la provincia”, manifestó.

”Deja gente que se capacita, gente que trabaja, gente que aprende un oficio. Tenemos gente que se capacitó en VMOS que hoy va a trabajar en proyectos como el ducto de GNL en San Matías. Lo bueno es la continuidad que tiene y creo que la provincia de Río Negro ha trabajado muchísimo en esto, ha hecho mucho hincapié en que se trabaje con mano de obra rionegrina. Me da muchísima satisfacción que la Argentina sea un país federal y sienta que el interior también tiene que desarrollarse”, expresó Gallino al evaluar el derrame operativo de la construcción.

El avance de la obra terrestre ronda el 85%, al tiempo que en Punta Colorada progresa el montaje de seis tanques de almacenamiento y la perforación dirigida para la instalación de la cañería submarina que conectará con las monoboyas de carga.

La ingeniería del sistema apunta a permitir la operación de buques de gran porte del tipo VLCC, optimizando los costos para los despachos hidrocarburíferos que comenzarán sus pruebas iniciales entre finales de este año y los primeros meses de 2027.

La escala y complejidad de la iniciativa motivaron también una reflexión de índole personal por parte del profesional a cargo de la Vicepresidencia de Infraestructura de YPF.

Al ser consultado sobre su permanencia al frente de emprendimientos de alta exigencia industrial, Gallino explicó: ”Sigo trabajando porque ver lo que estamos haciendo me alargó la vida. Me siento orgulloso, YPF es la argentinidad al palo. Estamos trabajando para cambiar la argentina y es una oportunidad que no podemos desaprovechar”, concluyó Gallino.