El primer set de fractura eléctrica de Latinoamérica ya está instalado en Vaca Muerta

Aunque aún restan semanas para que empiece a operar de manera efectiva, la llegada del equipo representa un salto tecnológico en la Cuenca Neuquina.

Redacción

Por Redacción

El sistema e-frac Zeus de Halliburton quedó instalado en el yacimiento para iniciar sus operaciones junto a YPF. Foto: gentileza.

El sistema e-frac Zeus de Halliburton quedó instalado en el yacimiento para iniciar sus operaciones junto a YPF. Foto: gentileza.

La industria energética en la región ya transita una transformación profunda con el arribo de infraestructura orientada a modernizar las tareas mecánicas en los yacimientos. En este marco, la instalación de un innovador sistema de bombeo sustentado en energía eléctrica marca el inicio de una etapa orientada a desplazar los métodos tradicionales.

Si bien restan semanas de puesta a punto para su inicio operativo en el campo, la instalación de este innovador sistema de bombeo sustentado en energía eléctrica marca el inicio de una etapa orientada a desplazar los métodos tradicionales. La llegada del equipamiento representa el desembarco inicial de esta alternativa operativa fuera del territorio estadounidense, posicionando a la cuenca como un punto clave para la aplicación de tecnología de vanguardia.

El proyecto surge a partir de una alianza estratégica entre la petrolera YPF y la compañía de servicios Halliburton, concebida para elevar de forma sustancial el rendimiento en la etapa de completación de pozos. Denominada Zeus, esta plataforma tecnológica fue desplegada en el terreno con el objetivo de sumarse a las metas operativas de largo plazo fijadas para la producción de gas y petróleo no convencional. 

Para su puesta a punto, el personal técnico debe realizar una serie de capacitaciones intensivas enfocadas en la operación de sistemas de generación a gas y la gestión de potencias en media y baja tensión.

La distinción central respecto a los spreads convencionales radica en la sustitución de los tradicionales motores diésel por unidades de propulsión eléctrica. Este cambio estructural prescinde de complejos componentes mecánicos, hidráulicos y transmisiones, reduciendo significativamente las fallas operativas y eliminando tiempos muertos destinados al mantenimiento continuo. 

La electricidad requerida para el funcionamiento se produce directamente en el lugar de trabajo, demandando volúmenes energéticos comparables al consumo promedio de una ciudad de 30.000 habitantes.

En términos de potencia, cada módulo de bombeo posee la capacidad de entregar hasta 5.000 caballos de fuerza de manera sostenida, respondiendo de forma instantánea a las fluctuaciones de presión. Esta potencia operativa permite trabajar con caudales considerablemente mayores utilizando la mitad de las unidades físicas que habitualmente se despliegan en locación. En consecuencia, la menor cantidad de equipos facilita una logística más ágil y un esquema de trabajo mucho más compacto en el yacimiento.

La optimización operativa también se refleja de manera directa en el aprovechamiento de los tiempos productivos durante las faenas de fracturación hidráulica. Mediciones previas indican que la tecnología e-frac logra recortar cerca de un tercio de los plazos destinados a la transición entre distintas etapas. Asimismo, este esquema incrementa sustancialmente las horas mensuales efectivas de bombeo a alta presión, incrementando el ritmo de avance por metro fracturado.

Por otro lado, el aspecto económico y el consumo energético registran variaciones notables en comparación con las configuraciones habituales. El reemplazo del suministro diésel por generación a gas en locación evita la necesidad de desplazar millones de litros de combustible líquido a lo largo del año. 

Esta reestructuración se traduce en un ahorro considerable de costos operativos y en una sustancial reducción de las emisiones asociadas al transporte constante hacia los bloques productivos. Desde la empresa compartieron en Linkedin el entusiasmo por el avance con el set.

El impacto ambiental y logístico inmediato dentro del perímetro del yacimiento también exhibe mejoras palpables en el trabajo diario. Al prescindir de una flota numerosa de camiones cisterna para el abastecimiento continuo, disminuye el tránsito vehicular pesado en las rutas y caminos internos de la cuenca. De igual forma, el funcionamiento de las unidades eléctricas mitiga de manera directa los niveles de contaminación sonora que caracterizan a los bloques en desarrollo.

La incorporación del set eléctrico se complementa con la implementación de plataformas digitales orientadas a la automatización de procesos en el pozo. Estos sistemas permiten estandarizar los parámetros operacionales y monitorear en tiempo real cada fase del trabajo de fractura. De este modo, la convergencia entre equipamiento de alta eficiencia y digitalización consolida la ruta trazada para acelerar los ritmos de perforación y elevar los estándares productivos en la región.


La industria energética en la región ya transita una transformación profunda con el arribo de infraestructura orientada a modernizar las tareas mecánicas en los yacimientos. En este marco, la instalación de un innovador sistema de bombeo sustentado en energía eléctrica marca el inicio de una etapa orientada a desplazar los métodos tradicionales.

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