Épocas de candidatos
Weretilneck, expuesto al dilema de las compulsas de los municipios.
RÍO NEGRO
adrián pecollo adrianpecollo@rionegro.com.ar
La jornada del 3 de mayo no será una muestra, sino un ensayo. Opinará la mitad del electorado rionegrino cuando 23 municipios voten a sus autoridades locales. Cada resultado impactará en las expectativas provinciales. Es tiempo de análisis de candidaturas y cómo jugar en esta estación. “Hay que ganar Cipolletti y que Pichetto no gane en Viedma”, es la consigna del cerebro político de Alberto Weretilneck, orientado al objetivo preferente de la compulsa provincial. Esas maniobras no están resueltas. Su movilidad es evidente. Vale recordar una charla de una cena de agosto en Cipolletti. “¿Por qué Alberto me llamó para pedirme el salón para tu lanzamiento?”, interrogó –con ingenuidad y picardía– el empresario y presidente de Bomberos, Aníbal Tortoriello, al radical Lucas Pica, quien divulgó que el gobernador impulsaba su postulación y su partido vecinal 3G. Meses después, Tortoriello es otro candidato cipoleño y su propulsión seduce al mandatario. Allí, Pica terminaría en su lista para conducir el Concejo. Tampoco Weretilneck tiene resuelto su apoyo al empresario. Demasiado sinuoso para sus deseos. Monitorea encuestas y no descarta volcarse en favor de Julio Arriaga. No confundirse. No es más previsible. Lo hará si advierte que el exintendente se perfila para superar al jefe comunal Abel Baratti, a quien Pichetto respalda. El mandatario provincial relegará cualquier desconfianza sólo para estar con quien venza a Baratti y Marcelo Mango. A los tres los unió la concordia y hoy los separa la inquina. Viedma es la contracara de Cipolletti. El senador asumirá plenamente la discusión viedmense y pondrá a su hijo, Juan Manuel Pichetto, para disputarle el poder al radical José Luis Foulkes, un aliado funcional del gobernador. El intendente requiere su cooperación: un candidato peronista que debilite el caudal de Pichetto júnior. ¿Weretilneck ofrendará a su secretario general Matías Rulli? Espera saber cómo se armará el escenario. En principio, no estaría dispuesto al riesgo. No se trata de Rulli, sino de que quiere huir de una derrota directa que dejaría una sensación colectiva negativa para su proyección. Si, en definitiva, el oficialismo provincial no compite, el mandatario radical igual tendrá su ayuda del Estado provincial. Foulkes procura una alianza con la arista Magdalena Odarda y lo envalentona ese acuerdo porque taparía su acomplejada relación con Weretilneck. Habrá conformado un Unen local. Luis Albrieu también ubicó a Regina en el primer turno. El radicalismo y el albertismo preveían copar este capítulo, pero el PJ reaccionó con una quincena de intendentes. El jefe reginense se sumó recién cuando existía una estampida de municipios para mayo, y lo hizo cuando descubrió un real peligro. Sorprendió y apuró la elección para complicar acoplamientos opositores donde el gobernador respaldaría al partido vecinalista de Daniel Fioretti. Cada localidad tendrá su singularidad. En principio, los candidatos del gobernador requerirían de un sello partidario. Ya se tramita la formal alianza de Redes, el MPP, Unidos por Río Negro y, entre otros, Partido de la Victoria. Ese plazo en los municipios vence el 18 de febrero. Fuera del papeleo, Weretilneck confluirá en dirigentes radicales. Piensa en el exintendente Nelson Iribarren para encabezar su boleta en Sierra Grande y ya persuadió a la presidenta de su bloque, Roxana Fernández, histórica peronista y contrincante del radical. En Choele Choel, el titular de Aguas Rionegrinas, Roger García, procurará destronar al pichettista Daniel Belloso y, en ese propósito, se rodearía de correligionarios. La fase municipal está a la vista. En cambio, Weretilneck retiene el proceso de la provincia y lo blanquea frente a pruebas irrefutables. Acepta que no habrá PASO y que enviará un proyecto para su postergación. Propagó, en la última semana, que prefiere la elección rionegrina en septiembre. Esa previsión es poco creíble. Evalúa y muta según la evolución de las candidaturas. Irradia confianza y alude a una ventaja de 4 a 5 puntos. Confía en su percepción, pues sus encuestas de Eco Consultores lo ubican en 2-3% debajo de la fórmula del FpV. El tiempo puede modificar esa tendencia, entonces hay que esperar. ¿Para qué apurarse?, dicen. Sin las PASO, en marzo o abril, el Poder Ejecutivo podría estar llamando para el 28 de junio o 5 de julio si descubre que el momento lo favorece. Si no es así seguirá con su faena proselitista y, además, aguardará que el contexto nacional coopere o, cuanto menos, no lo perjudique. Se llega a especular con votar con la Nación si la percepción negativa hacia el kirchnerismo impacta en la postulación de Daniel Scioli y Pichetto. La ansiedad se expande. El gobernador habló que su vice será un hombre. Redujo el espectro porque apartó a las mujeres, aunque abrió suposiciones entre los hombres. ¿Alejandro Palmieri? Este dato no se sostiene. El ministro sí se anotó para la lista de legisladores pero Weretilneck, por ahora, reservó espacios para pocos fieles, como Roxana Fernández, Facundo López y Tania Lastra. ¿Y el vice? Hoy, Pedro Pesatti será su compañero de fórmula. La labor del mandatario está en la ingeniería política. Recuperó la ocupación que más lo entusiasma. No hay tiempo ni actores para mostrar una gestión estatal más efectiva. Entonces se encomienda a ciertas concreciones y el resto radicará en la presentación de lo que se podrá hacer. Su realización estará en los 350 millones para equipamientos, financiado por la prórroga petrolera. El jueves abrirá la demostración cuando presente ese plan de inversión. El FpV tiene permanentes turbaciones, pero se cimentó un acuerdo entre Pichetto y Soria. Martín Soria invitó a su Fiesta y se exhibió, sin más, con los dos precandidatos presidenciables, Daniel Scioli y Florencio Randazzo. La irrupción del ministro no le gustó al bonaerense. Fue una trastada. El gesto reparador lo asumió el senador. “El candidato para ganar es Scioli”, repetía. Antes, Randazzo confesó que le “gustaría que Martín Soria sea gobernador”. Las imágenes y los dichos no dañaron porque Pichetto está entregado a otra prioridad: que el roquense respalde su candidatura. Ambos se juntaron el martes en el Senado. “Voy a poner el vice”, le lanzó el joven Soria. Insinuó en esa integración a su hermana, la diputada nacional María Emilia Soria. Falta cerrar el resto, pero se admite la existencia de un entendimiento básico. Esa pretendida armonía tendrá innumerables pruebas. El Congreso será el 21, es decir, coincidirá con el anunciado lanzamiento de Weretilneck de su proyecto. La elección del PJ no es casual: pone a los congresales aliados del gobernador en un dilema: adónde concurrirán. La dirigencia justicialista tiene sus disyuntivas. Un plan de cohesión del mando partidario en manos de Pichetto y Soria exigiría la revisión de la conducción proclamada para el Congreso, como la presidencia destinada a María Eugenia Martini. No sería ajeno en la trama que la senadora Silvina García Larraburu se habría indignado por la promoción de la intendenta barilochense. Nada está resuelto, pero cualquier salida será traumática. Son épocas de porfías electorales y candidaturas. Es el tiempo en que la política no responde a la razón, ni tampoco al corazón.