¿Es posible un modelo de streaming gratuito?




En los últimos meses, diversos ejemplos a nivel global comenzaron a plantar una idea que hace un tiempo parecía improbable: la de las plataformas de streaming gratuitas.


Para entender este nuevo fenómeno, es necesario repasar primero lo ocurrido en algunos servicios como Hulu (el equivalente de Star+ en Estados Unidos) o HBO Max, plataformas que comenzaron a incluir entre los diversos planes uno que contiene publicidades.

Si bien no torna el servicio totalmente gratuito, si impacta considerablemente en el precio. En el caso de HBO, por ejemplo, representa casi un 30% de descuento entre planes, o unos 5/6 dólares de diferencia entre las propuestas.

En principio, se cree que estos nuevos planes con un valor más reducido tienen como objetivo un público que no busca tanto una plataforma específica como si un estreno o una producción particular.

Así, se solucionaría el problema de la gente que quizás quiere adquirir más de una plataforma, pero no puede pagar el precio completo.


Esta situación fue una de las primeras que nos dejó en el aire la chance de, en algún momento, contar con planes gratuitos basados en publicidad. Pero no fue la única, claro. A partir del mes próximo, Netflix (siempre a la cabeza de la revolución del streaming) lanzará un servicio completamente gratuito en Kenia, un país que cuenta con más de 50 millones de habitantes.

¿De qué se trata esto? ¿Cuál es el engaño? En principio, los usuarios podrán acceder al plan por tiempo ilimitado: no tendrán un período de prueba ni nada por el estilo. Sin embargo, solo tendrán la visualización de aproximadamente un 25% del catálogo total de Netflix.

Es un tipo de plan creado específicamente para celulares, y que tiene como objetivo conquistar a un público que quizás accede a los títulos por vías ilegales como el streaming. Así, al bajar el costo, se retienen usuarios con un porcentaje de producciones y, si les interesa ver más, se pueden conquistar por el lado de las suscripciones.

Lo cierto es que ante la aparición constante de nuevas plataformas y producciones originales, todas las marcas del streaming buscan expandir su público. Y teniendo en cuesta los elevados costos que pueden tener las suscripciones, bucear entre el público indeciso o que no puede pagar mucho dinero parece ser una buena opción.


Queda claro, entonces, que hay un nuevo modelo de negocios que está arribando al mundo de las plataformas on demand. Y si bien Hulu o HBO Max están aún explorando la situación con publicidad (Amazon, por ejemplo, incluye publicidad sin aviso previo al cliente); Netflix ya se embarcó directamente en una apuesta más ambiciosa y, lógicamente, más arriesgada.

Será cuestión de tiempo para ver si, con un resultado positivo, los planes más accesibles mediante publicidad, o gratuitos con catálogo limitado, están disponibles para todo el mundo. Como siempre, mandan las audiencias, y si las plataformas consideran que los números son positivos, no tardarán mucho en tornarlo una medida global.


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