Los problemas del post pandemia

Según un estudio llevado adelante por Adecco con más de 2.300 entrevistados, los argentinos sintieron fuertemente el impacto de esta “nueva normalidad”. La vida personal, el aspecto laboral y la organización en casa, algunos de los puntos que más se vieron afectados.





A más de un año y medio del comienzo de las restricciones por la pandemia en nuestro país, y tras un gran avance con casi la mitad del país con la vacunación completa, es necesario rever los efectos que la pandemia trajo a las personas.


Estos efectos son visibles en el día a día: trajeron inconvenientes en la forma de relacionarse, y afectaron también distintas aristas de la vida cotidiana, como el apartado profesional. Y con la intención de comprender el por qué de todas estas situaciones y cómo se maneja el estrés de este año y medio, Adecco Argentina llevó adelante un estudio con más de 2.300 personas involucradas. Casi 1.500 de los encuestados tenían entre 25 y 40 años, como para comprender con mayor precisión los efectos que esto causó en los “adultos jóvenes”. El resto del grupo se compone de unos 400 jóvenes de 18 a 24 y más de 350 de 41 a 60 años, más unos pocos en la franja de 61 o más.

Una de las preguntas más interesantes tuvo que ver con la cuestión de la sensibilidad, en relación a cómo cambian las cuestiones sociales luego de pasar tanto tiempo en casa. Es así que, ante el cuestionamiento de si notaban una mayor o menor sensibilidad en el intercambio con otra persona, el resultado arrojó que un 27% aseguró sentirse “más insensible” con otras personas, un dato que como mínimo resulta preocupante. Respecto al resto de los que contestaron, un 13% aseguró que se ha sentido insensible pero pocas veces; y más de un 30% explicó que no notaba cambios en este sentido.

No fue el único efecto del encierro sostenido, claro. Y en este sentido, muchos reflejaron más tendencias de las habituales sobre distintos tipos de consumo. Por ejemplo, un 83% de los encuestados afirmó que actualmente tiene una tendencia superior a la habitual hacia el consumo de comida; mientras que un 20% lo tiene a la hora de fumar y el 15% a la hora de beber. Y si de “encierro” se habla, muchas personas acusaron la molestia de no tener espacios verdes en su casa durante los meses de mayor aislamiento, allá por mediados del 2020. De hecho, más de 500 de los encuestados expresaron no disponer de ningún espacio de aire libre para recrearse durante aquellos meses.

Se habló mucho de salud mental desde que comenzó la pandemia, y con justa razón. Sin embargo, poca gente ha manifestado la intención de recibir apoyo psicológico: apenas un 15% de los encuestados destacaron que fueron con profesionales, y muchas veces (67%, de hecho) fueron consultas psicoanalíticas por elección propia. En contrapartida, el 85% restante respondió que no tuvo apoyo psicológico.

El trato diario con las personas se modificó en pandemia. Una gran cantidad de entrevistados aseguró sentirse más insensible al socializar.


¿A qué más apuntó la investigación? Entre otras cuestiones, a si la pandemia se transformó en una especie de “invasión” en la cotidianeidad de las personas. Y más de un 60% aseguró que sí, que efectivamente se sintió invadido. Pero, ¿en qué sentidos? Del total que aseguró sentirse diferente, más de un 47% explicó que ahora tiene problemas para dormir, por ejemplo. Lógicamente, la vida diaria cambia ante una situación así…

Otra de las situaciones que se tornaron parte de la “nueva normalidad” fue -y en muchos casos sigue siendo- el trabajo en casa. Y aquí también hubo ciertas modificaciones en el hábito de trabajo de las personas. De los más de 2 mil encuestados, un 29% aseguró que algunas veces siente “fuertes deseos de no querer levantarse” para comenzar el día y luego trabajar. Pero el resto fue más contundente aún: un 17% aseguró que es un deseo recurrente, y un 11% expresó sentir dicha sensación todos los días desde el comienzo de la pandemia. El 43% restante expresó que sigue trabajando con la normalidad previa a la pandemia.

En cuanto a la posición de las empresas, un 45,5% alertó que notó un considerable aumento en el control hacia los trabajadores, y más del 30% aseguró notar que se intentaba implementar mayor cantidad de tareas por igual remuneración. Y en este sentido, más de un 35% expresó la sensación de que sus derechos laborales fueron vulnerados en este año y medio. La mayoría se quejó del aumento en los horarios de trabajo, y del hecho de tener que poner su propio internet y sus propias herramientas para trabajar. A esto hay que sumarle que más de un 77% aseguró no haber recibido compensaciones económicas en pandemia.

Esta situación trajo muchísimos cambios en la vida personal y en la vida laboral de las personas. Y seguirá siendo así durante un tiempo, primero porque la pandemia no terminó, y segundo porque las consecuencias de situaciones así suelen estirarse a lo largo de algunos años.


La organización en la casa



La vida personal y laboral no fueron las únicas afectadas. Al pasar tanto tiempo en casa, la dinámica familiar lógicamente se fue modificando, y así también los hábitos de los hogares.

Ante la pregunta de si fue necesario readecuar la organización familiar, casi un 25% aseguró que modificó al menos la mitad de sus hábitos, mientras que un 15% aseguró que varios más, y un 14,6% que modificó “todos” los hábitos en la casa.

Al preguntar cómo se distribuyeron las tareas, la mayoría mencionó que se repartían entre los adultos de la casa, aunque en algunos casos quien tenía que realizar trabajo presencial quedaba exceptuado. Se destacó también la organización en esquemas definidos entre toda la familia, para hacerlo de forma ordenada.


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