Dos empresas pegaron admirables saltos en sus ganancias. Pero “descuidaron” los tributos. Hoy están en el podio de los deudores regionales.

Gigantes alumbraron sus emporios en un modesto garaje. Amazon nació en la casa de Jeff Bezos en Seattle; Apple en la de los padres de Steve Jobs en Los Altos, California... Un modesto tornero de Plottier no les fue en saga. Aldo Flavio Pizarro junto a su mujer Paula Flavia Esquivel desarrollaron en su garaje una pequeña tornería que fue punta de lanza de negocios millonarios: en apenas siete años, sus facturaciones dieron notables brincos al calor del desarrollo petrolero.

Rómulo Guillermo Rotondo también comenzó de la nada. Tras una juventud de padecimientos crueles en los años del Proceso, ensayó con desigual suerte la actividad empresarial en Buenos Aires pero su vida cambió cuando llegó a Allen. Fundó Mirasal y la convirtió en un monumental emprendimiento de movimiento de suelos, construcción de ductos y transporte ligado al gas y el petróleo. Da empleo a 340 personas y se ufana de no tener ni siquiera casa: “Alquilo. Todo lo puse en la empresa”.

¿Qué tienen en común Pizarro y Rotondo?
Son exitosos desarrolladores en la región pero también aparecen entre los mayores deudores de la Afip.

El organismo recaudador los tiene en la mira por pingües inversiones y utilidades desarrolladas en llamativo tiempo, así como inconsistencias en las declaraciones juradas emitidas y el pago de impuestos. Ambos se habían acogido a moratorias que, no obstante, habrían caído por incumplimientos con lo cual podrían renacer consecuencias penales, según fuentes oficiales. En los últimos días Rotondo cerró un nuevo acuerdo judicial de pago para parte de la millonaria deuda. Otra porción le había sido embargada.

Los inspectores de la Afip se muestran azorados por una evidencia:

“Les va bien, hacen buenos negocios... pero flaquean con los tributos. Así cualquiera”.

Los sabuesos venían de otra experiencia que consideraban análoga pero con suerte distinta: la del empresario cipoleño Néstor García, dueño de la mayor embotelladora de aguas y gaseosas de la región, que acumuló más de 10 años de deudas con el fisco. En su expediente judicial consta que sumó incumplimientos por 300 millones de pesos sólo con la Afip. Hoy la firma que produce Interlagos está en concurso preventivo y la quiere “salvar” una desconocida empresa-sello creada para impermeabilizar edificios y borrar grafitis. El gobierno rionegrino decidió paliar salarios caídos de 120 trabajadores con un subsidio que pagan todos los rionegrinos. Aunque ya venía de darle un crédito de 15 millones.

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Tanto la empresa insignia de Pizarro/Esquivel (Rental Equipamientos SRL), como la de Rotondo (Mirasal SA) han alcanzado una prosperidad que no pasa inadvertida. Si bien han sido dadoras de empleo y de oportunidades para múltiples proveedores, la sospecha es que esto fue, en parte, a costa de “descuidar” obligaciones impositivas que el común de los mortales tiene.

Torneros millonarios

En el 2000, Pizarro y su esposa Esquivel tenían una sola máquina funcionando en el taller del garaje de calle Santa Fe Sur en Plottier. Trece años después inauguraron Rental Equipamientos en el Parque Industrial neuquino, donde fabricaban y reparaban válvulas de alta y baja presión para empresas petroleras, certificaban materiales y hacían pruebas hidráulicas. El ex gobernador Jorge Sapag bendijo el impulso de la firma al visitarla en 2013.

Eran los años en que Rental pegaba admirables saltos en sus ventas. De algo más de un millón de pesos que facturaba en 2010, paso a 24 millones en un año. Luego fue imparable: llegó a lograr ventas por más de 300 millones, según fuentes de la firma. En los últimos años la actividad mermó al compás del parate del boom petrolero.

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Precisamente durante los años 2012 a 2014, el matrimonio hace millonarias compras de propiedades:

-Primero adquiere un campo con bosque en el departamento Loventué, cerca de Victorica, La Pampa. Se desconoce si allí se desarrolló un coto de caza, pero sí se sabe que Pizarro ha requerido autorizaciones del Renar para la tenencia de armas de distinto calibre.

-Al poco tiempo, compra fracciones de tierra e inmuebles por un total de 54.000 metros cuadrados que pertenecían a la ex frutícola Gasparri, adquirida luego por Expofrut.

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Por esa propiedad, ubicada en privilegiada zona de la ciudad de Cipolletti, la firma de Pizarro pagó más de 5,5 millones de dólares. En parte de esas tierras, edificó un moderno edificio minimalista que encargó al estudio Herrmann.

En esas instalaciones nacieron otras firmas de la pareja empresaria, como el gimnasio Toschi Club, la heladería Volta y una franquicia de Bonafide.

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-Apenas un año y medio después obtiene por 3.600.000 dólares un importante inmueble en Cipolletti que pertenecía a Sidra La Victoria (hoy del grupo cervecero chileno CCU). En esa sidrera había trabajado Paula Esquivel 25 años atrás.

-En todos estos años, se calcula que el matrimonio (cuya voz cantante parece ser Equivel) habría logrado cerca de 100 propiedades, varias de las cuales tiene contratos de alquiler en Río Negro y Neuquén.

-Entre sus bienes, los Pizarro acumularon un centenar de maquinaria pesada Caterpillar y numerosos camiones para transporte y servicios de grúa. Hace dos años fueron involucrados en una operación con 22 unidades considerados impagos por una empresa que estuvo radicada en Comodoro Rivadavia. Hay un expediente judicial abierto en esos tribunales.

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La empresa Rental adquirió fuerte impuso con los servicios de arrendamiento de camiones, hidrogrúas, trailers, tanques, piletas, generadores eléctricos y palmeras de iluminación de pozos para el sector del petróleo, el gas y la industria petroquímica. Grandes empresas petroleras argentinas y del exterior confían en sus servicios.

La Afip le atribuye a la firma una deuda acumulada de 120 millones de pesos. Está tramitando en la Justicia embargos bancarios. Pizarro dijo a este diario haber pagado algo más de 100 millones de 200 millones y pico de deuda acordada en plan de pago, pero advierte que mucho más que eso tiene para cobrar de sus proveedores en el corto plazo.

Las del organismo nacional no son las únicas deudas que mantiene. También figura como deudor de alto riesgo de la Agencia de Recaudación Tributaria de Río Negro, que le inició acciones para el cobro en concepto de Convenio Multilateral. En particular, Esquivel registra juicio en curso por el impuesto al Automotor, categoría 4 (más de 100.000 pesos). Asimismo, Pizarro ostenta una deuda bancaria con alto riesgo de solvencia.

“Malabares hacemos todos”

“No me quito el sayo. En base al culo son los azotes”. Guillermo Rotondo sabe que está en la mirilla de la Afip por deberle mucho dinero. Pero quiere hacer una corrección: “Se me considera uno de los mayores deudores del universo petrolero, pero resulta que el 95% de las empresas tributan en Buenos Aires. Estoy entre los ‘pirulines’ que quedaron tributando acá”.

El argumento, sin embargo, no lo exculpa. Afip considera que a la fecha debe unos 180 millones de pesos. Rotondo disiente: “Ya me embargaron 48 millones. Cuando me inscribí en un plan de pago debía 70, que con intereses se iban a 120 millones. Empecé pagando pero hubo dos o tres meses que no pude por la merma de la actividad. Mi prioridad era mantener la fuente laboral y el plan se cayó. Quise continuarlo pero me dijeron: ‘plan caído no se puede levantar’. ¡Tenés que pagar todo!”.

En ese contexto no oculta su malestar por la “voracidad fiscal” de la agencia recaudadora.

“Sufrí una sofocación financiera”, sostiene pero resalta que no le faltaba vocación de pago.

Rotondo tiene la empresa radicada en Allen, a escasos metros de la base de YPF. En 2011 facturaba algo menos de $ 2.000.000. Pero al año siguiente, más de 15 millones. El año pasado registró -según fuentes empresariales- un boom de ventas por más de $ 500 millones. Es decir, un 30.000% más en apenas seis años. Su obsesión fue construir su propia plataforma de ocho hectáreas valuada en unos 8 millones de dólares. Admite que en ese afán -y el de mantener el pago de salarios de sus 340 empleados, en gran parte rionegrinos- “pagaba menos tributos de los que correspondía”. En definitiva, aceptaba que con fondos de los impuestos financiaba su obra.

¿Cómo se origina la deuda primaria?, le preguntó “Río Negro” a Rotondo: “Es que tuve que hacer inversiones muy grandes; justamente la construcción de la base de Mirasal, hace dos años. Ahí empecé. Pagaba Ingresos Brutos ese mes, el otro pagaba otra cosa... Malabares empresarios que hacemos todos”.

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Rotondo fundó Mirasal en 2010 con el objeto de realizar movimientos de suelos y construcción de obras de ingeniería civil. Hace tendido de ductos, construye y mantiene caminos, plantas de gas y petróleo y ofrece servicio de transporte.

Enfatiza que su firma es la primera con triple certificación por su calidad, gestión ambiental y seguridad. Tiene casi 200 camiones, excavadores y equipos de soldaduras, arenado y pintura. Sus talleres poseen tecnología de vanguardia.

“Todo esto se financia con nosotros”, hacen notar -molestos- inspectores de la Afip.

En el conocimiento de que “Río Negro” investigaba la empresa, Rotondo se apresuró a cerrar un acuerdo judicial para el pago de 30 millones de pesos, monto que, sin embargo, el organismo considera “menor” en relación con la deuda total.

Por su parte, el registro de deudores del Banco Central da cuenta de muchos cheques rechazados a Mirasal por un total de 15 millones de pesos. Rotondo se apresura a aclarar: “Cuando me chupan los fondos por el embargo, se caen los cheques. Si la Afip no me hubiera llevado esa plata, los hubiera pagado”.

La Agencia de Recaudación Tributaria rionegrina también tiene a Mirasal en el podio de los grandes deudores de Ingresos Brutos, con un monto que supera los 565.000 pesos.

Pizarro: “Debemos, pero también nos deben”

“No hay ningún problema, no tenemos nada que esconder. Jamás”. Por teléfono, Aldo Pizarro se mostró muy dispuesto a explicar su situación frente a la Afip.

“Hemos estado hablado con ellos de este tema. Si bien tenemos una deuda importante, también tienen una deuda con nosotros y empresas y operadoras que superan el monto de lo que debemos”. Aclara que, de planes de pago “de 200 y picos de millones que se emitieron, pagamos 100 y algo”. La deuda que tenemos hoy es mucho de lo que tenemos para cobrar en el corto plazo, ni siquiera en el largo plazo”. “Río Negro” pidió verlo para una entrevista. “Lo llamo y nos juntamos; no hay ningún problema”, respondió amable.

Pero -vía ese mismo número de teléfono- llamó más tarde su esposa, Paula Esquivel. “¿Qué necesita?” preguntó con aparente desconocimiento de lo que habíamos hablado con su esposo. Y a continuación sentenció: “A la señora del ACA le pusieron una plancha en la cara. La verdad es que estoy muy afectada que usted levante el teléfono y que a mi familia le pase algo. Los denunciaría sin pensarlo”, advirtió y colgó. A partir de entonces, no hubo forma de concretar la entrevista prometida.

Investigación Periodística: Ítalo Pisani y Javier Lojo.
Equipo Multimedia: Sebastián Curinao, Andrea Saldía y Andrés Stefani.
Videos: Sofia Schmidt y Sebastián Curinao.
Diseño: Andrea Saldía.

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