Está en marcha el Salón de Frankfurt, la vitrina europea

Muchos constructores de renombre faltaron a la cita, pero el evento que se desarrolla en Alemania espera torcer el rumbo de la industria y mejorar una imagen devaluada por el dieselgate y por una fallida transición eléctrica.



Porsche Taycan

Porsche Taycan

El salón del automóvil de Frankfurt, abandonado por algunos constructores y criticado por ecologistas, abrió sus puertas con el objetivo de ofrecer una vitrina a un sector alemán debilitado, que busca renovarse con sus versiones eléctricas.

Esta cita ineludible, encarnación del poderío germano, que se celebra del 12 al 22 de septiembre, se halla en crisis.

Los gigantes japoneses Toyota y Nissan, los estadounidenses General Motors y Fiat-Chrysler, los franceses Renault, Peugeot y Citroën, están ausentes.
Tampoco asisten el californiano Tesla, ni los grandes grupos de gama alta, como Bentley, Ferrari, Maserati o Rolls-Royce.

Un salón nacional

“Nunca hubo tantas anulaciones. Ya no es una exposición internacional, es un salón nacional”, se lamenta Ferdinand Dudenhöffer, director del Center Automotive Research (CAR), basado en Alemania.

Volkswagen ID.3

Según él, estas dificultades reflejan la imagen de una “industria automotriz alemana sufriente, que padeció el ‘dieselgate’ (escándalo de los motores trucados de Volkswagen) y luego la fallida transición eléctrica”.

En su conjunto, el sector automotor vive un período de turbulencias: revoluciones tecnológicas que requieren miles de millones en inversiones, guerras comerciales, amenaza de Brexit duro, y en Europa la entrada en vigor el próximo año de límites a las emisiones de CO2 que obligan a los constructores a electrificar vehículos a marchas forzadas.

Coyuntura degradada

Todo ello se produce en una coyuntura degradada, con un retroceso del 5% del mercado mundial del automóvil en el primer semestre, subraya el experto Eric Kirstetter, que destaca la severa caída del sector en China y, en menor medida, en Europa.
En este contexto, el salón de Frankfurt intenta hurgar en el aspecto positivo, valorizando los nuevos modelos eléctricos o híbridos (gasolina-eléctrico).

Dos que estarán presentes

La nueva berlina 100% eléctrica ID.3 de Volkswagen, y la Porsche Taycan, un deportivo eléctrico que promete viajar de 0 a 100 km/h en menos de 3 segundos, pueden ser las estrellas de salón, que acogió a 800.000 visitantes en 2017.

Porsche Taycan.

El mercado de los vehículos puramente eléctricos, favorecido por los poderes públicos en China y en Europa, se duplica cada año en el mundo, aunque siga siendo marginal y claramente dominado por Tesla.

En Europa, las ventas apenas representan 2% del mercado.

En este prometedor mercado, los alemanes tiene retraso. Por ejemplo, BMW no tuvo el éxito esperado con su vehículo urbano i3, y carece de una gran berlina equivalente a la de Tesla en su catálogo.

Nunca hubo tantas anulaciones como las de este año, ya no es una exposición internacional, ahora es un salón nacional”.

Ferdinand Dudenhöffer, director del Center Automotive Research (CAR).

Y Mercedes y Audi apenas acaban de lanzarse en el sector.

Por su lado, Volkswagen -que quiere restaurar su imagen tras el “dieselgate”- ha prometido 30.000 millones de inversiones en las versiones eléctricas, una arriesgada apuesta industrial si no hubiera una consecuente demanda.

Hostilidad

Sin embargo, el caso “dieselgate” sigue coleando. Tres semanas después de este Salón, se abre en Alemania un megajuicio en el que unos 400.000 clientes exigirán que se les reembolse el precio de sus vehículos.

Estos clientes se consideran víctimas del trucaje de los motores, reconocido por el propio grupo, que pretendía hacerlos pasar como vehículos menos contaminantes.

Dato

800.000
visitantes pasaron por las instalaciones en el último Salón de Frankfurt realizado hace dos años.

Desde este escándalo, creció la hostilidad de los ecologistas contra el sector del automóvil. Entre 15.000 y 20.000 manifestantes, según la policía, prevén acudir a pie o en bicicleta al parque de exposiciones de Fráncfort para exigir una “revolución de los transportes”. Y centenares de militantes intentarán bloquear el Salón.

En Alemania, el sector del automóvil y sus centenares de miles de empleos ya no son intocables. Políticos y empresarios están sometidos a presión para actuar contra el calentamiento climático, en un contexto de manifestaciones semanales de ecologistas y del avance de los Verdes en las elecciones.


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