Esta industria de Roca da sabores y alimentos a gran parte del país

La firma Callieri comenzó su recorrido hace 37 años dedicada a la provisión de insumos para la fabricación de chacinados. Hoy es además una empresa alimenticia que manufactura condimentos, aderezos, mezclas de especias, legumbres y productos de repostería, tanto para el consumo hogareño como semiindustrial.



En la vida, como en la mesa, todo está en el sabor de las cosas. Sabedora como ninguna de esa verdad, una empresa nacida en Roca hace 37 años ha llevado a nivel nacional sus productos alimenticios, fabricados con el sello patagónico de calidad.

Desde los condimentos más usados en lo cotidiano a mezclas específicas para la elaboración de fiambres y chorizos integran el catálogo de productos de la empresa. (Foto: César Izza)

Nada menos que 180 artículos distintos con la marca Callieri salen de la planta elaboradora ubicada en el parque industrial roquense con destino a una decena de provincias argentinas: todas las patagónicas y además La Pampa, Buenos Aires, Catamarca, Tucumán y Santiago del Estero.

El fuerte de la marca está en los artículos que son la materia prima para la fabricación artesanal o industrial de chacinados. Desde tripas naturales o sintéticas a mezclas integrales para la elaboración de chorizos, salchichas, morcillas, salames y otros, o bien la cura de jamones y bondiolas.

Un operario traslada productos ya terminados dentro de la amplia planta del parque industrial roquense. (Foto: César Izza)

Pero también en Callieri se manufactura una amplia variedad de condimentos tradicionales y no tanto; mezclas de especias, hierbas secas, legumbres, aderezos, salsas, frutos secos y una línea completa para repostería, todos destinados al uso hogareño o consumo comercial y semiindustrial (como panaderías y pizzerías) .

La firma fue fundada en 1982 por Aldo Callieri (76), quien aunque no está del todo retirado ha dejado la conducción en manos de su hijo Pablo.

Pablo Callieri es el vicepresidente de la empresa.

“Hoy estamos cubriendo alrededor de diez provincias -aclara Pablo Callieri al comenzar la entrevista- porque si bien la empresa es patagónica con proyección en toda la región, hemos salido a otros lugares con lo que es nuestro fuerte: las materias primas para chacinados”.

La fórmula del éxito


Recetas propias, productos de calidad controlada y constante, personal especializado, servicio a la puerta del cliente y tecnología actualizada son algunas de las fortalezas detrás de la expansión y crecimiento de la empresa.

Siempre aclaro esto: la marca es nuestro apellido y no jugamos con eso”.

Pablo Callieri
Los productos Callieri se distribuyen en provincias del Noroeste argentino y también del Litoral. (Foto: César Izza)

“Elaboramos una serie de mezclas listas para hacer embutidos que están llegando al noroeste argentino (NOA) con cantidades importantes; no es que tenemos “un” cliente, sino un distribuidor que está en Tucumán y que tiene distintos locales tanto en Tucumán como Catamarca y Santiago del Estero. Están haciendo la distribución con volúmenes interesantes y esta gente también incursiona desde el año pasado en la zona del Litoral, Chaco y Formosa, puntualmente”, sintetiza Pablo.

P. ¿En la práctica es una empresa de alcance nacional?
R.
“Sí, patagónica de alcance nacional. Inclusive todos los productos tienen habilitado el tráfico nacional. Podemos vender en todo el país y hasta en el Mercosur. No hemos hecho ninguna exportación pero estamos trabajando para eso”.

P. ¿Tienen en mente hacerlo?
R.
“No quiero hablar mucho porque todavía no está cerrado pero hay una tratativa hacia un país vecino, con un par de productos para comenzar, que hoy está en un trámite más que nada burocrático. Pero la empresa desde lo legal e impositivo está habilitada”.

La incorporación de nuevas máquinas automáticas permiten aumentar la productividad. (Foto: César Izza)

P. Si entendí bien, ¿trabajan con recetas propias que elaboran ustedes mismos?
R.
“Sí. Tenemos una planta de acopio donde se recibe la mercadería a granel. Trabajamos con los productores en todo lo vinculado a la agroindustria y en algunos casos estamos importando en directo pero no puedo importar pimienta porque no tengo estructura todavía. La pimienta en Argentina es importada, porque el país no produce. La mejor es la de Brasil y elegimos esa, pero hay de Vietnam, de Indonesia, de la India. Normalmente son países con clima tropical.
Recibimos el producto como llega, como si fuera el commodity y en la planta se hace la selección y la molienda: pimienta, nuez moscada, comino. Pimentón no -aclara- porque hay que molerlo en origen o el ají molido que no tiene sentido porque es un producto muy liviano”.

Asimismo todas las mezclas se preparan en la empresa según fórmulas propias “desde una provenzal que es una receta simple hasta un saborizante para chacinados o una mezcla que ya tiene aditivos para chacinados o un chimichurri o un curry”

Cobertura empresaria

100
localidades en al menos 10 provincias argentinas, incluida Tierra del Fuego, reciben productos de la marca Callieri.
1.000
clientes activos constituyen hoy la cartera de la empresa.

El plantel de Callieri asciende a poco más de 30 personas entre empleados de logística, administrativos y operarios. “Tenemos gente especializada, ya hoy la empresa tiene un laboratorio con una directora técnica y un responsable de producción. Toda la mano de obra es local, no traemos gente de afuera”.

La demanda de materias primas de la elaboradora roquense también activa la economía de otras provincias productoras
“Orégano, vamos con nuestros camiones a buscarlo a Mendoza -detalla Callieri-; ají molido y pimentón, a Tucumán, azúcar también y toda la parte de legumbres. Somos la única empresa que fracciona legumbres en la Patagonia, con registro, con marcas y listas para góndola”.

Un mundo de condimentos


“Hacemos todo lo que es especias con la marca nuestra que van a supermercados, autoservicios, comercio minorista; la línea industrial abarca desde una fábrica de chacinados que trabaja con especias, un frigorífico. Varias de esas tienen habilitación hasta del Senasa porque al frigorífico así se lo exigen y parte de la industria que atendemos con las especias es gastronomía, como fábricas de pastas y algunas panaderías”.

Desde sobres de 25 g para el consumo hogareño a envases de uso semiindustrial de medio kilo salen de las distintas líneas de producción. (Foto: César Izza)

Chantilly para la guinda del postre


Otro segmento no tan conocido de productos que salen de la planta de Callieri y “están funcionando muy bien son los de repostería -informa Pablo-. Molemos azúcar, fabricamos azúcar impalpable, preparamos mezclas de frutos secos (en presentaciones tanto de consumidor final como semi industrial) y elaboramos flanes, postres y gelatinas. Un producto que anda muy bien es un polvo para hacer crema Chantilly”.

Proveedores de un grande


La empresa elabora para la Cooperativa Obrera desde el año pasado. “Estamos produciendo para la cadena especias y algunos productos de repostería con los que llegamos a las 130 bocas que tiene la Coope en todo el país. Hacemos cinco especias distintas y empezamos con tres productos de repostería, ocho artículos en total. Calculo que este año terminaremos con 10 o 12 referencias.
Si bien la marca es Cooperativa, se hace todo acá en Roca con mano de obra local y con alcance nacional”.

P. ¿Cuál ha sido la fórmula para que en estos tiempos la empresa esté en crecimiento y expansión?
R.
“Para empezar, señalar que es una empresa de la industria alimenticia y no una distribuidora de alimentos.
Creo que nos distinguimos mucho del resto por brindar un servicio a la puerta del cliente. Ese es nuestro caballo de batalla y tenemos un prestigio de más de 30 años y estamos muy relacionados con una buena calidad.
No es fácil porque tenemos una desventaja muy grande con el tema distancias, por eso es que toda la logística es nuestra con transportes propios”.

Las líneas de producción con las moledoras y envasadoras. (Foto: César Izza)

“El segundo factor es que venimos del rubro industrial. Nacimos abasteciendo la industria alimenticia y siempre estuvimos vinculados al cliente en directo. Vendíamos un kilo de pimentón y el que lo compraba, lo usaba en el momento. Teníamos una respuesta inmediata a la calidad”.

“Y otra cosa: lo mismo que se le vende a un frigorífico con todas las certificaciones que pide es lo mismo que va al paquetito de 25 g que se compra en el almacén de la esquina. Es el mismo producto, con el mismo tratamiento y con el mismo cuidado y eso la gente lo percibe y es lo que nos ha hecho crecer en el tiempo”.

Tenemos certificación de buenas prácticas de manufactura (BPM) con alcance a la distribución y no muchas empresas la tienen”.

Pablo Callieri


El avance tecnológico


“Arrancamos en barrio Los Olmos, con una sola máquina hacíamos todo”, recuerda Pablo Callieri.

Pero el crecimiento llegó también de la mano de la inversión en tecnología para la elaboración.

“Esa primera máquina sigue estando hoy pero ya tenemos cuatro lineas de envasado automático, tres líneas de elaboración en mezclado. Se incorporó el año pasado una mezcladora que tiene normas de calidad farmacéutica con trampa electromagnética y tamizador con lo cual nos garantiza un producto de alta calidad, una zaranda vibratoria porque si bien de origen (los insumos) vienen seleccionados, hacemos una segunda selección y este año estamos poniendo en funcionamiento dos molinos más, lo cual nos va dar mejor calidad de molienda y mayor productividad”.

Intalaciones y personal

2.000 m2
de superficie cubierta componen la planta ubicada en el parque industrial en tres sectores diferenciados: acopio de materias primas, elaboración, almacenamiento de productos terminados y expedición.
30 personas
entre operarios, administrativos y especialistas técnicos forman el plantel.

P. ¿Algo que agregar?
R.
“Estamos en una etapa de crecimiento y expansión en un país que nos tiene que dar un poco más de respiro. Hoy estamos complicados para tomar decisiones e invertir por las tasas que son muy altas; entonces es muy difícil poder programar una inversión”.


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