«Están convirtiendo el tren en un desastre»
Permítanme iniciar esta carta diciendo: caminás, dormís, disfrutás, vas al cine, comés, etc. Como otras tantas veces el Tren Patagónico ocupa su lugarcito casi constante en las páginas de este medio, lamentablemente nunca por una noticia buena que aliente a los ciudadanos a decidir con tranquilidad usar este servicio.
Veinte horas tirados los pasajeros en medio del campo sin agua, comida, con un calor insoportable y sin baños, donde hay niños y seguramente personas mayores… ¿Tendrá idea el gobernador Saiz de lo que esto significa? Yo creo que no, que nunca le tocó usar un servicio de estas características y que tampoco le importa lo que en esta empresa sociedad del Estado está pasando. Seguramente la vez que fue sobre este tren haciendo política, éste circuló con no menos de dos o tres máquinas enganchadas por las dudas.
¿Y por qué digo el gobernador? Porque es el único responsable de lo que sucede en todo lo que tiene que ver con el gobierno que él conduce. Porque una, dos o tres veces puede andar mal algo, pero cuando es siempre o casi siempre creo que se debe enterar y, si deja que esto siga sucediendo, no hay duda de que es cómplice del mal funcionamiento de éste o cualquier otro servicio en manos de la provincia. Creo que estas empresas en manos del Estado más allá de la función social que cumplen, si el gobierno no está en condiciones de mantenerlas, que con seguridad éste es el problema porque no tiene plata ni para los hospitales, debería derivarlas a manos de quienes puedan brindar un servicio mínimamente razonable.
Creo que esta empresa sufre un constante desprestigio que, de seguir así, no le conviene a nadie, ni tan siquiera a aquellas personas que por ser de escasos recursos deben indefectiblemente usarlo, porque de última también sería discriminatorio hacia ellos. Es como si el gobierno les estuviera diciendo: «Ustedes son pobres, aguántensela si no pueden usar otro medio más caro, nada podemos hacer». Y con este cuento de la necesidad social, que incluso se le escucha decir a cada uno de los dirigentes que rodean al gobernador desde aquí a la Línea Sur, ya no convencen a nadie y hay que agradecerle a Dios a cada instante que todavía no se hayan sufrido desgracias más graves… tal vez estén esperando eso para tomar en serio este verdadero desastre en el que están convirtiendo a este pobre Tren Patagónico, que ya ni como propaganda política les sirve a estos incapaces gobernantes.
Rubén Ali Yauhar
LE 8.211.757 – Los Menucos