Qué comer para cuidar el cerebro y reducir el riesgo de Alzheimer: el patrón mediterráneo recomendado por expertos

Adoptar hábitos alimentarios más saludables, combinados con actividad física, buen descanso y estimulación cognitiva, puede ayudar a preservar la memoria y reducir el riesgo de deterioro cognitivo con el paso de los años.

Cada vez más estudios científicos coinciden en que la alimentación cumple un rol clave en la salud cerebral y en la prevención de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. En ese sentido, especialistas en nutrición y neurología destacan que seguir un patrón de dieta mediterránea en la vida diaria puede marcar una diferencia significativa a largo plazo.

El patrón mediterráneo, aliado del cerebro


El modelo de alimentación mediterráneo es considerado uno de los más beneficiosos para el cerebro. Se basa en el consumo habitual de frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, pescado, frutos secos y aceite de oliva como principal fuente de grasa. Este patrón aporta antioxidantes, grasas saludables y compuestos antiinflamatorios que ayudan a proteger las neuronas y a mejorar la función cognitiva.

Además, este tipo de dieta se asocia con una mejor salud cardiovascular, un factor clave, ya que el buen funcionamiento del cerebro depende en gran parte de una correcta circulación sanguínea.

Qué limitar y qué evitar para proteger la memoria


Los expertos advierten que los alimentos ultraprocesados se vinculan de forma consistente con un peor envejecimiento cognitivo y con un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer. Productos ricos en azúcares refinados, grasas trans y aditivos artificiales afectan negativamente al metabolismo y favorecen procesos inflamatorios que impactan en el cerebro.

Del mismo modo, las dietas ricas en grasas saturadas —típicas del patrón occidental— incrementan el riesgo metabólico, cardiovascular y neurodegenerativo, factores que influyen directamente en la salud cerebral.

Equilibrio, no prohibiciones


La recomendación no es eliminar por completo ciertos alimentos, sino encontrar un equilibrio sostenible en el tiempo. Reducir el consumo de carnes rojas, lácteos enteros y productos de panadería industrial, sin resignar el placer ni la dimensión social de la comida, es una de las claves que señalan los especialistas.

Adoptar hábitos alimentarios más saludables, combinados con actividad física, buen descanso y estimulación cognitiva, puede ayudar a preservar la memoria y reducir el riesgo de deterioro cognitivo con el paso de los años. La prevención, aseguran los expertos, empieza mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas.


Cada vez más estudios científicos coinciden en que la alimentación cumple un rol clave en la salud cerebral y en la prevención de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. En ese sentido, especialistas en nutrición y neurología destacan que seguir un patrón de dieta mediterránea en la vida diaria puede marcar una diferencia significativa a largo plazo.

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