Síndrome del impostor: qué es y a quiénes afecta

Muchas personas capaces dudan de su capacidad y temen no estar a la altura. Esta sensación puede condicionar decisiones y limitar el desarrollo personal y profesional.

Redacción

Por Redacción

El sentimiento de “no soy lo suficientemente bueno” puede actuar como un filtro que distorsiona la realidad. Detrás de eso suele estar el llamado síndrome del impostor, un patrón emocional que lleva a personas competentes a dudar de sí mismas.

Se manifiesta de diversas maneras: Dificultad para reconocer los logros; sensación constante de ser “descubierto” como impostor; autocrítica exagerada; miedo intenso a cometer errores y a ser juzgado por ellos.

Aunque afecta tanto a hombres como a mujeres, los expertos observan que el fenómeno es más frecuente en mujeres, principalmente debido a factores sociales. La tardía incorporación de las mujeres a ciertos ámbitos profesionales, sumada a las desigualdades históricas, ayuda a explicar por qué muchas aún sienten la necesidad de demostrar su valía constantemente.

Pero el punto central va más allá del género: se trata de pertenencia. La persona no se siente digna del lugar que ocupa, ya sea en el trabajo, en los estudios o incluso en las relaciones románticas. Y ahí es donde el miedo al juicio comienza a dictar las decisiones. El miedo a ser juzgado moldea las actitudes.

Entre los comportamientos más comunes se encuentran: posponer o rechazar oportunidades profesionales; evitar reuniones, presentaciones o exposiciones; terminar relaciones por sentirse “inferior” a la otra persona; buscar la perfección extrema y paralizarse ante los errores. Este patrón se conoce como autosabotaje. Ocurre cuando, inconscientemente, una persona se crea obstáculos a sí misma para evitar la incomodidad de fracasar o ser criticada.

El problema es que esto genera un ciclo difícil de romper: la persona duda de sí misma; evita los desafíos; pierde oportunidades; refuerza la creencia de insuficiencia. Con el tiempo, este proceso puede afectar no solo tu carrera, sino también tu salud mental, aumentando el riesgo de estrés crónico e incluso burnout.

Algunas estrategias prácticas para fortalecer inteligencia emocional pueden ayudar: Identificar pensamientos como “No soy capaz”; reemplaza “fue suerte” por “me preparé para esto”; cometer errores no es señal de incompetencia, sino parte del proceso de aprendizaje; anota los resultados, los elogios y el progreso.

En momentos de duda, esto te servirá como un recordatorio concreto de tu capacidad. Evitar las situaciones refuerza el miedo. Enfrentarlas, poco a poco, le muestra al cerebro que el juicio no es tan amenazante como parece. Si el autosabotaje es frecuente y perjudica tu vida, la psicoterapia puede ayudarte.


El sentimiento de “no soy lo suficientemente bueno” puede actuar como un filtro que distorsiona la realidad. Detrás de eso suele estar el llamado síndrome del impostor, un patrón emocional que lleva a personas competentes a dudar de sí mismas.

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