Estudios cuestionan la hidroxicloroquina, el remedio que promueven Bolsonaro y Trump



Agencias AFP y AP.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, y su colega de Brasil, Jair Bolsonaro, se han transformado en enérgicos defensores del uso de un medicamento contra la malaria para atacar al coronavirus, un tratamiento que no ha arrojado resultados comprobados de eficacia y causa efectos secundarios potencialmente fatales.

El líder republicano anunció el lunes, para el asombro general de los estadounidenses, que llevaba semana y media tomando hidroxicloroquina como medida preventiva contra la covid-19. Aunque Trump aseguró haber “oído muchas buenas historias” sobre ese medicamento contra la malaria, su uso contra el coronavirus no ha sido validado y los reguladores estadounidenses advierten que puede ser muy peligroso.

Muchos estudios examinan la hidroxicloroquina para prevenir o limitar la enfermedad causada por el coronavirus, pero “en este punto no hay ninguna evidencia de que esta estrategia funcione”, comentó el médico Carlos del Río, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad Emory en Atlanta.

“Mi preocupación es que el presidente tiene una gran tribuna… quizá la gente piense que hay alguna evidencia que no se ha hecho pública”, de que el medicamento funciona porque Trump decidió tomarlo, señaló del Río. “Esto crea una teoría de conspiración de que algo funciona y todavía no me lo dicen”.

El Ministerio de Salud brasileño amplió el miércoles su recomendación de utilizar cloroquina e hidroxicloroquina en pacientes con síntomas leves del nuevo coronavirus, combinadas con el antibiótico azitromicina, atendiendo un pedido de Bolsonaro pese a que su eficacia divide a la comunidad científica mundial.

La prescripción del medicamento solo se recomendaba hasta ahora en los casos graves de covid-19.

Brasil, donde viven 210 millones de personas, registra más de la mitad de los más de 30.000 muertos en América Latina y el Caribe. Sin embargo, su presidente Jair Bolsonaro sigue oponiéndose a las medidas de cuarentena y aislamiento social implementadas en varios estados y ciudades del país, argumentando que una paralización de la economía de Brasil podría causar un daño mayor que la epidemia, a la que se ha referido como “una gripecita”.

Sin embargo, la hidroxicloroquina, un tratamiento que ha hecho correr ríos de tinta, no parece ser eficaz contra la covid-19 en pacientes graves ni leves, según dos estudios recientes.

• El primero de ellos, realizado por investigadores franceses, concluye que este derivado de la cloroquina, útil en el tratamiento de la malaria (paludismo), no reduce significativamente el riesgo de ingreso en reanimación o de muerte en pacientes hospitalizados con una neumonía provocada por la covid-19. Se basó en 181 pacientes adultos hospitalizados con neumonía provocada por la covid-19, que obligó a administrarles oxígeno. Un total de 84 recibieron hidroxicloroquina a diario menos de dos días después de ser hospitalizados, al contrario de los otros 97. El hecho de recibir este tratamiento no cambió nada, ni para su traslado a reanimación (76% de los pacientes tratados con hidroxicloroquina estaban en reanimación después de 21 días, en comparación con un 75% en el otro grupo) ni en la mortalidad (la tasa de supervivencia en el día 21 fue de 89% y 91% respectivamente).

• Según el segundo estudio, llevado a cabo por un equipo chino, la hidroxicloroquina no elimina el virus más rápido que los tratamientos estándar en pacientes hospitalizados con una forma “ligera” o “moderada” de la enfermedad. Además los efectos secundarios son más importantes.

“Considerados en su conjunto, estos resultados no apoyan el uso de la hidroxicloroquina como tratamiento de rutina para pacientes con covid-19”, señala en un comunicado la revista médica británica BMJ, que publica ambos estudios. Este estudio se basó en 150 adultos hospitalizados en China con formas principalmente “leves” o “moderadas” de covid-19. La mitad recibió hidroxicloroquina, la otra no.

En este caso recibir o no este tratamiento no ha cambiado nada en la forma en la que los pacientes superaban el coronavirus al cabo de cuatro semanas. Además, el 30% de los que recibieron hidroxicloroquina sufrieron efectos secundarios (normalmente diarrea) en comparación con el 9% en pacientes que no lo habían tomado.

La hidroxicloroquina se usa para tratar enfermedades autoinmunes, como el lupus y la artritis reumatoide, y cuenta con fervientes partidarios.

El polémico científico francés Didier Raoult promueve el uso de este medicamento en pacientes al comienzo de la enfermedad, junto con un antibiótico, la azitromicina.


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