Evacuan a una familia argentina de la convulsionada capital



BUENOS AIRES /PUERTO PRINCIPE (DyN/AFP ) - Una familia de argentinos que residía en Haití fue evacuada ayer en un operativo relámpago a cargo de personal de la Gendarmería Nacional y se esperaba su arribo a Buenos Aires para hoy a la tarde.

El arquitecto Federico Pettiagiani fue rescatado junto a su mujer haitiana y a sus dos hijitos de un año y medio y de 6 años, por efectivos de la fuerza de seguridad, que llegaron en avión a la convulsionada capital caribeña y despegaron a los pocos minutos con los pasajeros.

El rescate fue solicitado a principios de esta semana por el hombre a la Embajada argentina en ese país, frente al avance de grupos sediciosos que controlan la mayor parte del territorio y amenazan con tomar a sangre y fuego la ciudad capital, Puerto Príncipe.

Pettigiani vivía en una zona residencial -en "el barrio de los blancos" de Puerto Príncipe, según dijo- junto a su esposa, quien es una abogada nativa, que trabaja para el Banco Interamericano de Desarrollo. El operativo fue realizado cerca del mediodía argentino en el más cerrado de los secretos y demandó la participación de un grupo de gendarmes -algunos de los cuales quedaron en la isla para reforzar la seguridad de la representación diplomática- y de la colaboración de la vecina República Dominicana.

La aeronave -que integra la flota de Gendarmería nacional- debió recorrer más de 7.000 kilómetros hasta la isla y deberá recorrer otros tantos para su regreso a Buenos Aires.

Asimismo, el ministro de Defensa, José Pampuro, ordenó la puesta a disposición de una nave de la Armada, frente "a la posibilidad de que se decida su partida hacia Haití para llevar adelante tareas humanitarias", concluyó el comunicad En tanto, los extranjeros -escoltados por soldados estadounidenses- continuaban huyendo de Haití, sumido en el caos.

Una calma teñida de angustia reinaba ayer en Puerto Príncipe, donde sólo quedaban vestigios de las barricadas levantadas la víspera en la principales avenidas, por las que circulaban escasos vehículos. La actividad era reducida, con pocos comercios abiertos y los bancos privados cerrados.

La amenaza rebelde de un ataque a la capital aumentaron los temores de la población. La insurrección armada, en la que murieron unas 70 personas, entró en su cuarta semana, incitando a los extranjeros a abandonar la capital en cuanto pueden.

Un centenar de familiares de funcionarios de la ONU, personal no esencial y altos funcionarios de la Unión Europea fueron conducidos al aeropuerto de Puerto Príncipe escoltados por agentes armados de seguridad de la embajada estadounidense, con destino a República Dominicana.

El miércoles fue anulada la partida de un grupo a causa de las barricadas erigidas por partidarios de Aristide, provocando duras críticas de diplomáticos occidentales. También se registraron varios casos de "balseros" que huyen por mar d ela crisis.

Nota asociada: Los rebeldes asedian el último bastión de Aristide  

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