Experiencia mágica: Cirque du Soleil en 3D
Llegará al cine un filme sobre este maravilloso circo.
El Cirque Du Soleil suele ser una experiencia inolvidable para los millones de espectadores que han contemplado sus muchos espectáculos circenses, una experiencia que ahora esperan poder compartir con el mundo con una mirada cinematográfica introspectiva de cara a sus famosos montajes de Las Vegas. Se trata de “Cirque Du Soleil: Worlds Away”, un largometraje particular en tres dimensiones, dirigido por Andrew Adamson y producido por James Cameron, que llegará a la Argentina en febrero. En él se narra una historia de amor que da pie al viaje del espectador por las siete funciones permanentes del circo canadiense en Las Vegas, desde “O” pasando por “Viva Elvis” -dedicado a la figura de Elvis Presley- hasta “Zummanity” o “Ka”, uno de los más espectaculares de la ciudad del desierto. Toda esa belleza es, en palabras de sus productores, una “rara oportunidad para poder ver, desde dentro”, algo que se guarda con secretismo desde hace años en la organización. De hecho, no se permiten cámaras ni ningún tipo de video dentro de los teatros construidos especialmente para semejantes producciones, por lo que esta película es una ocasión para echar un vistazo desde muy cerca a todo lo que sucede en este mundo circense tan particular. La película está protagonizada por la actriz y exgimnasta Erica Linz, metida en el papel de una joven de pueblo que se cruza en su camino con un circo clásico y que se termina por enamorar de uno de los trapecistas, Igor Zaripov, ruso y acróbata en la vida real. Linz, por su parte, también tiene encima años de experiencia trabajando con la compañía quebequesa, por lo que no le resultó complicado adaptarse a la experiencia cinematográfica. Nacida en Colorado, empezó a los tres años con la gimnasia, metida también en el teatro con pequeños musicales a los 10 años, incluyendo obras de William Shakespeare. “Me di cuenta de que prefería la actuación a dedicarme a la competición gimnástica”, explica la acróbata. Una vez en Las Vegas, consiguió meterse en el papel de la niña de “Mystere”, con altas dosis cómicas y de acrobacias. Su debut fue el 31 de diciembre de 2001 y su carrera con el circo duró otros 10 años, una circunstancia que le abrió las puertas de semejante proyecto. “Esta película te da la oportunidad de tocar cada espectáculo de Las Vegas, pero solo son elementos colaterales. La película no es sobre los shows en sí, sino una historia narrativa de amor, una chica buscando un lugar en el mundo que se topa con un ruso muy atractivo”. En total, se ven siete espectáculos con personajes de cada show y escenas reales de los montajes que se escenifican cada noche en Las Vegas, una forma de promocionar su producto en todo el mundo más allá de los 100 millones de espectadores que ya han podido disfrutar del espectáculo en vivo. El motivo por el que se decantaron por Las Vegas y no expandirlo al resto de las propuestas itinerantes de la marca es por la posibilidad de poder usar los teatros para el rodaje y aprovechar la infraestructura ya existente para darle forma a la cinta. El resultado es una especie de sueño que establece la conexión entre los espectáculos y mantiene la historia de amor como hilo conductor de un largometraje donde lo que queda en la retina del espectador, en realidad, es la estética descomunal de un espectáculo único en el mundo.
El Cirque Du Soleil suele ser una experiencia inolvidable para los millones de espectadores que han contemplado sus muchos espectáculos circenses, una experiencia que ahora esperan poder compartir con el mundo con una mirada cinematográfica introspectiva de cara a sus famosos montajes de Las Vegas. Se trata de “Cirque Du Soleil: Worlds Away”, un largometraje particular en tres dimensiones, dirigido por Andrew Adamson y producido por James Cameron, que llegará a la Argentina en febrero. En él se narra una historia de amor que da pie al viaje del espectador por las siete funciones permanentes del circo canadiense en Las Vegas, desde “O” pasando por “Viva Elvis” -dedicado a la figura de Elvis Presley- hasta “Zummanity” o “Ka”, uno de los más espectaculares de la ciudad del desierto. Toda esa belleza es, en palabras de sus productores, una “rara oportunidad para poder ver, desde dentro”, algo que se guarda con secretismo desde hace años en la organización. De hecho, no se permiten cámaras ni ningún tipo de video dentro de los teatros construidos especialmente para semejantes producciones, por lo que esta película es una ocasión para echar un vistazo desde muy cerca a todo lo que sucede en este mundo circense tan particular. La película está protagonizada por la actriz y exgimnasta Erica Linz, metida en el papel de una joven de pueblo que se cruza en su camino con un circo clásico y que se termina por enamorar de uno de los trapecistas, Igor Zaripov, ruso y acróbata en la vida real. Linz, por su parte, también tiene encima años de experiencia trabajando con la compañía quebequesa, por lo que no le resultó complicado adaptarse a la experiencia cinematográfica. Nacida en Colorado, empezó a los tres años con la gimnasia, metida también en el teatro con pequeños musicales a los 10 años, incluyendo obras de William Shakespeare. “Me di cuenta de que prefería la actuación a dedicarme a la competición gimnástica”, explica la acróbata. Una vez en Las Vegas, consiguió meterse en el papel de la niña de “Mystere”, con altas dosis cómicas y de acrobacias. Su debut fue el 31 de diciembre de 2001 y su carrera con el circo duró otros 10 años, una circunstancia que le abrió las puertas de semejante proyecto. “Esta película te da la oportunidad de tocar cada espectáculo de Las Vegas, pero solo son elementos colaterales. La película no es sobre los shows en sí, sino una historia narrativa de amor, una chica buscando un lugar en el mundo que se topa con un ruso muy atractivo”. En total, se ven siete espectáculos con personajes de cada show y escenas reales de los montajes que se escenifican cada noche en Las Vegas, una forma de promocionar su producto en todo el mundo más allá de los 100 millones de espectadores que ya han podido disfrutar del espectáculo en vivo. El motivo por el que se decantaron por Las Vegas y no expandirlo al resto de las propuestas itinerantes de la marca es por la posibilidad de poder usar los teatros para el rodaje y aprovechar la infraestructura ya existente para darle forma a la cinta. El resultado es una especie de sueño que establece la conexión entre los espectáculos y mantiene la historia de amor como hilo conductor de un largometraje donde lo que queda en la retina del espectador, en realidad, es la estética descomunal de un espectáculo único en el mundo.
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