Exportan alfajores artesanales de San Martín a Miami

El 17 de diciembre embarcarán 300 kilos. El negocio se armó a partir de la sugerencia de un cliente, que llevó una muestra que tuvo gran aceptación en mercados de la costa este de EE. UU.

SAN MARTIN DE LOS ANDES- No es un mercado dulce, aunque sea de chocolates. Es que la fabricación y comercialización de chocolate artesanal es muy competitiva en la Argentina y, en particular, en esta porción de la región cordillerana.

Por eso, con apenas dos años de vida, el paso que por estas horas darán los responsables de la chocolatería «La Vieja Aldea» de esta ciudad, no es poca cosa. Esta verdadera Pyme familiar ya tiene bodegas confirmadas para el próximo 17 de diciembre, cuando concretará su primera exportación de alfajores artesanales a Miami, Estados Unidos.

Se trata de una SRL integrada por las familias de Raúl Bohigues y Mabel García. Uno de sus impulsores, Carlos Sánchez -esposo de Mabel-, explicó el origen del proyecto Miami: «comenzamos a hacer alfajores artesanales con dulces fabricados en San Martín por la firma 'Frutas Finas Belwel'. Nos dimos un tiempo de un año probando distintos sabores, hasta que encontramos el producto final. Lo hicimos como complemento frente a las bajas temporadas, ya que el alfajor es un producto que prácticamente no tiene estacionalidad».

Precisamente, para capear la estacionalidad propia de las zonas turísticas, La Vieja Aldea comenzó a comercializar sus productos fuera de la región, a destinos como la ciudad de Neuquén, Bahía Blanca, Tres Arroyos o Puerto Madryn. Uno de los clientes, encantado con los alfajores, viajó a Estados Unidos para embarcarse en un proyecto de importación y exportación desde Miami.

En sus valijas llevaba una muestra de los productos de la chocolatería sanmartinense, que ofreció en el circuito de los pequeños y medianos supermercados. Confirmando sus sospechas, los alfajores tuvieron gran aceptación.

Así fue como ese mismo cliente interesó a los responsables de «La Vieja Aldea» para lanzarse a ese mercado, que tiene un fuerte componente latino. La Pyme de San Martín aceptó el convite y comenzó a proyectar la que a la postre será su primera exportación de 300 kilos de alfajores artesanales (unas 4.000 unidades).

Más fácil de lo esperado

Contrariamente a lo que en principio podían esperar, armar el negocio no fue tan difícil, dijeron a un tiempo García y Bohigues. Encontraron en el Centro Pyme del Neuquén y en la Secretaría de Comercio Exterior de la provincia un invalorable aporte de asesoramiento e información, incluso con un disquete con datos específicos sobre el mercado norteamericano.

Esa colaboración más los aportes y nexos de la Fundación Export AR, les permitieron cerrar la operación. «Tenemos mucha expectativa y creemos que nos va a ir bien. Es una exportación casi experimental, pero si la respuesta es tan favorable como lo fue la aceptación de la muestra, pensamos concretar nuevos negocios», dijo Sánchez.

«La Vieja Aldea» fabrica todo lo que vende, bajo el concepto de elaboración artesanal. Incluso, diseña y produce hasta sus etiquetas y la maquinaria para la fabricación de sus productos. En efecto, Sánchez y Bohigues son ingenieros y ellos mismos proyectaron las máquinas, que fueron confeccionadas en un taller metalúrgico de Bariloche.

El próximo gran paso, difícil en el mercado del chocolate artesanal, es fabricar sus productos con materia prima propia: cacao y manteca de cacao.

Para lograr ese objetivo deberán aventurarse a la importación desde las zonas productoras, como Ecuador o Brasil.

Actualmente, compran la cobertura a una de las dos fábricas que abastecen el mercado nacional.

Luego, a partir de esa materia agregan formulación propia para darle el sabor distintivo, pero hacerlo directamente desde el cacao y la manteca del cacao mejoraría aún más ese proceso al tiempo que les permitiría abaratar costos.

Mientras sueñan con esa idea y embalan la producción de sus alfajores con destino a Estados Unidos, otro de los objetivos de «La Vieja Aldea» es transformar el primer piso de su local en fábrica con elaboración a la vista, para que residentes y turistas observen el proceso de la fabricación artesanal.


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