Factores que influyeron en la caída del consumo masivo

Actividades frenadas, incertidumbre por la política cambiaria, empleos estancados y salarios que corren detrás de los precios. El interior del país, más afectado.



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ENTRE OTROS, LA PÉRDIDA DEL PODER ADQUISITIVO DE LA POBLACIÓN COMO CONSECUENCIA DE LA INFLACIÓN

El gobierno nacional, como parte de sus campañas de propaganda, impulsa el programa Ahora 12 en todo el 2015 para “fomentar el consumo, el comercio, el empleo y la producción”. Por ahora, de jueves a domingo facilita “comprar en 12 cuotas sin interés con tarjetas de crédito” los rubros de indumentaria, artefactos domésticos de la “línea blanca”, calzado y marroquinería, muebles, materiales para la construcción, bicicletas, motos y turismo. Entre las explicaciones para encararlo figuraron que, “cuando un argentino consume, muchos sostienen su trabajo” y que “más de 100.000 comercios tienen la posibilidad de adherir”, aunque todavía no puntualizó cuántos son en realidad...

“Es un estímulo concreto, que ayuda a incentivar las pautas de consumo de las familias”, proclamó Axel Kicillof, ministro de Economía y Finanzas Públicas, pero sin referirse a la situación del país, con actividades frenadas, incertidumbre respecto de la política cambiaria, empleos estancados y salarios que no igualaron la carrera de los precios. Como semejante situación no mejoró en el 2014, el panorama se agravó porque el comportamiento del consumo se convirtió en una incógnita para los analistas al no registrar mayores oscilaciones; en tanto, la inflación real siguió ascendiendo.

Hubo negociaciones para actualizar la canasta de Precios Cuidados y los empresarios plantearon que la Secretaría de Comercio de la Nación participe de las paritarias. Prácticamente prometieron menos aumentos de precios si se fijan topes a los incrementos de las remuneraciones. De cualquier manera, el gobierno encontró en la recesión y la reducción de la demanda una alternativa para atenuar los pedidos de mayores precios de los fabricantes y las cadenas de supermercados, a fin de cumplir con una suba que no supere el 5% promedio.

La estimación preliminar del Producto Interno Bruto (PIB), a precios de mercado, subió en el 2014 el 0,5% en relación con el mismo período precedente, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). En particular, el valor agregado a precios básicos se incrementó entonces el 0,4% respecto del 2013. En la demanda del 2014 frente a la del 2013, se comprobaron variaciones negativas del 8,1% en las exportaciones de los mencionados bienes y servicios, del 5,6% en la formación bruta de capital y del 0,5% en el consumo individual (hogares). Asimismo, aumentó el 2,8% el consumo colectivo (público). A su vez, estimaciones preliminares de la formación bruta de capital presentaron en el 2014 una contracción del 5,6%.

La actividad fabril exhibió en febrero pasado una reducción interanual del 7,2% y acumuló en el primer bimestre del año una del 6,7%, según la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (Fiel).

La consultora CCR estimó que el volumen de productos vendidos creció algo más del 2% en el 2014, evolución aproximada a la de los dos años previos y distante de las del 2007 (8,3%) o el 2008 (5,5%). En supermercados y almacenes, para CCR el consumo masivo cerró el año último con una caída del 1,4%, que fue la primera de la década de los componentes de la canasta familiar básicos. Influyó, asimismo, la pérdida del poder adquisitivo de la población, como consecuencia de una inflación del 38 al 39% anual, frente a salarios que se habrían elevado alrededor del 32%. En cuanto al impacto geográfico, el retroceso se verificó con mayor intensidad en el interior, en parte por las crisis de las economías regionales. El consumo masivo retrocedió en el primer bimestre del año el 0,3%, ya que continuó en el “canal tradicional” (autoservicios y negocios tradicionales), con lo cual pasaron “14 meses consecutivos en los cuales la demanda se contrajo” (en febrero el 3,1%). A su vez, el “canal moderno” (hipermercados, supermercados y locales de cercanía) tuvo un segundo mes positivo en relación con el año anterior, con un alza en los volúmenes de las bebidas sin alcohol del 14,3% y de las bebidas alcohólicas del 7,2% y un descenso de los alimentos secos envasados del 1,2%.

Dante Sica, director de Abeceb.com, subrayó que en el 2014 hubo “un consumo amesetado” y “la economía no creó empleos y los sindicatos estuvieron más concentrados en que se preservaran los puestos laborales”.

Hasta Augusto Costa, secretario de Comercio de la Nación, admitió que el año pasado fue “malo” para la economía, por el menor nivel de actividad. No obstante, aseguró que se verifica un “repunte gradual del consumo por la desaceleración de los precios, una menor incertidumbre macroeconómica y las paritarias”. Empresarios de diversos sectores con los que el funcionario se reunió le habrían reconocido –dijo– que el consumo viene “repuntando significativamente”...

Entre firmas dedicadas al consumo masivo, que en el 2014 disminuyeron sus ventas, hubo expectativas moderadas para este 2015, que sería positivo si las paritarias se pactarán a aproximadamente el 30% y la inflación no excediera el 25%. Con una leve recuperación del poder de compra de los asalariados, supusieron que se atenuarían las contracciones de las transacciones.

Sin embargo, en una reciente jornada de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (Cadam), se pronosticó que el consumo se mantendría en los niveles actuales y no repuntaría la demanda, que tampoco caería significativamente. Alberto Guida, presidente de Cadam, expuso que “el año pasado el consumo se sostuvo y, si las grandes cadenas desarrollan negocios de proximidad, provocan una modificación en la redistribución y afectan a los minoristas tradicionales”. De cualquier manera Guida observó que, tras las elecciones de octubre próximo, podría originarse “un riesgo comercial sobre las decisiones de consumo por un vacío de poder que sería consecuencia del cambio de gobierno y de las subas de precios”.

El Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), en su documento “Actualidad industrial 2014. Perspectivas 2015”, comentó “los efectos sobre la actividad del atraso cambiario, el impacto de la devaluación de Brasil, la recesión económica y la distorsión inflacionaria”. Entre los desajustes, pormenorizó “los retrasos cambiarios del 30% –y el mantenimiento del cepo– y de las tarifas; la licuación de las reservas; que no se enfrente la crisis con Brasil; la mayor emisión de deuda del Banco Central (BCRA); el aumento del déficit; la inflación; la recesión, y la no resolución de los conflictos con los fondos buitre”. La entidad empresaria aseveró que la producción fabril cerró el 2014 con tendencia descendente (17 meses de caídas consecutivas, siendo la del año pasado la mayor desde el 2002) y un bienio sin generar nuevas ocupaciones.

“La crisis como la que vivimos acelera los cambios en hábitos, prioridades y momentos de consumo, pero cuando este tipo de situaciones pasan, nada vuelve a ser como antes”, opinaron en Kantar Worldpanel. En esta consultora, señalaron que la crisis “perfiló una nueva clase de consumidor, que es más racional (busca maximizar el rendimiento de los ingresos hogareños) y eficiente (se reduce la frecuencia de las compras)”. En ese contexto, surgieron cambios en la composición de la canasta: “crecieron las ventas de alimentos secos, snacks y bebidas, y se sustituyeron las carnes, que resultaron más caras; por otra parte, lácteos y productos de aseo personal fueron los más afectados”.

Por la recesión y la contracción de las ventas, en enero y febrero pasados ascendió el 14,9% la cantidad de locales comerciales que cerraron en la Ciudad de Buenos Aires, estimó la Cámara Argentina de Comercio (CAC). “Si bien durante parte del último año el sector atravesó una delicada situación, el programa de compras en cuotas sin interés Ahora 12 significó un importante aliciente para las actividades de las pequeñas y medianas empresas” (pymes), admitió la entidad presidida por Carlos de la Vega. Pese a ello, alertó que “el comercio continúa siendo perjudicado por la competencia desleal que representan las ventas ilegales –en la vía pública o en ferias internadas– y los ilícitos de lo que frecuentemente resulta víctima”. Todo lo expuesto se reflejó, asimismo, en los precios de tales espacios. La consultora inmobiliaria Colliers relevó una caída en los valores del 11,8% en el segundo semestre del 2014 frente al mismo período del 2013.

El gobierno impulsaría programas para el crecimiento del consumo interno en un año electoral. Para recomponer los ingresos quizás incrementaría las coberturas, como la asignación universal por hijo (AUH) que cobran los padres de 3,6 millones de chicos y que perdió casi el 20% de su poder adquisitivo con relación al momento en que se lanzó, en octubre del 2009.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner supuso que se combatirá la recesión y la crisis energética con el plan Renovate. Este permitirá que cualquier habitante cambie una heladera o un lavarropas usados –y que funcionen– por uno nuevo que podrá comprar con un 25% de descuento, con el consiguiente ahorro de energía.

Datos de las ventas de shoppings y supermercados del Indec parecieron demostrar una recuperación del consumo, aunque entre los empresarios del sector no supieron de dónde obtuvo el organismo estatal semejante información. Las expectativas de la población, según ciertas consultoras, ya no serían tan pesimistas respecto de la evolución de la economía por el próximo cambio de gobierno.

Miguel Ángel Fuks

miguelangelfuks@yahoo.com.ar


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