Faros y biblioteca
HÉCTOR PÉREZ MORANDO
25 de mayo en la Patagonia
Faro de San Juan del Salvamento Del latín “pharus o pharos” denominación nacida de isla cercana a Alejandría y castellanizada faro, tuvo inicial historia en la Patagonia con aquel que se instaló en San Juan del Salvamento, Isla de los Estados en 1884. La decisión del emplazamiento nació por decreto del presidente Roca de setiembre de 1883 designando al comodoro Augusto Laserre -porteño, hijo de francés- para dicha misión. El vapor aviso “Comodoro Py”, cañonera “Paraná”, transporte de guerra “Villarino”, cúteres “Santa Cruz”, “Patagones” y “Bahía Blanca”, barca depósito “María T” y barca “Cabo de Hornos” integraron la División Expedicionaria del Atlántico Sur. Fueron llegando a San Juan del Salvamento y a fines de abril de 1884 todas las tripulaciones “incluso oficiales, participaron en la construcción del faro y de una casilla precaria que serviría provisoriamente para su atención. El 25 de Mayo de aquel año de 1884 quedó librada al servicio esa luz de San Juan del Salvamento, el primero de nuestros faros marítimos” (González Lonzieme, E, 1990). Posteriormente se comprobó que había sido mal ubicado no cumpliendo con su cometido, siendo reemplazado en 1902 por otro que se instaló en el islote de Año Nuevo situado al norte de la Isla de los Estados bastante separado de ésta y con alcance de 20 millas. Faro en la boca del río Negro El marino mercedino Agustín del Castillo -uno de los descubridores y propulsores de la mina de carbón en Río Turbio- en sus andanzas por las costas marítimas del sur había notado la necesidad de un faro en la desembocadura del río Negro. Por 1885 en artículos publicados en el Boletín del Centro Naval hizo mención de ello: “Cartas recibidas de Patagones nos anuncian que el jefe de la 2ª División de ejército, general Vintter, ha elevado a la superioridad el proyecto de un faro para la entrada de aquel puerto. Este proyecto ha sido formulado por una comisión compuesta del jefe de la Escuadrilla y varios oficiales de ella. Según se nos informa, existe allí en calidad de depósito en casa de los señores Bertorello y C° una gran farola igual a la que se colocó en la Isla de los Estados”, opinando del Castillo como debía construirse. En octubre de 1886 se encomendó al jefe de la Escuadrilla capitán de fragata Martín Rivadavia la construcción del faro atlántico. Se eligió una altura medanosa al sur y poca distancia de la desembocadura del río Negro. Intervinieron en la obra personal de la Escuadrilla y aborígenes prisioneros y como la arena de los médanos no servía se utilizó la de los bancos del río y piedra de orillas del mar, materiales transportados en “novecientos y tantos viajes de carreta”. La construcción fue rápida, “estaba compuesta de ocho lámparas alimentadas con aceite; abraza un sector de 213° comprendido entre N. 34°E y S67° O, desarrollando un rayo de luz visible a catorce millas. Su situación y altura sobre el nivel medio del mar, es la siguiente: Latitud 41° 03’ 23 S. Longitud 62° 48’ 10’’ O de Greenwich. Altura de la luz 45 metros y 62 centímetros” (Pita, F, 1928). Parece que el primero torrero se llamó Mora. El día de la inauguración fue el 25 de Mayo de 1887 por la mañana. Hubo acta por duplicado y los participantes viajaron desde Patagones a la desembocadura en el vapor “Limay”. El segundo faro patagónico recibió la visita del gobernador del territorio rionegrino Lorenzo Vintter; jefe de la Escuadrilla Martín Rivadavia y destacados vecinos de ambos pueblos como Valentín Feilberg, Marcelino C. y Manuel Crespo, Alberto M. Biedma, E. Estremedor, Alejandro Stefenelli, Alfredo C. Miguel, Francisco Fourmantin, Antonio Rial, Manuel y Guillermo Abel, Ignacio N. León y otros. El párroco salesiano de Patagones Ángel Píccono bendijo el faro que fue apadrinado por el niño Bernardino Rivadavia -representado por Vintter- bisnieto del primer presidente argentino. Salva de cañones, banquete y palabras de Vintter y Rivadavia. La Biblioteca Pública Sin duda aquel 25 de Mayo de 1887 fue trascendente para la capital rionegrina. A la tarde otro especial acontecimiento viviría la pequeña comunidad -que años antes fuera capital de la Patagonia- con la inauguración de la primera Biblioteca Pública, en una sala de la gobernación, cuyo gestor principal José Juan Biedma redactó el estatuto. Biedma con su hermano Alberto dirigían el periódico “El Pueblo” que por razones políticas se editó en ambos pueblos. José Juan Biedma fue autor de “Apuntes históricos del Río Negro” editado también en 1887, considerado el primer libro patagónico en castellano, impreso en el taller de los hermanos Biedma. Bibliografía y fuentes principales: Diccionario Lat-Esp. Vox, 1992. Pita, F. Remembranzas, 1928. Piccirilli, R. Lecciones, 1967. Napal, DR. El Comodoro, 1925. González Lonzieme, E. Los conflictos (HMA), 1990. Pérez Morando, H. La historia (RN), 1981. Caillet Bois, T. Los faros, (AA), 1945. Archivo “Río Negro”. Biblioteca Patagónica (VECh) y otros.
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