Fase de sinceramiento



La compaña empujó la primera revelación de lealtades. Sinceramientos. Y la candidatura de Weretilneck, que cruje el cuadro constitucional, llegó al cosmo judicial. Y seguirá mañana con una derivación penal.

Cierre de listas. El justicialista Martín Soria miró al frente constituido y diseñó su nómina, marcada por aliados y fieles, siempre confiado en su propio dominio electoral. Apartó a quiénes lo enfrentaron (Mario Sabbatella en Viedma) y fijó fronteras bien definidas con el pichettismo. El jueves ubicó enfrente al senador Pichetto, junto a sus conocidos enemigos. Callaba esa fractura ideológica y generacional, pero abandonó el silencio tras la crítica del pichettismo viedmense, que lidera Juan Manuel Pichetto, el hijo del senador, y motivada en el preferencial espacio otorgado al partido de Magdalena Odarda. Esta dirigencia aportó a su derrota en el municipio viedmense.

Pichetto no responderá y seguirá fuera del radar provincial. El viernes estuvo en Neuquén. “A Río Negro iré después de sus elecciones”, dice. Soria no computa esa prescindencia en su favor. “El senador no va a decir nada cuándo se pretende violar la Constitución en su provincia”, transmite, sospechando del silencio.

Weretilneck -como Soria- concentró la decisión de las listas. Repitió la especial valoración para los devotos, pero aplicó una lógica más electoral. “Quienes sumen o, por lo menos, no resten”, insistía. Ponderó, con encuestas, cada ubicación en los circuitos. La sábana, menos visible, es más permisiva. Desestimó, por ejemplo, a Tania Lastra por su militancia antiabortista.

Esa lógica también desplazó a Pedro Pesatti de la formula en promocionar “la igualdad de la mujer” y colocó a Arabela Carreras. Eso se enmarcó también en la desperonización de sus nóminas.

Casualmente, un peronista, que integró su gabinete, lo sorprendió. Matías Rulli impugnó su candidatura en Juntos, el partido que aún comparten. Fue su Secretario General y, hace 17 meses, fue eyectado y cayó en el ostracismo estatal. Ajeno al asalto de Rulli, Pesatti quedó igualmente desdeñado por su vínculo con el detractor.

No hay conspiración y valdría asumir, alguna vez, que hay costos con el vacío y el desdeño político. O, mejor dicho, cuando el diálogo se reduce al gobernador o, en su semejanza, a Soria. Abajo de ellos, el silencio o la indefinición.

Juntos inscribirá el viernes recién la candidatura de Weretilneck, pero ya hay censuras en la Justicia. Existe demasiada especulación. El texto constitucional impide un tercer mandato. Habrá argumento técnico para un lado y otro, pero, a esta altura, la Justicia concluirá con una salida política. Implica una mirada realista, apartada de su valoración ética.

Para Weretilneck, “no hay plan B”. No quiere ni hablar de un rechazo, tampoco se detendrá en las reacciones públicas. Se concentrará en su defensa jurídica y política en la Justicia. Lo tranquiliza que el debate todavía se limite a la dirigencia. “Esto seguirá durante febrero. Recién en marzo habrá una campaña más despejada”, estima.

El Tribunal Electoral ya tiene el recurso del ARI. Mañana, la Justicia recibirá una derivación, pues el FpV llegará con una denuncia penal, generada en la reunión de Weretilneck y el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, con el diputado Sergio Wisky. Allí, se abordó la candidatura del gobernador y su confianza por la resolución del STJ rionegrino. La filtración de un fallo favorable se transformará en una investigación penal.

Este cónclave en Casa Rosada dejó otro dato: el aliento del gobernador para que Wisky sea el candidato macrista. Lo promueve en favor de su estrategia para fidelizar el voto radical, confiado que él se quedará con esa adhesión si no hay un “correligionario” (como Lorena Matzen), y así polarizar la elección con Soria.

En Río Negro, Cambiemos no cierra esa discusión y, todavía, no tiene candidato.

Debates y problemas de dirigentes, que urden en su mundo.

Los candidatos Alberto Weretilneck y Martín Soria, con estilos concentrados y con perfiles muy distintos, resolvieron sus listas para las elecciones abril.

La Justicia ya tiene la crisis por la validez de la candidatura del actual gobernador. El FpV sumará mañana una denuncia penal para comenzar su ofensiva.

Panorama de río negro

Datos

Los candidatos Alberto Weretilneck y Martín Soria, con estilos concentrados y con perfiles muy distintos, resolvieron sus listas para las elecciones abril.
La Justicia ya tiene la crisis por la validez de la candidatura del actual gobernador. El FpV sumará mañana una denuncia penal para comenzar su ofensiva.

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