Fénix, una vieja estrella de los rescates modernizada por la NASA

La salida de los mineros dependía de un mecanismo de alta tecnología.

MINEROS ATRAPADOS

Construidas por Astilleros y Maestranzas de la Armada chilena (Asmar) con asesoría de la agencia espacial estadounidense, las cápsulas Fénix I, II y III fueron las encargadas de sacar a los 33 mineros que llevan más de dos meses bajo tierra.

Fénix es una versión desarrollada de la llamada “bomba-Dahlbusch”, un tubo de metal con el que se logró rescatar a mineros enterrados en varios desastres. Los ingenieros de la mina alemana Dahlbusch, en Gelsenkirchen, desarrollaron el aparato en 1955. La cápsula de metal fue utilizada en varias acciones de rescate entre 1956 y 1957. El espectacular salvataje en 1964 en Lengede, en Baja Sajonia, de once mineros, que permanecieron 14 días en una galería tras un accidente minero, hizo mundialmente famosa a la “bomba-Dahlbusch”.

Las cápsulas tienen 54 centímetros de diámetro y ocho ruedas ubicadas en la parte superior e inferior, con un sistema de amortiguación que ayuda a la movilidad dentro del ducto. La jaula metálica fue diseñada con ayuda de la NASA y está equipada con modernos detalles tecnológicos.

Los mineros usaron un cinturón biométrico, como los usados en diversos ejércitos, para monitorear sus signos vitales y un casco con auriculares y un micrófono inalámbrico que mantendrá la conexión con la superficie.

Fénix debió recorrer 622 metros sostenida por un cable y un guinche que pueden aguantar hasta 54 toneladas. La velocidad de su descenso era de un metro por segundo, un tiempo de aproximadamente 15 minutos dentro del ducto, que fue entubado en 56 metros para luego seguir en la roca viva. En caso de que la cápsula quedara atascada, los mineros podrán maniobrar palancas en la parte superior de la cápsula para desenganchar el resto de la jaula y volver al fondo de la mina.


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