Fernando García: “El público de rock ve al crítico como un entrometido”
El periodista y gestor cultural Fernando Garcia compiló las entrevistas que realizó a artistas como David Bowie, Lou Reed, Paul McCartney y Johnny Rotten, entre otros rockeros, en el libro “Cómo entrevistar a una estrella de rock y no morir en el intento”, que acaba de publicarse.
En su prólogo, García intenta mostrar los dos mundos, el del ídolo rockero occidental y el de un periodista del tercer mundo cruzándose.
P- ¿Cómo fue la nota con Johnny Rotten, un tipo difícil?
R- Rotten viene en el 92 con PIL. No daba entrevistas, nosotros éramos una revista muy chica, Rock en blanco y Negro, y nadie nos daba entrevistas. Entonces salí con un fotógrafo a buscarlo porque teníamos el dato de que el tipo era vegetariano e iba a comer a un restaurant por Belgrano. Salí con un fotógrafo a buscarlo, no encontramos nada. Fui a los dos conciertos en Obras, tocó viernes y sábado, y el domingo yo estaba en mi casa re nervioso pensando en que tenía que ir al Sheraton. No sabía bien a qué, si a verlo o hacer una entrevista. La cosa es que me fui con el grabador y el último CD de PIL para que me lo firmara y en el libro está contado cómo finalmente logré meterme en el hotel, hacerme pasar por un fan, que me invite a tomar una cerveza y ahí saqué el grabador. Fue una nota conseguida a la vieja manera, sin encargada de prensa ni nada.
P- ¿Por qué creés que el músico o el artista tienen más de esa cosa de ser histérico y cuidadoso?
R- No sé, fue cambiando eso. Yo empecé a trabajar en los 90, no sé cómo fue antes, pero por lo que veo en el archivo pareciera ser que en los 80 era más fácil juntar a tal, tal y tal para hacer una producción. En los 90 se empieza a complejizar, me parece que empieza a pasar una cosa con el estilo de seguidores de los grupos que hacen que se comunique directamente la banda con sus fieles, y que cualquier mediador sea sospechado de manipulador. Me parece que empieza a haber eso y ni hablar a partir de la explosión de internet y todo eso, directamente tiran un tweet o actualizan la página de Facebook. La gente está mucho más informada que yo, yo me doy cuenta de eso. El público ve al crítico como un entrometido en su relación. Para este libro me tomé una libertad absoluta para escribir, y de hecho las entrevistas las volví a desgrabar porque habían salido versiones muy cortas, y me encontré con muchas sorpresas. Reescribí todo.
P- ¿Esas bandas que vendían que eran ‘los chicos de la esquina’ eran las que más exigían con el contenido que se escribía sobre ellos?
R- Un poco sí, pero por ejemplo cuando estaba en “Rock en blanco y negro” con Divididos teníamos una relación alucinante. Después se empezó a pudrir todo, se pusieron todos muy paranoicos y con Clarín, sobre todo. También es verdad que hubo un momento en el que en el Sí! se buscaba más sangre y nosotros fuimos la cabeza de lanza en ese sentido. El otro día estaba mirando “12 episodios sinfónicos” de Cerati, y yo me acuerdo que le hice la nota para Espectáculos y lo único que le interesaba al editor que tenía en ese momento era que blanqueara su romance con Deborah De Corral y que hablara de Racing que había salido campeón. Era un fastidio absoluto.
P- Otro artista casi inaccesible fue Lou Reed…
R- Me acuerdo que para hacer a Lou Reed creo que tenías que mostrar un certificado de que no tenías ninguna enfermedad, o algo por el estilo para entrar a la misma habitación que él. Yo tenía una cosa que me parece muy importante, que es el tema del cuestionario. Me tomaba mucho trabajo para preparar las preguntas en inglés, y con Lou Reed me acuerdo que estuve toda una noche que habré anotado 25 preguntas y todas me parecían una pelotudez total. Cuando llegó al Sheraton me hacen pasar a la habitación y ni me saludó. Estuvo como tres minutos, que pareció una eternidad, corriendo las cortinas porque quería abrir la ventana y no me daba pelota, hasta que en un momento se sienta con cara de asco y yo le hago la pregunta, no me contesta nada. Paso a la siguiente y él me dice “What do you want to know?”. Parecía que él me estaba interpelando a mí, me estaba haciendo una pregunta medio metafísica. No sé, yo seguí adelante con las preguntas y él no contestaba, y en un momento me dice “¿por qué hablás inglés tan bien y yo nunca pude aprender español?”. Y ahí medio que me saqué y le pedí que no me jodiera o una cosa por el estilo. Entonces el tipo me dice muy serio “yo no hago chistes”. Cuando salí me tomé un whisky doble porque tenía los nervios de punta. Pero estuvo bueno, me acuerdo que la entrevista salió en el diario al otro día y fue fuerte. Él dijo una frase que estaba muy bien que es “Dios protege a los borrachos y a los tontos”, que fue cuando le pregunté cómo explicaba no haberse muerto.



a 399 pesos.
“Para hacer a Lou Reed creo que tenías que mostrar un certificado de que no tenías ninguna enfermedad para entrar a la misma habitación que él.
recuerda el periodista.
Datos
- “Para hacer a Lou Reed creo que tenías que mostrar un certificado de que no tenías ninguna enfermedad para entrar a la misma habitación que él.
El periodista y gestor cultural Fernando Garcia compiló las entrevistas que realizó a artistas como David Bowie, Lou Reed, Paul McCartney y Johnny Rotten, entre otros rockeros, en el libro “Cómo entrevistar a una estrella de rock y no morir en el intento”, que acaba de publicarse.
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