¿Folclore?

Por Redacción

la peña

jorge vergara jvergara@rionegro.com.ar

La verdad que me pareció exagerada la polémica sobre la presencia de Lali Espósito en Jesús María. También me pareció demasiado la idea de organizarse para reclamar que no estuviera en el festival. No tengo nada en contra de la joven cantante y actriz, es un fenómeno que supera muchos cálculos y supongo que por eso la invitaron. Donde va convoca a miles y miles de seguidores y donde va genera recaudaciones que son inimaginables con muchos de los componentes de la guardia del folclore. Pero la opción es tan simple que la idea de las campañas por las redes sociales pierde fuerza de tal modo que no resiste análisis. Ir o no ir, usted, ella, él, yo, todos podemos elegir y decidir si vamos a escucharla o no. El éxito o el fracaso en la música se mida en los festivales con el público que va. Y cualquiera sea el resultado, es el mejor resorte que tiene el público para dar su opinión. No intento de ningún modo invalidar que la gente diga lo que piensa, pero me parece innecesario que se exponga de este modo a una persona. Pocos, muy pocos en todos los géneros musicales tienen el imán que ella tiene y generan lo que ella genera. Me parece que se está confundiendo el debate, que la cosa no pasa por si Lali está o no está en el festival, pasa por si es folclore o no es folclore. Póngase una mano en el corazón y dígame si hace años los festivales de folclore no vienen desvirtuados. Pero ¿es Lali la primera exponente que debe pasar por este debate en las redes? No, ni la primera ni la última, aunque no escuché decir mucho cuando Charly García, Trulalá, Pedro Aznar, Fito Páez y tantos otros pasaron por Jesús María o Cosquín. ¿Cuál es la diferencia?, ¿el gusto? Ah, entonces empecemos por otro lado. Que nos guste o no nos guste no invalida a un cantante, que nos guste o no nos guste en todo caso nos da la posibilidad de elegir qué día vamos, pero eso no hace que Lali o cualquier otro sean más exponentes o menos exponentes que otros cuando de cantar se trata. Los seguidores de Charly me dirán que no puedo comparar a uno y otro, pero yo les diré que ambos básicamente son exponentes de la música, uno con una trayectoria enorme e indiscutible, pero por fuera del folclore. La otra, más joven y muy de moda, por fuera del folclore. ¿Qué los diferencia? Apenas el género. Todo esto abre el debate nuevamente sobre los viejos y modernos festivales nacionales. Basta con ver las carteleras de todos los festivales del país para darse cuenta que los mismos paquetes de artistas que se venden a un festival, a los pocos días están en otros. La modalidad de comercialización de espectáculos pone a los organizadores entre la espada y la pared, porque si quieren un taquillero, deberán llevar también a otros que son menos convocantes y no necesariamente del folclore. En todo caso será el tiempo de revisar si es oportuno ponerles el nombre de Festival Nacional de Doma y Folclore o Festival Internacional de Folclore de Cosquín. Tal vez sea tiempo de volver a las raíces y sólo llevar folclore o cambiarles el nombre y adecuarlo a la realidad. La Fiesta Nacional de la Manzana no pasa por este debate, porque jamás se llamó fiesta nacional del folclore, el hecho de ser fiesta nacional la habilita a elegir el género que quieran sin ninguna contradicción. Que se mezclen será en todo caso el modo de ofrecerle a la gente la amplitud para que asistan una o varias noches. Es decir, como el viejo dicho, la culpa no es del chancho. Si tal o cual exponente va o no va no es asunto de esos exponentes, es tema de los organizadores que aceptan condiciones y compran paquetes cerrados de artistas que no siempre son compatibles con la historia de tal o cual festival.


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