Frente a un incendio que nos puede alcanzar



Diego Lo Tártaro*


Alberto Fernández envía señales equívocas sobre el futuro del Mercosur, ya que paralelamente actúa en el Grupo de Puebla. Bien conocemos las ideas políticas que lo guían.


Vivimos momentos y tiempos de profundos cambios. Los acontecimientos tienen una vertiginosidad que descoloca a cualquier analista político, pero en el mientras tanto quienes nos conducen y quienes lo van a hacer dentro de pocos días viven en mundos distantes y cada uno está en su propio autismo.

¿Por qué decimos esto? Nuestros vecinos territoriales Chile y Bolivia viven un caos institucional, político, social y económico que superó cualquier análisis previo; y Brasil, con el imprevisible presidente Bolsonaro en una abierta confrontación con el electo presidente Alberto Fernández, disputa esta que no tiene ningún fundamento y que está llevando a la relación comercial entre ambos países a un delicado estado de imprevisibilidad, cuyas consecuencias nos afectarían de forma directa con resultados muy negativos para nuestras exportaciones, en particular la industria automotriz, cuya incidencia en nuestro mercado laboral puede generar un problema de magnitud.

En sus reuniones con López Obrador genera un doble juego con Trump, en un terreno político que a nosotros nada nos va a redituar, muy por el contrario, nos coloca frente a quien puede ayudarnos.

Por otra parte, Alberto Fernández envía señales equivocadas en cuanto al futuro del Mercosur, ya que paralelamente actúa activamente en el Grupo de Puebla, cuando bien conocemos las ideas políticas que los guían.

Visita a México

Para fortalecer esta posición, Alberto Fernández hace una visita a México y en sus reuniones con el presidente Andrés Manuel López Obrador genera un doble juego con el presidente Trump, entrando en un terreno político del que a nosotros nada nos va a redituar, muy por el contrario, nos coloca frente a quien puede ayudarnos en nuestras agónicas súplicas de refinanciamiento de nuestras impagables deudas, contraídas irresponsablemente, y hoy debemos negociar apremiantemente su refinanciación.

Pero no olvidemos que el señor Trump es el único que puede facilitar el arreglo con el FMI, y esto es de una urgencia decisiva porque de ello depende el resto de la negociación de los títulos en manos privadas que nosotros adeudamos a inversores externos, ya que antes y como condición sine qua non exigen el arreglo con el FMI.

Los argentinos, y en particular los habitantes de Buenos Aires, vivimos insertos en las manifestaciones en que los sectores de izquierda con la Cámpora al frente descontrolan y anarquizan a la ciudad reclamando hoy por Chile, por Bolivia, y mañana van a encontrar el motivo para continuar con el desorden y el casos. Pero lo más desconcertante e inverosímil es que estos profesionales del desorden se mantienen con los planes sociales que quienes trabajamos aportamos para que ellos nos compliquen la vida.

Ahora bien, quienes aprovechan y lucran con este desorden y descontrol monumental son los formadores de precios que monopolizan el mercado, con solo dar una mirada por cualquier supermercado observaremos que compradores no hay pero abundan empleados remarcando la mercadería de las góndolas.

El empleo público

Tampoco sabemos qué va a pasar con los empleados públicos de la Nación y en particular de la Provincia de Buenos Aires, porque para los sueldos de diciembre y el medio aguinaldo no hay fondos. A los jubilados les aumentan por un trimestre el 8%, cuando la inflación de estos tres últimos meses puede superar el 14%, sin contabilizar el atraso histórico que acumulan, como mínimo de más de tres años.

Mientras tanto, el debate entre el presidente actual y el electo se profundiza, pero circunscripto a dónde será la entrega de los atributos del Poder, si el Congreso o la Casa Rosada -la vicepresidenta continúa en Cuba, la central de la subversión de América-. Tampoco sabemos quiénes serán los que asuman las responsabilidades de conducir esta nave que hoy navega al garete, ni conocemos qué planes tienen para volver al rumbo correcto.

Honestamente, ¿hasta cuándo continuaremos con esta irresponsable e infantil actitud de ignorar la realidad? ¿No vemos qué es lo que está pasando a nuestro lado con nuestros vecinos, que estamos esperando que las llamas del hastío, la inconformidad, la desesperación, la bronca y el cansancio nos lleven a ver en llamas nuestras ciudades y al país envuelto en la confrontación social? Por Dios, dejemos de jugar al gallito ciego y quitemos la venda que cubre nuestros ojos, los tapones que obstruyen nuestros oídos y la venda que nos impide hablar y demandemos seriedad, racionalidad, idoneidad y decencia. De lo contrario, nuestro futuro será el que está ante nuestras pantallas de televisión: descontrol, destrucción, incendios y muerte.

*Presidente del Instituto Argentino para el Desarrollo de las Economías Regionales (Iader)


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Frente a un incendio que nos puede alcanzar