Freydoz escuchó la condena casi imperturbable



Susana Freydoz escuchó la lectura del veredicto sin inmutarse y recién dejó caer algunas lágrimas al promediar los fundamentos del fallo.

Con la cabeza gacha y la mirada clavada en la mesa que tenía frente a ella, Freydoz siguió la condena junto a su abogado, Alberto Ricchiardi, ubicado a su izquierda, y a su hija menor, María Emilia Soria, a la derecha.

No se inmutó con los testimonios sobre sus peleas permanentes con Soria, las crudas expresiones de sus hijos ni las referencias a las posibilidades de infidelidad de su marido.

Tampoco cuando el presidente del tribunal, Carlos Gauna Kroeger, realizó una descripción detallada de lo ocurrido la noche del 31 de diciembre, tras la cual se desencadenó el crimen.

Recién expresó sus emociones cuando el magistrado relató el testimonio de su hijo e intendente de General Roca, Martín Soria, al referirse al momento en que llegó a la chacra y se encontró con el gobernador en la cama, con el tiro en la cara, desnudo y sangrante.

En ese momento del relato, la condenada comenzó a llorar muy discretamente y secó sus lágrimas con un pañuelo de papel.

Luego, rezó el Rosario con una Cuenta Denaria en las manos, escondidas bajo la mesa.

Después volvió a su postura relajada, sin levantar la mirada en ningún momento, para escuchar el extenso relato de los fundamentos, que recorrió las precisiones médicas sobre los intentos de reanimación, las consideraciones psiquiátricas, las pericias del dormitorio y el arma, y otras pruebas del caso.

Fuente: Agencias


Comentarios


Freydoz escuchó la condena casi imperturbable