Gallia ratificó que hubo amenazas

Por Redacción

NEUQUEN- El diputado del partido Justicialista, Enzo Gallia, ratificó que los dirigentes de ATE y ATEN amenazaron de muerte tanto a él como a sus pares Amílcar Sánchez y María Emilia Salto. El legislador está citado como testigo en el juicio oral y público que se le sigue a diez dirigentes sindicales en la Cámara en lo Criminal 2 por los disturbios que se produjeron el 7 de octubre de 1997 en la Legislatura.

Ayer en declaraciones radiales, Gallia ratificó la denuncia que, tras los sucesos, formularon ante el fiscal Humberto Mazzitelli.

«Te vamos a matar» nos decían, aseguró. Pero también indicó que recibían amenazas en sus casas a través de llamadas telefónicas anónimas.

Los dirigentes sindicales están acusados de daño simple y atentado a la autoridad agravado. Esto último en función de haber proferido amenazas e insultos a los diputados y de haber lastimado a un funcionario policial.

En la nómina inicial de testigos, de los tres legisladores del PJ que estuvie-ron en el encuentro con los dirigentes, sólo había sido citado Gallia. El tribu-nal incorporó ayer a Sánchez y a Salto.

Satisfacción de la defensa

El abogado de ATE, Mariano Mansilla, afirmó ayer que a medida que se suceden las audiencias se ve «con claridad la falta de responsabilidad de quienes han sido llevados a juicio en forma injusta». Tras dos jornadas de audiencia, no hay elementos concretos que involucren a los imputados.

Mansilla aclaró que «se deben valorar todas las pruebas». Entre otras, las declaraciones de los diputados del PJ, Amílcar Sánchez y María Emilia Salto que declararán hoy y de Enzo Gallia que lo hará mañana y que se vea el video que recoge filmaciones de la televisión y de la policía.

De los diez imputados, sólo se mencionó ayer a Horacio Fernández y en menor medida de Julio Fuentes. Del resto de los trabajadores y dirigentes de ATE no hubo comentario.

Mansilla aseguró que «este juicio debería haber quedado en la instrucción y en todo caso se podría haber hecho un reclamo civil por los daños». Estos daños, según ratificó ayer el fiscal Jorge Otegui fueron valuados en 70 pesos.

En cuanto a la ronda de testigos de ayer, aseguró que fueron contundentes «en cuanto a que los diputados no fueron presionados ni coaccionados y que se trató de una reunión como tantas». Indicó que sobre las denuncias de amenazas e insultos «la explicación la van a tener que dar mañana (por hoy) los diputados del PJ».

El temor a perder el trabajo

El temor de perder el trabajo llevó al comisario de la Legislatura Rogelio Nordestron a imputar directamente a Horacio Fernández como responsable de romper una puerta de vidrio. Sin embargo ayer, frente al tribunal, pudo declarar «con tranquilidad» y relativizó la responsabilidad del dirigente de ATE. «Debe haber sido así» respondió cuando se le preguntó si Fernández rompió la puerta.

Ante los jueces Antonino Gagliano, José Víctor Andrada y E-milio Castro, Nordestron aseguró que al momento de prestar declaración testimonial ante el fiscal de primera instancia, sufría presiones. Ni las partes ni el tribunal le preguntaron quién o quiénes lo presionaban. El comisario de la Cámara dijo que eran «presiones indirectas» que ahora habían desaparecido porque faltaba poco para dejar su puesto de trabajo.

En diálogo con «Río Negro», Nordestron dijo que tuvo temor de perder el trabajo y que ahora ese temor no lo tenía. Pero que no daría los nombres de quienes lo presionaron. «No fue ni el presidente ni el secretario que son de quienes dependo, fue gente que acompaña a la Legislatura».

Estas presiones eran de manera «indirecta», aseguró, como por ejemplo «miradas por encima del hombro, chichoneos», dijo.

¿Esto quiere decir que mintió en su declaración anterior? Preguntó «Río Negro».

-«No he mentido. Sólo he venido relacionado los hechos con palabras más suaves o más fuertes. Rompieron un vidrio. No sé si con una patada, con el hombro o con la mano. No recuerdo; hubo muchas movilizaciones y yo siempre corro a buscar diputados para que atiendan a los sindicalistas. Muchas veces me cuesta encontrarlos, la gente se irrita porque tiene que esperar o porque directamente no la atienden».