Gran cantidad de asistentes a la audiencia

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN (AN).- La jornada de ayer, que con los alegatos de los acusadores y los defensores cerró la etapa oral del juicio, volvió convocar a un nutrido número de personas, que colmó la sala de audiencias y ocupó las veredas de los tribunales. Las personas que asistieron para respaldar a los familiares de Braian Hernández fueron mayoría, pero también se presentaron quienes quisieron acompañar al acusado Claudio Salas. La custodia de la sala dispuso separar a ambos sectores. A los primeros los hicieron ingresar por el lado norte del vallado y a los segundos por el sur. A los familiares de Salas les asignaron la última fila de asientos en la sala y algunos de ellos, todas las jornadas, exhibían figuras de la Virgen de Luján. Ese ordenamiento, como el de ingresos y egresos distanciados en un mínimo de tiempo, se siguió las cuatro jornada de audiencias y ayer, al finalizar sus alegatos, los defensores remarcaron el respeto que hubo de parte del público. Hubo dos aspectos salientes, destacados por los defensores: el silencio que se hizo a lo largo de la extensa declaración de Salas y la aceptación del pedido que se les formuló a quienes permanecieron en la calle para que no hicieran sonar los redoblantes mientras se recibían los testimonios. Ese gesto se repitió en todos los días de audiencia.


NEUQUÉN (AN).- La jornada de ayer, que con los alegatos de los acusadores y los defensores cerró la etapa oral del juicio, volvió convocar a un nutrido número de personas, que colmó la sala de audiencias y ocupó las veredas de los tribunales. Las personas que asistieron para respaldar a los familiares de Braian Hernández fueron mayoría, pero también se presentaron quienes quisieron acompañar al acusado Claudio Salas. La custodia de la sala dispuso separar a ambos sectores. A los primeros los hicieron ingresar por el lado norte del vallado y a los segundos por el sur. A los familiares de Salas les asignaron la última fila de asientos en la sala y algunos de ellos, todas las jornadas, exhibían figuras de la Virgen de Luján. Ese ordenamiento, como el de ingresos y egresos distanciados en un mínimo de tiempo, se siguió las cuatro jornada de audiencias y ayer, al finalizar sus alegatos, los defensores remarcaron el respeto que hubo de parte del público. Hubo dos aspectos salientes, destacados por los defensores: el silencio que se hizo a lo largo de la extensa declaración de Salas y la aceptación del pedido que se les formuló a quienes permanecieron en la calle para que no hicieran sonar los redoblantes mientras se recibían los testimonios. Ese gesto se repitió en todos los días de audiencia.

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