“Grandes pioneros de Catriel”

Por Redacción

Corría el año 1967 y en la confluencia de las calles Bibiana García y Clemente Zurita se establecía un matrimonio con fuertes raíces y grandes ilusiones. Ellos eran Pedro Encer y María Gil. Pedro comenzó su labor en la compañía SADA y María, con sus costuras de modista. Cuánto trabajaron, con qué afán. Tanto fue así que como fruto de su gran labor lograron comprar un terreno en calles Haití y Dublin. De día, en sus respectivos trabajos, de noche construyendo su casita, ladrillo por ladrillo. ¡Realmente qué ejemplo! Cuánto esfuerzo, cuánto sacrificio, cuánto cariño había en ellos. Ya con sus tres hijos, Nelly (18), Titi (8) y Jorge (2), y sin embargo quedaba tiempo para criarlos y ser excelentes padres. Verdaderamente era tanto el tesón, la unión y las fuerzas por construir un hogar que el cansancio no los abatía. Al fin terminaron su añorada casa y así, ya instalados en ella, fue que María entró a trabajar de portera en la escuela 204. Muchos niños tenía a su cargo en la copa de leche que ella preparaba con la responsabilidad y algarabía que una mujer tan íntegra como ella podía ofrecer. Tenía hasta 400 niños para atender en diversos turnos. No obstante, el cansancio no estaba presente en ella. Trabajó allí durante diez años. Se la recuerda siempre como una gran mujer, paciente, cariñosa y amable. Para Pedro, el trabajo honesto, la solidaridad y la generosidad eran su lema. Fue así que construyó cunetas de ambos lados y plantó los hermosos eucaliptus que hoy todavía se observan en calles Haití y Sáenz Peña. Más tarde el matrimonio emprendió un negocio de rotisería, la famosa San Cayetano, la cual proveía viandas a las empresas, las que recuerdan a María con mucho cariño por sus inigualables platos característicos, como la infaltable sopa. Luego, por razones de salud, cerraron el querido negocio, trasladándose a vivir a calle San Martín, donde nuevamente don Pedro mostró sus habilidades agrícolas, plantando los eucaliptus que aún hoy están en calles Chaco y Córdoba. Cuántas anécdotas, recuerdos y, por sobre todo, cuánto hicieron por engrandecer su querido Catriel. Pedro y María. Su base era la lucha, la integridad, la honradez, valores tan importantes y trascendentes. Hoy nadie puede olvidar a estas dos personas, tan completas y leales con un solo objetivo: el bien común. Su recuerdo permanecerá en este lugar como algo imperecedero y perenne. En cada rinconcito catrilense están ellos con su infaltable y franca sonrisa. Marta Alicia Schiavone de López DNI 5.723.181 San Rafael (Mendoza)

Marta Alicia Schiavone de López DNI 5.723.181 San Rafael (Mendoza)