“Había una vez en Allen…”
Cuenta la historia que había una vez en Allen una comunidad movilizada detrás de un partido político con la esperanza de lograr una ciudad mejor para que todos los habitantes fueran el motor y el ejemplo de la zona. Para ello se eligió a las personas que se consideraron las mejores y que consagradas a sus ideales darían lo mejor de sí para lograrlo. Con el correr del tiempo los integrantes de esa comunidad se fueron dando cuenta de que, salvo en muy raras excepciones, los hombres y mujeres elegidos para esa noble tarea primero habían solucionado su situación personal y no habían cumplido mínimamente los objetivos planteados, olvidándose de por qué estaban en ese lugar: se habían aferrado a los puestos para los que habían sido elegidos valiéndose de cuanta maniobra fuera posible, sin tener en cuenta que estaban destruyendo al partido y las ilusiones de un pueblo. Hasta aquí lo que cuenta la historia, ahora vayamos a la actualidad. Como hace ya tiempo no tienen nada que sacar pero su soberbia les impidió dar paso a una nueva dirigencia, nos encontramos con que prácticamente hemos desaparecido. Difícil será la tarea de reconstruir la credibilidad en el partido y sus dirigentes. Es por eso que les hago una sugerencia: denle el Comité a una inmobiliaria para que lo alquile o por lo menos abran las puertas y las ventanas para que se ventile. Ricardo López, DNI 7.564.296 – Allen
Ricardo López, DNI 7.564.296 – Allen
Cuenta la historia que había una vez en Allen una comunidad movilizada detrás de un partido político con la esperanza de lograr una ciudad mejor para que todos los habitantes fueran el motor y el ejemplo de la zona. Para ello se eligió a las personas que se consideraron las mejores y que consagradas a sus ideales darían lo mejor de sí para lograrlo. Con el correr del tiempo los integrantes de esa comunidad se fueron dando cuenta de que, salvo en muy raras excepciones, los hombres y mujeres elegidos para esa noble tarea primero habían solucionado su situación personal y no habían cumplido mínimamente los objetivos planteados, olvidándose de por qué estaban en ese lugar: se habían aferrado a los puestos para los que habían sido elegidos valiéndose de cuanta maniobra fuera posible, sin tener en cuenta que estaban destruyendo al partido y las ilusiones de un pueblo. Hasta aquí lo que cuenta la historia, ahora vayamos a la actualidad. Como hace ya tiempo no tienen nada que sacar pero su soberbia les impidió dar paso a una nueva dirigencia, nos encontramos con que prácticamente hemos desaparecido. Difícil será la tarea de reconstruir la credibilidad en el partido y sus dirigentes. Es por eso que les hago una sugerencia: denle el Comité a una inmobiliaria para que lo alquile o por lo menos abran las puertas y las ventanas para que se ventile. Ricardo López, DNI 7.564.296 - Allen
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