Hasta Corea del Sur
la peña
jorge vergara jvergara@rionegro.com.ar
Corea del Sur no es un escenario ni siquiera conocido para el folclore argentino, al menos hasta ahora no lo es. Pero sirven los intentos por instalar aunque sea lentamente una parte de nuestra cultura, como nuestra música en un mercado tan grande y tan diferente. Argentina participó en la Expo Yeosu 2012 y en su stand tuvo la presencia de Peteco Carabajal, hombre importante dentro del folclore, pero poco difundido sobre todo en el mercado musical de oriente. Sin embargo, la presencia de una música diferente hizo que miles de visitantes se detuvieran en el espacio de Argentina a escucharlo con atención y aplaudirlo, porque eso fue lo que ocurrió, lo escucharon con atención y lo aplaudieron. Unas mil personas presenciaron la actuación de Peteco Carabajal, que instaló por un buen rato zambas, chacareras y gatos en un país donde el folclore argentino es un perfecto desconocido. Lo hizo el domingo 29 de julio en el Anfiteatro Ocean Plaza de la Exposición Internacional Yeosu 2012, Corea del Sur. Peteco Carabajal, hombre que lleva a Santiago del Estero en su sangre, se presentó con sus hijos Homero, en guitarra, y Martina, en el bombo. A esto se sumó la actuación de una pareja de bailarines que acompañó el recital. La Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación organizó la programación artística del pabellón argentino en la exhibición internacional, que se llevó adelante en suelo coreano hasta el 12 de agosto. Según informó la agencia Télam, entre las actividades que el boletín oficial de Yeosu 2012 recomendó al público, se señaló el espectáculo de tango que ofreció el pabellón nacional. El espacio albergó siete espectáculos diarios, además de shows especiales que se realizaron cada cuatro días en los auditorios de predio de la muestra. En su diseño visual, el pabellón argentino recreó las olas del Mar Argentino y del Océano Atlántico. Su lema es “Tecnología argentina para el conocimiento de los océanos”. Se indicó que a través de una agenda cultural intensa, con espectáculos diarios de bailarines y shows de tango, la presencia del país en la exposición ha logrado una concurrencia masiva: desde el 15 de mayo, visitaron el espacio 500.000 personas. Con culturas tan diferentes, estas oportunidades constituyen una ocasión inmejorable para mostrar lo que es nuestra música, nuestras danzas y me da la sensación que es tan voluntario el acto de escuchar música que quien se detiene en un stand lo hace porque realmente le llama la atención. Ese público voluntario es el que consume, si le gustó lo que escuchó, por eso las muestras de este tipo sirven para mostrar, no sólo tecnología producida en el país, sino exponentes de distintos ámbitos de la cultura que nos representan. Esta vez fue la oportunidad de Peteco Carabajal, pero deberían abrirse las puertas a otros exponentes de excelencia de nuestra música y no sólo me refiero al folclore, sino a todos los que ya cosecharon el reconocimiento local y esperan insertarse en el mundo de la música más internacional. Los hay de todos los géneros musicales, ya están instalados, sólo falta que trasciendan y llevarlos en algunas misiones es tarea sencilla, con mucha utilidad para el crecimiento internacional. No sé cuánto podrá insertarse en Corea ni en otros países, pero sí creo que vale la pena llevarlos, vale la pena mostrarlos, porque son parte de nuestro capital exportable. Los países exportan su música. Imagínese a quién llevaría si fuera usted el responsable de elegir un embajador de la música. Seguramente la lista sería larguísima, tan larga como los que a usted le gustan de cada género.