En qué parte de Neuquén se encuentran estos increíbles petroglifos



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En la década del 30, en pleno auge minero, un yugoeslavo llamado Bela Veiko, en su afiebrada búsqueda de oro, dio con los petroglifos de Colomichi Co, en las proximidades de Varvarco. Ricardo A. Kleine Samson comparte su viaje al lugar, con impresiones personales y fotos.

Por Ricardo A. Kleine Samson

Nadie hasta el presente puede asegurar con la exactitud con la que pretendemos saber todo, ni quienes dibujaron estos petroglifos, ni que quisieron decir con estos trazos. ¡Misterio!

Por supuesto que tenemos todo el derecho del mundo a asegurar que ha habido una influencia extraterrestre o, por el contrario, una mano divina que, venida del más allá, guió al o los artistas que percutieron estas líneas y que, sin dudas, en ellos hay un mensaje cifrado que asegura que el fin del mundo está próximo...¡¡Atenti, que puede ser...!!

Y para muestras, sobra un botón. Por la década del 30, en pleno auge minero, un yugoeslavo llamado Bela Veiko, en su afiebrada búsqueda de oro, dio con los petroglifos de Colomichi Co, en las proximidades de Varvarco. Un grabado con forma de escalera le sugirió que allí debajo estaba la ciudad escondida en donde los descendientes del Inca Atahualpa escondían inmensos tesoros de oro a la espera que esté resucitara y liderara el nuevo imperio. ¿Cómo pudo y con sus pocas herramientas pretendió levantarla? ¡¡Fue imposible!! ¿Qué hizo...? Viajó a Chos Malal en busca de pólvora para volar la puerta al paraíso y hacerse millonario. A su regreso no la volvió a encontrar e hizo 4 ó 5 voladuras en distintos lugares sin suerte. Se dice que terminó loco deambulando por los cerros. Los vestigios de estas voladuras hoy están intactos y pueden visitarse.

¿Por qué las dudas o misterios nos llevan a suponer fantasías...? Ay, ay, ay....

¿Por qué no pararse frente a estas maravillosas piedras dibujadas e intentar meterse en la mente de quienes los imaginaron y dibujaron?

Vale la pena hacer el esfuerzo. Porque no fueron ni los marcianos, ni una mano divina, ni tesoros incaicos. Es decir, no vienen del misterioso mas allá, viene, sin dudas, de los más profundo de una cultura superior con un cierto grado de complejidad social, probablemente influencian por los Incas (es mi sospecha) que hace 1600 años les permitió expresarse con este evidente entusiasmo y alegría que invito a disfrutar.

Estas fotos que comparto pertenecen a un yacimiento de muy difícil acceso que se encuentra en las proximidades de Varvarco. A todos los curiosos, los invito a visitar el yacimiento de Colomichi Co, también en las proximidades de Varvarco y de mucho más fácil y menos peligroso acceso, en donde la Provincia de Neuquén está haciendo una interesante inversión en infraestructura que facilita llegar al mismo y su preservación. Allí se pueden comunicar con Delia Aguilera, teléfono 2942598020. Ella es una guía autorizada para llevarlos.

Y para los más curiosos todavía, los invito a leer el interesante trabajo que dirigió la maravillosa profesora Teresa Vega en rupestre.equiponaya.com.ar/articulos/rup06.htm


En la barda norte de Roca y en Bajada de Jagüel, están expuestas las rocas que se formaron en el fondo del mar que, millones de años atrás, cubría gran parte de la Patagonia.

Para tratar de entender las maravillas del trabajo científico y una investigación que arrancó hace cinco años, de la mano de un puñado de investigadores de todo el mundo, hay que tratar de poner la mente en blanco. Después, intentar retroceder en el tiempo. Cien años... no. Mil años atrás... no. Un millón... tampoco. Imposible (para muchos o la gran mayoría). Tendríamos que tratar de irnos... 66 millones de años atrás, desde el aquí y ahora. Exactamente, cuando se produjo el choque de un asteroide contra la Tierra.

Lo que se sabe, hace tiempo, es que el impacto tuvo lugar en México, más precisamente en la península de Yucatán, y dejó un cráter de 180 kilómetros de diámetro que se conoce como cráter de Chicxulub. Las consecuencias sobre la vida en el planeta fueron dramáticas e incluyeron la extinción de los dinosaurios y otras muchas formas de vida.

Hace años, científicos de todo el mundo y de diferentes especialidades estudian rocas de esa edad buscando conocer cómo fue el clima y otras características ambientales antes y después del impacto y cuáles y qué tan profundas fueron sus consecuencias sobre la vida en el planeta. He aquí, una parte fundamental para nuestra región... (y el dato más asombroso!)

El problema con que se enfrentan los investigadores es que no abundan en el mundo las localidades en donde esas rocas estén disponibles para su estudio ya que, con el transcurrir del tiempo, se erosionaron o cubrieron de sedimentos por lo que se encuentran a miles de metros debajo de la superficie o en el medio del océano cubiertas por fango marino y centenares de metros de agua.

Sitios únicos

Sin embargo, dos lugares excepcionales para estudiar estos acontecimientos, que tuvieron lugar en el planeta mucho antes que los seres humanos lo habitaran, se encuentran (!!!!) a pocos kilómetros de General Roca.

Uno de ellos está en la barda Norte de General Roca y el otro en Bajada de Jagüel, muy cerca de Auca Mahuida, en la provincia de Neuquén.

En ambos lugares están expuestas en la superficie rocas que se formaron en el fondo del mar que hace 66 millones de años cubría gran parte de la Patagonia, las que contienen el nivel que corresponde al momento preciso del impacto del asteroide, explicó Silvio Casadío, uno de los expertos que lideró la investigación.

En Bajada de Jagüel, la capa que se formó pocas horas después del impacto fue identificada hace algunos años por un grupo de geólogos y paleontólogos de la Universidad de Buenos Aires y corresponde a los sedimentos que dejó el tsunami que se formó entonces como consecuencia del impacto.

El antes y el después

Desde hace cinco años un grupo de investigadores de Holanda, Bélgica, Escocia, Italia y Argentina estudian las rocas y los fósiles de la barda Norte y Bajada de Jagüel con la finalidad de conocer cómo eran las condiciones climáticas antes y después del impacto del asteroide en el norte de la Patagonia y cómo se correlacionan estos datos con los de otras regiones del planeta.

Recientemente dieron a conocer parte de los resultados de sus estudios en un artículo que se publicó en la revista Paleoceanography de la American Geophysical Union.

Silvio Casadío, profesor de la Universidad Nacional de Río Negro, investigador del Conicet en el Instituto de Paleobiología y Geología, y uno de los autores del trabajo, adelantó más detalles sobre el trabajo científico a “Río Negro”.

P- ¿Por qué son tan importantes las localidades de Bajada de Jagüel y la barda Norte?

R- Son lugares muy especiales porque sus rocas guardan el registro de los eventos que tuvieron lugar hace 66 millones de años antes del presente. Por ejemplo en Bajada tenemos el registro del tsunami que recorrió gran parte de los océanos del mundo luego del impacto y recientemente hemos podido obtener datos muy detallados de cómo era la temperatura del agua del “mar Rocanense” entre 700.000 años antes del impacto y unos 40.000 años con posterioridad al mismo.

P- ¿Y cómo se puede conocer la temperatura del agua del mar de hace tanto tiempo atrás?

R- Bueno, ese es uno de los puntos más interesantes del trabajo que estamos realizando y que consiste en aplicar un método nuevo que se denomina TEX86. Este método, desarrollado por investigadores holandeses, se basa en organismos unicelulares del grupo de las arqueas que viven en la superficie del océano y que forman su membrana celular con una estructura molecular que se relaciona directamente con la temperatura del agua. Los lípidos que forman la membrana, una vez que el organismo se muere, quedan incorporados en los sedimentos del fondo del mar y si no fueron sometidos a temperaturas mayores de 300°C se preservan hasta la actualidad!

P- ¿Entonces se extrae ese lípido de la roca?

R- Claro, con solventes se extrae el lípido y se lo analiza para conocer su estructura molecular y así se puede determinar por ejemplo la temperatura del agua del mar hace 66 millones de años.

¿Y cómo era la temperatura del agua del “mar Rocanense” hace 66 millones de años?

Hasta los 67 millones la temperatura del agua rondó los 30°C... como algunos lugares del Caribe! Pero luego se registra un descenso y varía entre los 24 y 28° hasta el momento del impacto, indicó el experto.

Estas variaciones pudieron estar vinculadas con una serie de enormes erupciones volcánicas que se produjeron en la India antes que este continente chocara con Asia. “En nuestro trabajo comparamos estas variaciones con las observadas en una perforación realizada en el Atlántico, al oeste de Angola”.

P- ¿Que ocurrió después del impacto?

R- Tenemos un par de muestras de los niveles inmediatamente por encima del depósito del tsunami e indican que la temperatura cayó más de 8°C, lo que podría representar una especie de “invierno nuclear” pero vinculado con el impacto.

P- ¿Y luego de eso?

R- Vemos cosas muy interesantes... la temperatura del agua sufrió varios cambios, pero siempre se mantuvo por encima de los 24°C. Particularmente interesante es un pico que siguió al “Invierno” postimpacto y que llegó a 32°C.

Esto es muchísimo y podría ser el momento en el que en La Pampa, al norte de Catriel, se registra un arrecife de corales. Esto nos dice que el “mar Rocanense” era muy parecido a lo que actualmente es el Caribe.

“Son lugares muy especiales porque sus rocas guardan el registro de los eventos que tuvieron lugar hace 66 millones de años”

Explicó Silvio Casadio, profesor de la UNRN e investigador del Conicet.

Datos

En la barda norte de Roca y en Bajada de Jagüel, están expuestas las rocas que se formaron en el fondo del mar que, millones de años atrás, cubría gran parte de la Patagonia.
“Son lugares muy especiales porque sus rocas guardan el registro de los eventos que tuvieron lugar hace 66 millones de años”

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En qué parte de Neuquén se encuentran estos increíbles petroglifos