«Hay mitos de la enseñanza que huelen a rancio»

Por Redacción

NEUQUEN (AN).- Hörst Wein llegó a Neuquén desde Alemania, su país, para dictar un curso de formación y actualización de técnicos. Del avión bajó con un objetivo: «experimentar cosas nuevas para cortar con la tradición, con mitos de enseñanza que huelen a rancio». Esas fueron sus palabras en la conferencia de prensa que sirvió para presentar la actividad que, impulsada por la subsecretaría de Juventud y Deportes provincial, se desarrollará el fin de semana en Centenario.

De acuerdo a la visión de este ex jugador de la selección alemana de hockey, en el país, los formadores que «saben un poquito van lejos de la juventud, van al fútbol profesional, donde está el gran dinero. Los entrenadores que trabajan con los niños están mal orientados y no tienen una especialización como formadores de fútbol infantil».

– ¿Cuál es el diagnóstico?

– En Argentina al niño no le está permitido utilizar su potencial innato porque el estilo de enseñanza es rígido: el niño en vez de resolver problemas en la cancha, debe escuchar soluciones del instructor que piensa por él. El niño deja su cerebro en el vestuario y a partir de ese momento está pendiente del comando del instructor y si éste es mediocre, ese talento se convierte en un deportista mediocre.

Por eso, propone: «el mejor entrenador es la naturaleza y el niño es parte de ella. Hay que aplicar las leyes de la naturaleza con el niño. Este día no se convierte en noche en un minuto, sino que sigue su orden natural, pero en el fútbol el hombre ha intervenido en ese orden, ha cambiado cosas. El niño tiene el derecho a jugar competiciones a su medida, con niños de su edad y disfrutar. No estar en una situación de competencia, para ganar por sobre todo».

– ¿Qué técnicas se deben implementar?

– Es un modelo de enseñanza en el cual el niño se aproxima a un juego muy complejo como es el fútbol de una forma gradual, paso a paso, acompañado por el profesor. ¡No se puede pretender que un niño de 6 o 7 años juegue al fútbol once contra once y así, durante 30 años, hace lo mismo, un aburrimiento total! El fútbol entra en una monotonía, se hacen los mismos ejercicios. En deporte necesitamos por cada año de educación del niño, un programa que se adapte perfectamente a sus capacidades intelectuales y físicas.

Y apunta a los errores que se cometen: «Se juega con u balón grande y con cada golpe hay un traumatismo en la rodilla del niño. Así se crea gente inválida. El niño de 13 años debe jugar con un balón Nº 4, pero en ninguna parte de Sudamérica se hace. Si el niño juega con una pelota demasiado pesada no tiene la fuerza para un cambio de orientación, y necesita cuatro pases para que el balón llegue a la otra banda, pero es tan lento que la defensa ya está adaptada. Se deben hacer competencias a medida del niño, con dimensiones de la cancha, de arcos, número de jugadores y un balón adecuado.

– ¿Qué diferencia hay entre formador e instructor?

– Un abismo, un instructor da instrucciones porque el sabe y el que recibe la instrucción es un tonto. Si uno es considerado como un tonto, está pasivo, entra aquí y sale allá, no es un proceso de enseñanza. Un formador busca el diálogo porque sabe cuando el alumno propiamente genera la información, entra en la memoria a largo plazo, el formador moldea la persona y no el conocimiento porque sabe como es el mundo del niño.

 

La pelota, la droga más sana

Hörst Wein afirma que viene «a vender una droga, la droga más sana que puede existir», porque a partir de su exitoso libro «Fútbol a la medida del niño», considera que «la pelota es el mejor juguete que se ha inventado».

Para el alemán, la pelota «es como un ordenador. El niño siente que tiene fuerzas mágicas con un balón, y éste le obedece».

Sobre la edad en la cual se debe comenzar la competencia, sostuvo que «es partir de los doce años. El cáncer del fútbol es la prematura práctica del juego en los niños, ya que es altamente peligroso porque deforma sistemáticamente al niño porque crea hábitos».

Ocurre en Neuquén y en el resto del mundo, donde «se plantea esta lucha, porque en esta sociedad moderna lo mediocre está vigente, está ganando el mundo».

De acuerdo a la visión de Hörst: «las federaciones están interesadas en el negocio del deporte. Pero el fútbol debería colaborar a la formación integral de la persona». (AN)


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