¿Hay vida fuera del peronismo?

En el gobierno estiman que la intervención quirúrgica de Cristina posibilitaría un repunte electoral.

Redacción

Por Redacción

Arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar

Aun los que dicen que el resultado del partido es irreversible, a la luz de las PASO del 11 de agosto, se preguntan si la operación de la presidenta y la incertidumbre que genera su restablecimiento incidirán en un repunte en las legislativas de medio turno que se celebrarán dentro de dos semanas. “Los que están frontalmente en contra no variarán su voto y los que la miran con simpatía seguramente reforzarán la militancia, pero los que dudan contribuirán a un mejoramiento del Frente para la Victoria (FpV) en todo el país”, fue la apreciación de una fuente oficial. La misma coincidió en darles ventajas a opositores en los decisivos distritos de Buenos Aires (Sergio Massa), Capital Federal (la macrista Gabriela Michetti), Santa Fe (Hermes Binner), Mendoza (Julio Cobos) y Córdoba (el delasotista Juan Schiaretti). El trastorno de Cristina Fernández, que la mantiene internada desde el lunes pasado en la Fundación Favaloro, le volvió a dar protagonismo al gobernador Daniel Scioli, quien aspira a que el 27 el candidato K Martín Insaurralde acerque el bochín a los 35 puntos, por más que siga flotando bastante abajo del ascendente Massa. La prudencia de la que hace gala el intendente de Tigre quizá porque se sabe ganador y no quiere dar pasos en falso, contrasta con el ímpetu desplegado por Mauricio Macri, un aliado circunstancial en territorio bonaerense que ya está lanzado a la carrera presidencial. Massa y Macri estuvieron reunidos durante cuatro horas para no ponerse zancadillas en lo que resta la campaña y desde el lunes 28, cuando el acuerdo por el “voto útil” esté fenecido, transitar un camino de diálogo y consenso parlamentario que sirva de “contrapeso” al kirchnerismo. Macri asegura que recién está conociendo a Massa (cuando éste era jefe de Gabinete no le atendía el teléfono y además “mentía” sobre la gestión porteña) y que a Scioli lo une una relación de amistad de más de 30 años que podría derivar en entendimientos para, por caso, extender el Metrobús a la provincia a través del Puente de la Noria y la prolongación de la avenida Juan B. Justo. La empatía lograda subterráneamente entre los tres choca con sus propias ambiciones. Macri dice que la gente “está harta” de los aparatos políticos, tanto del Partido Justicialista como de la Unión Cívica Radical, y que por eso se dan las condiciones propicias para avanzar con una “tercera vía” que permita el ingreso de gente nueva y la ruptura de las ataduras a estructuras a las que considera viciosas y anquilosadas. Se vanagloria de decir lo que piensa, a diferencia de sus potenciales competidores, “vivos que expresan lo que cada uno quiere escuchar”. “Después de la frustrada experiencia con el peronismo federal y con Francisco de Narváez, vamos con el PRO y convocamos a todos. Scioli está tratando de adueñarse de la jefatura del PJ y Massa, que corre por afuera, no desdeña el armazón peronista”, expresa Marcos Peña, secretario general del Gobierno de la Ciudad. “Ofrezco interna para todos los cargos, pero tienen que venir al pie”, sintetiza Macri, quien ya piensa en su primo Jorge, intendente de Vicente López, o en María Eugenia Vidal para instalar como postulantes a la gobernación bonaerense, mientras se da a la tarea de encontrar referentes de peso que desplacen a los actuales “barones” del conurbano. Macri tratará de sacar tajada del internismo que se avecina en el PJ. Si se confirma que las miras de Massa apuntan a la Rosada, presume que le quedará el camino libre en la lucha por la Gobernación y eso potenciará a sus hombres y mujeres. Si bien el jefe de Gobierno porteño considera “inmoral” al vicepresidente Amado Boudou (los K replicaron que no está procesado como él), resiste por “mezquino” entorpecer su labor circunstancial al frente del Ejecutivo durante la ausencia de Cristina. “No podemos agravar problemas como la inseguridad y la inflación”, comentó. Rechaza los encasillamientos clásicos de izquierda, derecha y centro. Propone dividir entre “los que saben hacer y los que no” y entre los que “tienen vocación democrática y transparente” y “los que son autoritarios y se abusan del poder”. Cuando se le apunta que Cristina seguirá teniendo el mando por dos años más, Macri demanda compromisos institucionales del resto de las fuerzas para administrar el país desde el 2015 “sin zonas grises” e imposibilitando la continuidad “de un modelo que cree contar con un cheque en blanco”. Generar expectativas en los próximos 14 días es dificultoso. La fragmentada oposición buscará consolidar los números de hace dos meses. El gobierno, con anuncios que abarcan amplias franjas de la población, apuesta por recuperar parte del voto perdido. La última semana aprobó el presupuesto 2014 y la prórroga del impuesto al cheque y de la emergencia económica que, a juicio de Miguel Pichetto, dan tranquilidad y previsibilidad, algo que ni siquiera tiene la administración de Barack Obama. Además, instalará que el destrabe de créditos por 3.000 millones de dólares dispuesto por el Banco Mundial es una señal de que la Argentina está volviendo al “planeta Tierra”.

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