“Homenaje al padre de la democracia”
El 31 de marzo se cumplió el primer aniversario de la muerte del Dr. Raúl Alfonsín. El mejor homenaje que podemos brindarle es continuar su legado político; esto significa que debemos honrar la política desde la doctrina y la conducta, desde los principios y los valores éticos y morales, desde la honestidad y la decencia. Debemos demostrar que se puede ser político y decente a la vez. Es así como la sociedad volverá a creer en la política y en los partidos políticos. En la política, porque sirve para organizar la convivencia; la mejor política es la que se desarrolla en el largo plazo, porque puede anticipar los conflictos inevitables y programar soluciones permanentes que los encaucen, y en los partidos porque están para organizar la opinión, plantear las ideas, proponer a quienes las ejecutarán y competir para ocupar el gobierno. Cuanto mejor sea el debate y mayor la representatividad social de los partidos y su responsabilidad pública, mayor será la calidad de la democracia. La política y los partidos tienen la responsabilidad de construir el futuro. Cuando Raúl Alfonsín impulsó el juicio a las Juntas Militares no estaba pensando en el pasado: el juicio fue la más significativa manera de inaugurar el futuro. Por eso el 30 de octubre, más que una salida electoral, fue una entrada a la vida. El 30 de octubre de 1983 el pueblo recuperó la democracia. Su legitimidad fue muy alta. El hombre común sintió que las formas democráticas tenían sentido, servían para protegerlo. Hoy la sociedad siente que el gobierno democrático no es capaz de resolver los problemas reales, que el Estado carece de un plan y que los dirigentes políticos y sociales trabajan para sí mismos con desprecio del bien común. En ese contexto, la Unión Cívica Radical debe asumir el gran desafío. Tenemos que demostrar que somos honestos, que ejercemos la política por razones de vocación, no de ventaja. Debemos hacernos cargo de la justicia social, que otros han abandonado o transformado en clientelismo. Sólo así garantizaremos nuestra libertad, la libertad de nuestra gente. Si luchamos como es debido seguiremos siendo, sin claudicaciones, la corriente histórica de la emancipación del pueblo argentino. La democracia, el diálogo y la República nos convocan a responder a la agresión permanente, al desprecio por las instituciones, con más democracia, con más diálogo, con más concepción y vocación republicana que nunca. Es la mejor manera de recordar la memoria de quien mejor representó estos valores en la Argentina: Raúl Alfonsín, el padre de la democracia. P/Unión Cívica Radical, Fabián Cofré, DNI 18.365.394 Nicolás Díaz, DNI 12.863.314 Catriel