Hugo Fattoruso graba en vivo su CD en Cipolletti
MUSICA
En una trayectoria tan creativa como incansable, el Hugo Fattoruso –dicho a la uruguaya- desafía a su discografía y vuelve a Argentina para grabar un nuevo compacto en vivo.
Admirado y reconocido por músicos de los más diversos géneros y nacionalidades, recorrerá en piano, acordeón, teclados y voz, temas propios y versiones clásicas del cancionero popular mundial, el viernes 7 a las 22 en La Caja Mágica, Mariano Moreno 354, Cipolletti.
En una trayectoria única que arrancó junto a su padre Antonio y su hermano Osvaldo a los doce años, grabó y compartió conciertos con Peter Gabriel, Vernon Reid, Hiram Bullock, María Bethania, Fito Páez, Naná Vasconcelos, Luis Salinas, además de los antes citados. “Yo practico mucho acá en casa (del barrio La Comercial de Montevideo), tocando, tocando y tocando canciones, cantando y practicando para llevar mi música, tratando de tener la menor cantidad de errores posibles, porque son muchas cosas”, explica sencillito el genial músico oriental, su modo de prepararse para tocar Cipolletti. “Y este recital tiene una particularidad, que Javier (Celoria, su productor) me sugirió y estoy de acuerdo con él en todo… Amigo, amigazo. Bueno, me propuso que toque temas cantados y los va a grabar. Dice que ya tengo tres o cuatro discos de piano solo con algo en voz”
“Entonces, estoy estudiando. Si voy a hacer un disco con canciones cantadas, cuáles voy a poner? Para un concierto, tengo ochenta para elegir, voy mirando y toco más o menos como está el ambient. Según como está la noche, hago instrumentales, más rápido, esto, el otro, temas más jugados o con armonías más disímiles y otros con acordes de cuando aprendí la música, re menor, la menor, la séptima, cosas bien simples que también me gusta mostrar a la gente. Pero una cosa es una presentación en vivo y otra, un disco. Para grabar esto del viernes 7, estoy ensayando como un loco y eligiendo canciones que no he grabado”
-No está mal eso, es una locura hermosa tu oficio.
-Sí… En mi caso, concuerdo con lo que acabás de decir porque la música es algo que apasiona a la persona y parece que no es trabajo. No lo es.
-Por otra parte, imagino que de verdad enloquecerías si no pudieras estar en ella.
-Claro (ríe Hugo). Sí… Esto es insustituible y estoy muy agradecido porque me funcionan los dedos, bastante bien la cabeza, mi disposición está como siempre. Agradezco esta dádiva que apareció en mi vida. Yo trabajé como mecánico de autos y de motos, de fotógrafo, como mandadero con una motocicleta. En Brooklyn, en Queens y Manhatan fui mandadero también e hice limpieza. Para trabajar, salgo y hago lo necesario para cumplir con los deberes que uno tiene que cubrir económicamente. Hubo una parte de vida que no conseguía nada como músico y tá! Ahora no tengo más que agradecer porque estoy viviendo con la música, dentro de la música que puedo ir llevando. Sobrevivo con esto. No se puede creer.
-Hablando con Javier, mientras armábamos este encuentro, recordaba que le dijiste que había estado con grandes músicos y le agradecías que trabajara con vos. Y yo le comenté que parecías no tener idea cierta de la importancia de tu creación musical. Hugo es un grande, dijimos entre nosotros…
-Ja! Pasa que soy un apasionado. ¿Viste? Como esos dos bueyes en medio de un lodazal, y uno se preocupa por dónde va a salir, por aquí, por allá, y empieza a dar vueltas; el otro, baja la cabeza y sale. Chau, encara. Entonces yo no pienso más que en los horarios acá en mi casa, mi madre (Josefa), qué hay que cocinar, ayuda… Y después estudio, ensayo como loco.
-Como al principio, como si no supieras…
-¡Exactamente! Sí, tengo que estudiar, aprender y aprender. Me encanta, además. En este caso, a Javier le debo ese gesto que tuvo de proponerme volver a músicas que no volví a tocar en años y él me las mencionó, me sugirió ésta y otra. Me hizo estudiar y encontrarme con temas que interpreté otrora. Veinte, treinta años atrás y nunca grabé.
-¿Te llevó hasta la época de Los Shakers (64-69)?
-No, pero casi, porque me sugirió un tema que creyó nuestro, pero lo hice a medias con Ben Molar y está cantado en español en el longplay “La bossa nova de Hugo y Osvaldo” (69). Cuando nos separamos Los Shakers y Pelín (Roberto Capobianco) y Caio (Carlos Vila) se fueron a diferentes países, con mi hermano nos quedamos un poco en Argentina y en ese disco está “Ojos oscuros”, cuya música es mía y la letra de Ben.
Estuve mucho tiempo fuera de Montevideo. A cierta altura de la vida, más de la mitad de mi edad había estado en el extranjero. Entonces, estoy acompañando a mi madre que tiene noventa y tres años. Hoy no puedo pensar, qué sé yo, no puedo soñar con ir a beber vientos por ahí… Mi preocupación por ella es constante cuando salgo de la casa, aunque se atiende sola, pero con su edad, si se cae, se rompe toda. Es muy frágil. Ella está en cámara lenta pero funciona bien, no tomas medicinas y se manda unos platos de comida que no sabés… ¡Ta! Imaginate. Pero, la música es tan generosa que da lugar a todo y a todos.
Eduardo Rouillet
eduardorouillet@gmail.com
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