Impuesto a las grandes fortunas: en qué otros países se cobra

En algunos países ya existía un tributo particular. Otros comenzaron a debatirlo tras las consecuencias económicas que generó la pandemia. El FMI inclusive indica que los países deberían considerar aumentar las tasas de impuesto sobre la renta.




Esta madrugada con 133 votos afirmativos, 115 negativos y 2 abstenciones, obtuvo media sanción el proyecto de ley sobre Aporte Solidario y Extraordinario. De esta manera, la Cámara de Diputados aprobó y envió al Senado el proyecto para que los patrimonios superiores a los 200 millones de pesos hagan su contribución con el fin de recaudar $300 mil millones para volcar a planes productivos y sanitarios. ¿Cómo es el panorama a nivel internacional? En algunos países ya existía un tributo particular para las fortunas más grandes mientras que otros comenzaron a debatir el tema por el impacto económico que generó la pandemia.

Alemania y Francia son los dos ejemplos más claros sobre la aplicación de impuestos denominados “solidarios”. En el primer caso, tras la caída del Muro de Berlín, el Gobierno de la Alemania unificado estableció un impuesto especial para recaudar dinero y ayudar a la reconstrucción de Alemania del Este. A mediados de 2019 el Gobierno de Ángela Merkel determinó una disminución del peso de ese impuesto especial a partir de 2021. De esa manera, el 96,5% de los contribuyentes que estaban alcanzados por el tributo solidario tendrán exenciones totales o parciales, mientras que el 3,5% con mayores ingresos -a partir de los 110.000 euros anuales- seguirán pagándolo.

En Francia, el impuesto solidario no se aplica sobre los ingresos sino sobre el patrimonio. El sistema tributario francés cuenta con un gravamen especial con alícuotas de entre 0,5% y 1,5% para aquellas fortunas que superen los 1,3 millones de euros y fue implementado por primera vez en 1981, eliminado en 1986 y reimpuesto en 1988. Desde 2017, por iniciativa del presidente Emmanuel Macron, el impuesto solidario fue reemplazado por un tributo que buscó gravar principalmente los patrimonios inmobiliarios. De esa forma, la cantidad de contribuyentes alcanzados pasó de 350.000 a cerca de 150.000.

Entre los países que comenzaron a debatir la cuestión aparece España, donde la coalición gobernante propondrá aplicar una tasa del 2% para los patrimonios netos a partir de un millón de euros, del 2,5% a partir de los 10 millones, del 3% a partir de 50 millones y del 3,5% a partir de los 100 millones.

En Italia, el partido de gobierno propuso la creación de una “tasa Covid”, que buscaría aplicarse con carácter progresivo a los ciudadanos con rentas superiores a los 80.000 euros anuales durante el 2020 y el 2021. La iniciativa no prosperó.

En Brasil, el diputado del PT Paulo Guedes presentó una propuesta de enmienda constitucional para reglamentar un artículo previsto en la carta magna de ese país que permitiría cobrar un impuesto a las fortunas a partir de los 50 millones de reales.

En Chile la oposición introdujo en el debate público la necesidad de cobrar un impuesto especial denominado “a los súper ricos”, que constaría de un aporte excepcional del 2,5% para los patrimonios igual o superiores a los 22 millones de dólares. La iniciativa, de todas formas, no consiguió por el momento el apoyo completo de los bloques opositores a Sebastián Piñera.

El Fondo Monetario Internacional incluye en el debate de la economía durante y pospandemia la posibilidad de incrementar los impuestos a las grandes fortunas. Los países deberían considerar en este contexto económico “aumentar las tasas de impuesto sobre la renta, impuestos sobre la propiedad y sobre patrimonios más altos, tal vez a través de un ‘recargo de solidaridad’”, se indició en un paper elaborado por el staff técnico del organismo.


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