Irak enfrenta reto de la seguridad tras el retiro estadounidense
Las últimas tropas de comba-te cruzaron ayer a Kuwait con bajo perfil. Los 50.000 que quedan entrenan a los locales.
AP
BAGDAD (AFP) – Muchos iraquíes recibieron con preocupación este jueves el anuncio de la retirada de la última brigada de combate estadounidense, porque dudan de las capacidades de las fuerzas iraquíes para brindarles protección en un país confrontado a una violencia persistente. “Los estadounidenses tendrían que haber esperado que el ejército y la policía iraquíes terminen su formación y sean una fuerza verdaderamente leal”, confió Alí Jalaf, un ingeniero de 30 años, en Salhiya, en el centro de Bagdad. Luego de siete años de controvertida ocupación, la partida de esta última brigada de combate es vista como una buena nueva para muchos iraquíes traumatizados por los métodos a veces brutales de los comandos estadounidenses. El retiro, dos semanas antes de que venza el plazo establecido por el presidente Barack Obama, y casi 8 años después de la invasión y el inicio de la guerra que le costó a la potencia la vida de 4.415 soldados. La misión de los 50.000 soldados estadounidenses que permanecerán en Irak, que no son de combate, será la de seguir entrenando a las fuerzas de seguridad iraquíes . Con el retiro y tras 7 años y 5 meses de permanencia en el país asiático, la “Operación Irak Libre queda oficialmente cerrada”, declaró el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Philip Crowley a la cadena televisiva MSNBC. Pero la agenda de la retirada es lo que plantea un problema. “Nuestras fuerzas no están listas para proteger a la población”, considera Muna Jasim Alí, una profesora de Basora (sur) de 31 años. “Prueba está que los atentados ocurren en lugares con un número importante de tropas iraquíes”, dice. El más sangriento atentado de este año en Irak ocurrió el martes, cuando un kamikaze mató a al menos 59 personas en un centro de reclutamiento del ejército, en el corazón de Bagdad, lo que ilustra las dificultades de las fuerzas iraquíes para controlar la situación. En tanto, el número de personas empleadas por las empresas de seguridad privadas que trabajan para la administración estadounidense en Irak aumentará a 7.000 tras la retirada del Ejército estadounidense, informó el Departamento de Estado. La seguridad dependerá de los iraquíes, pero “todavía tendremos nuestras propias necesidades en materia de seguridad, para asegurarnos que nuestros diplomáticos y nuestros expertos en desarrollo están bien protegidos”, explicó el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley.
Algunos iraquíes temen que se registre una ola de atentados como el del fin de semana.
AP
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