Caso Julián Dobra: el pedido que lo condujo a la muerte

Fuentes con acceso directo a la causa relevaron el contenido de mensajes que la víctima envió y recibió en su celular horas antes de que lo mataran a mediados de abril del año pasado, en Roca. La investigación reunió abundante prueba y solo falta peritar algunos teléfonos secuestrados y ampliar tal vez alguna pericia.

“Necesito un arma”, fue el mensaje que Julián Dobra de la Canal envió a mediados de abril del año pasado a un adolescente, que frecuentaba. Le explicó que tenía que arreglar un asunto con una persona de Allen. “No hay problema, la consigo”, respondió el muchacho, que conocía los pliegues de la marginalidad. El 17 de abril le confirmó que la tenía. “Vamos a probarla en la Quinta” 25, de Roca, le sugirió. Julián aceptó.

Subió a su Suzuki Fun y pasó a buscarlo. El adolescente, que está imputado en la causa, estaba con otros jóvenes. Había conseguido un revólver calibre 22. Julián los conocía a todos, porque se juntaban en forma periódica posiblemente a consumir drogas. El grupo frecuentaba la casa de la víctima, recordaron las fuentes con acceso directo a la causa.

Julián nunca imaginó que era su último viaje. En un sector descampado, ubicado en la zona norte de Roca, el grupo le dio una brutal golpiza por motivos que se desconocen aún y le efectuaron un tiro en la cabeza. El proyectil no lo mató, según el informe del forense. Pero causó una fractura que lo dejó inconsciente y herido de gravedad.

Los agresores lo dejaron abandonado. Tal vez pensaron que estaba muerto. Y se retiraron en el auto de la víctima. El vehículo lo usaron durante algunos días hasta que apareció incendiado una madrugada del 3 de mayo pasado, en las afueras de Roca, cuando los investigadores estaban tras la pista de los responsables del crimen.


La agonía previa a la muerte


Julián murió tras agonizar durante varias horas, según el informe del médico forense, dijeron las fuentes. Hallaron su cadáver el 30 de abril tras varias días desaparecido, en una zona de bardas al norte de Roca.

El intercambio de mensajes se extrajo de la peritación que la Oitel hizo del celular de la víctima. La extracción forense del celular aportó datos clave para armar el rompecabezas, aseguraron las fuentes a Diario RÍO NEGRO. Se recuperaron más de 300 mensajes.

Dijeron que la investigación va bien orientada y ponderaron el trabajo hecho por los fiscales Marcelo Ramos y Belén Calarco. La causa fue calificada como compleja. Por eso, la fiscalía, las querellas y las defensas tienen plazo hasta mayo para investigar.


Repasar la numerosa prueba recolectada

Las fuentes comentaron que falta examinar algunos celulares y posiblemente ampliar alguna pericia. También repasar y evaluar en detalle toda la prueba reunida. Observaron que solo de las extracciones forenses de los celulares secuestrados hay cientos de páginas para analizar y cruzar datos. Todo se definirá en los próximos días cuando la actividad judicial vuelva a la actividad normal tras la feria de enero.

Dijeron que hasta el momento, solo uno de los ocho imputados (un menor) ofreció su versión de lo que ocurrió, en la que se desvinculó del homicidio. Están involucrados en la causa Julio César Salgado, Leandro Navarro, Walter Méndez, Lucas Torres, otros joven y dos menores.

Las fuentes afirmaron este sábado que varios acusados están con prisión preventiva. Los adolescentes la cumplen de manera domiciliaria. Méndez tiene salidas laborales autorizadas y Salgado fue liberado en agosto pasado, con tobillera electrónica.

En noviembre último, la fiscalía reformuló los cargos contra siete imputados (el octavo sospechoso fue detenido después) a partir de la nueva evidencia recolectada por los investigadores.

Dos mayores de edad fueron imputados por homicidio triplemente agravado: por el concurso premeditado de dos o más personas, por la intervención de personas menores de edad y por el uso de arma de fuego. A uno se le sumó además la comisión de hurto calificado.

A tres menores de edad se les atribuyó el homicidio agravado junto con el de hurto calificado. A uno de los adolescentes se lo imputó además por la portación ilegal de arma de fuego de uso civil sin autorización. Dos imputados (quien negó tener datos de su amigo y quien escondió el automóvil Suzuki Fun) fueron acusados por encubrimiento agravado.

Las fuentes adelantaron que se trata de un caso que irá a juicio por jurados, excepto, que la fiscalía, las defensas y las querellas lleguen a un acuerdo parcial o pleno.


“Necesito un arma”, fue el mensaje que Julián Dobra de la Canal envió a mediados de abril del año pasado a un adolescente, que frecuentaba. Le explicó que tenía que arreglar un asunto con una persona de Allen. “No hay problema, la consigo”, respondió el muchacho, que conocía los pliegues de la marginalidad. El 17 de abril le confirmó que la tenía. “Vamos a probarla en la Quinta” 25, de Roca, le sugirió. Julián aceptó.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora