El juicio Escuelita en Neuquén profundizó en los casos de los desaparecidos

La fiscalía abordó hoy la desaparición forzada de Carlos Magariños en Cipolletti y la persecución política en Sapere, uno de los barrios de Neuquén con más desaparecidos debido a su organización vecinal.

Redacción

Por Redacción

«En 1980 cuando la esposa de Carlos Magariños fue a Buenos Aires en busca de su compañero que había sido secuestrado hace dos años en Cipolletti “había cuadras y cuadras de cola de gente esperando que nos recibieran. Me atendió (Leopoldo) Galtieri y me dijo: no se haga problema, si no hizo nada, va a aparecer. Y me pidió manzanas”, describió Rita Scorolli.


Ayer en el noveno juicio por delitos de lesa humanidad se reprodujo nuevamente su testimonio, porque se abordó el homicidio de Magariños. Por su asesinato en el marco de la desaparición forzada se acusó a Oscar Reinhold, el jefe de Inteligencia del Comando de la Sexta Brigada en Neuquén durante la dictadura. Pero Reinhold ya está senil y quedó fuera del grupo de ocho imputados que se están juzgando.

“En términos de derecho a la verdad nos pareció importante el abordaje de su desaparición, porque hay muchos antecedentes de que fue asesinado”, dijo David Maestre, del equipo de la fiscalía. El secuestro de Juan Raúl Pichulmán y de Amalia Cancio, integró el debate en la primera parte de la audiencia de ayer. Pichulmán sigue desaparecido, tras haber sido secuestrado en el barrio El Porvenir, cerca de Gómez, en Roca.

El matrimonio se había retirado del barrio Sapere de Neuquén, porque muchos de los integrantes de la comisión vecinal, habían sido detenidos en la ex U9 como presos políticos o permanecían secuestrados tras el golpe de Estado.


Sapere en 1975


“El barrio Sapere era una loma sin construcciones, que daba al río, con muchas casas sin terminar”, describió el médico Ernesto Rosenberg. Recordó que en 1975, atendía en el lugar en un “consultorio popular” donde se atendía a las personas del barrio que no podían llegar al hospital regional. Luego fue un centro periférico.


Su esposa, que trabajaba en el Castro Rendón, vio una vez a Orlando Cancio -también del barrio- desfigurado de los golpes. Cuando se acercó a saludarle, el le corrió la vista, para que no supieran que la conocía. “Era bajito, flaco, cara de gringo y pelo rizado”, recordó Rosenberg.


Junto con Juan Raúl Pichulmán, que era albañil, le habían reformado el frente de su casa para armar un consultorio. Ambos siguen desaparecidos. En la continuidad de las audiencias, el martes, se prevé la declaración de hijas e hijos de desaparecidos cuyos casos se están juzgando.


Últimos testimonios de la fiscalía


La fiscalía terminará de abordar en las próximas audiencias el caso de Mónica Elvira, que fue tres veces detenida y padeció allanamientos e interrogatorios desde el 24 de marzo hasta abril, cuando fue cesanteada de la municipalidad de Bariloche.

Elvira falleció el año pasado y sobre su persecución y padecimientos, habló en una audiencia anterior por Oscar Escobar, también empleado del municipio de Bariloche, perseguido político.

Para el martes próximo, la fiscalía prevé el testimonio de hijas e hijos de desaparecidos cuyo homicidio se juzga en este tramo: Juan Raúl Pichulmán, José Luis Appel de la Cruz y Carmen Delard Cabezas.


"En 1980 cuando la esposa de Carlos Magariños fue a Buenos Aires en busca de su compañero que había sido secuestrado hace dos años en Cipolletti “había cuadras y cuadras de cola de gente esperando que nos recibieran. Me atendió (Leopoldo) Galtieri y me dijo: no se haga problema, si no hizo nada, va a aparecer. Y me pidió manzanas”, describió Rita Scorolli.

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