Posteos sobre feminismo y cuota alimentaria, el «filtro» para las mujeres que van ser jurado en Neuquén

Quedó seleccionado el tribunal popular que juzgará, a partir del próximo martes 20, a un hombre acusado de darle una medicación para inducir el sueño a su expareja e intentar asesinarla, a ella y a su hijo de seis años, en el barrio Cuenca XV.

«¿Nos pueden investigar?», le preguntó a la jueza de Garantías, Estefanía Sauli, un joven molesto luego de que el defensor Marcelo Sterz interrogara exclusivamente a las mujeres que habían sido sorteadas para ser jurado popular, mencionándoles expedientes por violencia de género o demandas por cuota alimentaria que habían presentado en algún momento de su vida. «Hace 20 años de eso», llegó a responder una de ellas, sorprendida ante la consulta. La estrategia no fue la más atinada, ya que será este tribunal de ciudadanos y ciudadanas el que determinará si su asistido, Walter Zanotti, cometió un intento de femicidio contra su expareja y quiso matar a su hijo de 6 años, para luego fugarse en Neuquén.

Ayer 15 mujeres y 12 varones concurrieron a la audiencia de selección de jurado para participar en el juicio que comenzará el martes 20 de febrero contra Zanotti, al que la fiscalía acusa de haberle dado un inductor del sueño a su expareja, con la que aún convivía en el barrio Cuenca XV de la capital, y al niño, el 3 de julio de 2023.

De acuerdo a la prueba, el imputado esperó a que estuviese dormida en su habitación. Se colocó sobre ella, la inmovilizó, y le introdujo violentamente un trapo embebido en alcohol dentro de la boca. La asfixiaba y le decía que se había comprado ropa interior que «seguramente iba a usar con el otro».

Ella se resistió y en el forcejeo ambos cayeron. Él la golpeó contra las patas de la cama. El niño ingresó a la habitación y le pidió a su papá que se detuviera. Zanotti se fue a la cocina y la mujer aprovechó para encerrarse en la pieza con su hijo. Él dejó abiertas las perillas de gas, incendió el auto y se fugó. Tuvo que intervenir Bomberos para rescatarlos.

Existía un contexto previo de violencia de género, tanto física (zamarreos), verbal (comentarios descalificativos, también sobre la ropa que usaba) y económica (en cuanto al control del dinero).

En la audiencia, la fiscalía y la defensa tienen la oportunidad de hacerles preguntas a estas personas para saber si van a ser imparciales a la hora de juzgar. Esto significa indagar acerca de si tienen prejuicios o preconceptos sobre determinados temas. Es un momento clave, sobre todo para no ganarse prematuramente antipatías.


«Al personal femenino»


El fiscal jefe Agustín García quiso saber si habían sido imputados por algún delito alguna vez o tenía familiares que lo hayan sido. Les consultó si conocían al acusado y a la víctima, que estuvo presente en la audiencia, si habían consumido información sobre el caso en la prensa, y si vivían en el barrio donde sucedió el hecho. También si eran estudiantes de abogacía, y a los varones, si alguna vez los denunciaron por violencia de género.

Les preguntó «a todos y a todas» si una pareja que estaba separada de hecho se debía fidelidad y si alguien podía agredirte ante una infidelidad. En ambos casos la mayoría negó con la cabeza o contestó que «no».

El defensor Marcelo Sterz aclaró que quizás incomodara con sus consultas pero dijo «es mi trabajo». Sólo hizo preguntas al «personal femenino», como llamó a las mujeres. Quiso saber si alguna había hecho en redes sociales algún posteo sobre el «movimiento feminista». Tres levantaron la mano. Les consultó sobre si fueron víctimas de violencia «familiar» y si alguna vez tramitaron alimentos, es decir si acordaron el monto de la cuota para sus hijos e hijas.

Al no sentirse satisfecho con las respuestas fue nombrando a aquellas que sabía que habían tenido un expediente. La situación se volvió tensa, al punto de que la jueza debió explicarles que los abogados tienen acceso a esa información únicamente poniendo el nombre de las personas en el sistema.

Lo curioso fue que Sterz no le preguntó a ninguno de los varones por alimentos, siendo que en la provincia el 99% de los deudores son hombres.

Se encontró con el absurdo de que una de las mujeres le contestó que había iniciado una causa por la cuota, en el contexto de su separación, y que no tenía ningún conflicto con su ex. «Somos amigos», afirmó.

El sesgo del defensor fue tal que uno de los varones levantó la mano y contó que si bien a ellos no le había consultado por los posteos en redes, él había participado de marchas en contra de los femicidios ya que conocía el caso de Ivana Rosales, cuya hija recibió las disculpas del Estado argentino al admitir que a su madre se le había negado justicia.

La audiencia de selección de jurados frente a la jueza Sauli. Foto Florencia Salto.

No es la primera vez que las defensas indagan sobre la participación en movilizaciones feministas para «filtrar» integrantes del jurado. Lo hicieron en 2021 los abogados de Rodolfo Lucini que terminó condenado a prisión perpetua por el femicidio de María Marta Toledo.


El juicio


El próximo martes, a partir de las 8.30, empezará el juicio por jurados en la sala 12 de la Ciudad Judicial. Está previsto que se extienda hasta el 28 de febrero.

Zanotti está acusado por tentativa de homicidio cuádruplemente agravada. En el caso de la expareja: por el vínculo, por alevosía, por el medio idóneo utilizado (el fuego) y por femicidio. La fiscalía considera que el niño también es víctima por eso le imputó la tentativa de homicidio doblemente agravada: por el vínculo y por el medio empleado.

Sauli será la jueza que conducirá el debate. El tribunal popular está integrado por 12 titulares: 6 varones y 6 mujeres, más 4 suplentes.

Para un veredicto de culpabilidad se necesitan reunir 8 votos como mínimo.


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