Dolorosos testimonios en el juicio por la muerte de una niña en un predio de ATE

Declararon los guardavidas que están imputados de homicidio culposo y los padres de la víctima. No está claro cómo se cayó a una pileta y se ahogó, en Plottier.





La fiscalía y la querella pedirán hoy que se declare responsables de homicidio culposo (por negligencia) a dos guardavidas que trabajan en un cámping de ATE en Plottier, donde el 3 de febrero de 2019 murió ahogada una niña de 5 años. La defensa, en cambio, solicitará la absolución con el argumento de que se trató de «una fatalidad» y que no incumplieron ninguno de sus deberes.

En la primera jornada del juicio declararon los guardavidas y los padres de la víctima. Desde los distintos lugares que ocupan en el proceso, sus relatos tuvieron en común el dolor y la tristeza. Pero en la narración de los hechos hubo diferencias, algunas de ellas sustanciales.

De acuerdo con la acusación formulada por el fiscal Andrés Azar y los querellantes Iván Chelía y Diego Vázquez, los imputados -una mujer de 24 años y un hombre de 32- «faltaron a su deber de cuidado, inobservaron todo tipo de reglamentación, inobservaron los deberes a su cargo», y por todo ese cúmulo de factores ocurrió «la muerte por asfixia por sumersión de la niña de 5 años».

Añadieron que la víctima «pasó de la zona de menores a la de adultos, se cayó a la pileta más honda y se asfixió. Ninguno de los guardavidas estaba mirando la pileta, pese a que era su obligación específica».

En su alegato de apertura, el defensor particular Juan Coto se dirigió al juez Mauricio Zabala: «Esto fue una fatalidad, algo inevitable, que le puede pasar a cualquier persona. Pretendo que usted no caiga en la tentación de simplificar el caso».


El descargo


La guardavidas (a la que el fiscal Azar llamó por error «salvavidas» y «bombera») fue la primera en declarar. Atravesada por el llanto, hasta el punto de no poder hablar por momentos, dijo que el hecho ocurrió a las 14, cuando la pileta recién abría. Era un domingo, hacía mucho calor y el predio estaba colmado de gente.

Aseguró que nadie les advirtió que la niña estaba sumergida, que nadie la vio caer, y que hasta el día de hoy no se sabe cómo accedió a la pileta de adultos.

En el predio hay tres piscinas. El cuerpo de la niña fue hallada en la del medio, y ella era la encargada de vigilarla. La imputada dijo que nunca dejó de hacerlo.

El otro guardavidas brindó un relato coincidente. Fue quien rescató a la niña del agua y le hizo maniobras de RCP. Según contó, lo ayudó una persona que conocía las técnicas y que no sabe quién es.


Terror al agua


El padre de la víctima declaró que ese domingo fue al predio con su esposa, su suegra, su hijo, la niña que sería víctima y un sobrino. Dijo que después de comer un asado los chicos querían meterse en la pileta, pero sólo los autorizaron a ir hasta la enfermería para comprobar si ya estaba abierta. Allí se realiza una revisión médica y se entrega una pulsera.

«Tenían que ir a la enfermería y nada más. No entiendo cómo cinco minutos después ella terminó en la pileta más profunda», declaró. También dijo que la niña le tenía «terror» al agua y que sólo sabía «chapotear».

Tanto el padre como la madre dijeron que días después se acercó una persona a su domicilio y les pidió «perdón por no haber visto antes a la nena en la pileta». Este hombre «nos contó que él les avisó a los bañeros». Los imputados, en cambio, aseguran que nadie les dio el alerta.


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