Juzgan frustrado robo que terminó con un ladrón muerto en Viedma

Un enfermero recordó cómo lo amenazaron para que asista al herido.

Redacción

Por Redacción

VIEDMA

VIEDMA (AV).- “Apurate o te gatillo”. Esa frase le quedó grabada en la memoria a Ramón Lucero, uno de los enfermeros del Zatti, el primero en atender a Damián Salvo cuando agonizaba en el piso trasero de un auto grande que lo llevó hasta la guardia del hospital en la madrugada del 6 de mayo del 2013. Gritos y violentos golpes en la puerta de emergencias alertaron a los médicos que alguien necesitaba ayuda. Corrieron hacia los dos ingresos y el primero en salir fue Lucero. En un sector poco iluminado del estacionamiento había un auto con una puerta trasera abierta y dos personas paradas al lado que le gritaban “¡Apurate, apurate que hay un herido!”. El enfermero corrió y cuando se agachó para levantar al hombre tirado sintió una voz desde adentro del auto. Mientras alguien le apoyaba “algo” en la cabeza le advertía “apurate o te gatillo”. Lucero sacó al herido inconsciente, tomándolo de los brazos, ayudado por el otro enfermero, Oscar Supiciche, que lo llevó de los pies.

El herido pasó a terapia intensiva. Supiciche recordó que el joven tenía sangre en la cabeza y masa encefálica en la zona de la nuca. A pesar de los esfuerzos médicos, a las pocas horas Damián Salvo murió.

Ese fue el final de aquella madrugada en la que Sergio Dato, el dueño de una céntrica heladería de Viedma, luego de cerrar el negocio llegó a su casa pero en lugar de estacionar retomó su marcha y emprendió la fuga, al advertir que unos hombres bajaban de un auto y se le acercaban. Siete impactos quedaron como evidencia en su camioneta de la balacera de la que fue blanco, salvando milagrosamente su vida.

Por la violenta secuencia ayer comenzó el juicio en Viedma ante los jueces Juan Bernardi, María Luján Ignazi y Ariel Gallinger. La acusación fiscal concluyó que los que intentaron asaltar al comerciante fueron Jorge Luis Estevanacio, quien manejaba el Falcon, junto a Nicolás Quintero, Fernando Bustos y Ángel León Belmar. También incluyó entre ellos a Salvo, determinando que murió al ser alcanzado por una de las balas que su propio grupo disparó contra Dato. Los imputados tienen entre 20 y 25 años. Todos, menos Estevanacio, tienen hijos. El juicio sigue el lunes a las 9:30.

El hecho

En la madrugada del 6 de mayo del 2013 el comerciante Sergio Dato llegaba a su casa en camioneta cuando lo rodearon unos ladrones y comenzaron a dispararle. Uno de los disparos dio en la cabeza de Damián Salvo, integrante de la banda, quien murió poco después en el hospital.


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