La agonía
La carta destacada
La agonía es prima del peligro, del dolor y del fin. Es lo que precede al fin y está preñada de sufrimientos de todo tipo.
Pero una espera agónica puede terminar bien, lo que no nos ahorra el pesar de la espera, pero si el dolor de una pérdida.
La agonía se estira como un chicle y se puede masticar mucho sin que se endurezca o se achique. Pero es una comparación demasiado graciosa para la circunstancia.
En la agonía ayudar es acompañar en el sentir y en el estar, es contribuir a un desenlace feliz y repartir afecto.
En la agonía sufrimos al punto de desear morir, al punto de dañar a otros o de cederles el lugar que legítimamente nos cabe.
Es literalmente insoportable y pocos la enfrentan, afortunadamente las hay de distinto grado, de distinto tipo, urgencia y razón.
Y se dice que Dios las reparte misericordiosamente: a cada cual según sus fuerzas.
A nadie le deseo una situación agónica. Mientras, junto ánimo para las mías.
Alberto Félix Suertegaray, DNI 14.169.481
Alberto Félix Suertegaray, DNI 14.169.481