La bala usada fue "punta hueca"

NEUQUEN (AN).- El joven paralítico fue asesinado de un balazo calibre 22 largo de punta hueca que le destrozó el corazón, y le provocó una masiva hemorragia interna. Ese fue el resultado que arrojó la autopsia practicada al cadáver, durante la cual también se extrajo un viejo proyectil calibre 11.25 que tenía alojado en la columna vertebral, y que le provocó la discapacidad. Hasta ahora no hay pistas firmes sobre los autores del crimen.

Según se informó ayer, la autopsia confirmó la presunción de los investigadores en el sentido de que Pedro Heraldo Figueroa había sido baleado desde corta distancia con "un calibre chico". Se presume que el asesino utilizó un revólver, porque en el lugar donde apareció el joven malherido, sentado en su silla de ruedas, no había casquillos. La otra posibilidad es que lo hayan baleado en un sitio distinto.

A través de testimonios de familiares de la víctima, los investigadores se enteraron de que Figueroa siempre llevaba consigo un revólver calibre 22 pero no lo tenía en su poder cuando lo encontraron agonizando en la calle Gatica al 1.200. Por eso no se sabe si lo lesionaron con su propia arma o con otra.

El desconcierto domina por ahora la investigación. No hay testigos por el crimen, los vecinos dicen que no vieron ni escucharon nada, y los familiares tampoco habrían aportado algún dato que orientara la pesquisa.

Figueroa habría tenido problemas con la policía años atrás. Incluso el proyectil que tenía incrustado en la columna, y que le provocó la parálisis, lo habría recibido durante un tiroteo. Pero las fuentes coincidieron en afirmar que estaba ahora alejado del delito y habría conseguido trabajo en alguna repartición provincial. Ahora se investiga su círculo de relaciones y también las actividades que se despliegan en la cuadra donde apareció su cuerpo.


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