La basura electrónica, un problema sin resolver

Tipificados técnicamente como residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), incluyen computadoras viejas, celulares, electrodomésticos, reproductores de MP3, memorias USB, faxes e impresoras, entre otros. Suelen contener materiales como plomo, níquel y arsénico, altamente tóxicos y contaminantes.

Redacción

Por Redacción

El avance de la tecnología y el consumismo generaron en la última década una invasión de máquinas en reemplazo de los modelos más antiguos que van cayendo en desuso por desperfectos o por obsoletas. Esto provocó la acumulación de toneladas de basura electrónica, cuya disposición final es un complejo problema de las sociedades modernas.

En Argentina se desecha más de un millón de computadoras y casi diez millones de celulares por año, según distintos estudios oficiales.

La basura electrónica es en la mayoría de las ocasiones vertida a cielo abierto, lo cual resulta altamente contaminante. En general, la mayoría de las personas elimina la basura electrónica como un desecho más, sin tener en cuenta que los aparatos contienen materiales tóxicos altamente perjudiciales para la salud tales como el plomo, el arsénico o el níquel.

Algunas instituciones iniciaron a nivel nacional acciones para hacer frente a la problemática. En la provincia de Buenos Aires, la Universidad Nacional de La Plata desarrolla un programa denominado E-basura a través del cual realizan campañas para reciclar los desechos o bien darles un tratamiento final adecuado para disminuir el impacto que tienen en el medioambiente.

Mediante esa iniciativa se recolectan residuos electrónicos, se los reacondiciona y se los dona a instituciones que los necesitan. La propuesta cuenta con más de cuarenta voluntarios, alumnos y docentes de la unidad académica, y trabaja con una escuela de oficios y jóvenes de cooperativas.

Desde sus inicios, en mayo del 2009, E-basura recibió 3.125 gabinetes, 758 monitores y 494 impresoras. Asimismo, donó más de 200 equipos que incluyen CPU, monitores, teclados, mouses, parlantes, lectoras de CD, entre otros.

Javier Díaz, decano de la Facultad de Informática de la Universidad Nacional de La Plata, explicó que “si se quiere reducir la basura electrónica del mundo debemos ampliar la vida útil de los equipos”. El material que no puede ser reciclado es entregado a una empresa autorizada para su disposición final segura. Desde sus inicios E-basura descartó más de 15 toneladas de desechos electrónicos.

Si bien a nivel nacional no existe aún una ley para el tratamiento seguro de los residuos electrónicos, diversas provincias y organizaciones no gubernamentales desarrollan políticas que buscan brindar soluciones a una problemática que no para de crecer. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires existe una normativa, sancionada por el Senado en noviembre del 2011, que reglamenta la recolección y disposición final segura de la basura informática que debe estar a cargo de empresas autorizadas por el Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable (OPDS).


Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora