La Casa Blanca revisaría sus prácticas de espionaje
Obama estaría evaluando declarar ilegales esos procedimientos.
AP
Altos funcionarios del servicio de inteligencia nacional de Estados Unidos dieron explicaciones a los legisladores en la Cámara de Representantes.
WASHINGTON (AFP) – La Casa Blanca afirmó ayer que revisaría sus prácticas en materia de espionaje de dirigentes extranjeros, pero seguía siendo vaga en sus promesas frente a la cólera de los europeos y a las críticas del Congreso.
Un alto funcionario de la Presidencia explicó ayer a la AFP que el gobierno de Barack Obama evalúa declarar ilegales las escuchas de conversaciones de dirigentes aliados, como reveló más temprano el diario The New York Times, pero señaló que esa decisión aún no se había tomado.
El funcionario, que pidió anonimato, calificó en cambio de inexactas las declaraciones de la víspera de la dirigente de la comisión de inteligencia del Senado estadounidense, Dianne Feinstein, quien dijo haber recibido del Ejecutivo la garantía de que “la recolección (de datos) de nuestros aliados no continuará”.
Por su parte, el director nacional de inteligencia estadounidense, James Clapper, dijo al Comité de Inteligencia de la Cámara baja que “es valioso para nosotros saber en qué están los países, cuales son sus políticas, como eso nos impactará en una variedad de temas”. “En consecuencia, no son solo los líderes en sí mismos, es lo que sucede en su entorno y las directivas que transmiten a sus gobiernos” lo que interesa, agregó.
Clapper afirmó que las agencias de inteligencia siempre tratan de conocer las intenciones de los líderes extranjeros, pero no llegó a confirmar las versiones de que Washington espió a la canciller alemana Angela Merkel.
El jefe de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidense, general Keith Alexander, dijo por su parte que las revelaciones del diario francés Le Monde, el español El Mundo y el italiano L’Espresso sobre la interceptación de las comunicaciones de los ciudadanos europeos por la NSA son “completamente falsas”.
El director de la NSA confirmó además las revelaciones del diario The Wall Street Journal según las cuales las interceptaciones telefónicas practicadas en esos países y atribuidas al organismo que dirige fueron realizadas por los servicios secretos europeos y luego “suministradas” a la agencia estadounidense.
La vicepresidenta de la Comisión Europea, Viviane Reding, llamó el martes a Estados Unidos a “restablecer la confianza” con la Unión Europea. “Los amigos y aliados no se espían mutuamente”, lanzó en Washington.
Por su parte, la Oficina del Representante estadounidense de Comercio Exterior (USTR) expresó que sería desafortunado que la crisis del espionaje perturbe las negociaciones para crear una zona de libre comercio con la Unión Europea. Una delegación del Parlamento europeo llegó el lunes a Estados Unidos para una visita de tres días a fin de mantener conversaciones sobre “el impacto de los programas de vigilancia sobre los derechos fundamentales de los ciudadanos de la UE”.
En una entrevista televisiva a la cadena ABC, Obama se rehusó a responder una pregunta sobre esta vigilancia. “Yo no voy a confirmar las acusaciones lanzadas en la prensa”, indicó el lunes.
La revista Der Spiegel, que había revelado sospechas del gobierno federal sobre el asunto, aseguró que el presidente Obama estaba al tanto desde 2010 de este programa de vigilancia, lo que fue desmentido por la NSA el domingo.