La chufa de Patagones espera el desarrollo del mercado interno

José Rabanedo la cultiva en la zona de Pradere en la única experiencia que se conoce en el país. Con este tubérculo, parecido a la avellana, se pueden hacer leche, harina y aceite.





Sin bajar los brazos desde hace mucho tiempo y con el objetivo de desarrollar el mercado interno, José Manuel Rabanedo insiste con la producción de chufas en tierras cercanas a Pradere, localidad ubicada al norte del Partido de Patagones a la vera del río Colorado.

Es el único productor del país que se dedica al cultivo de la chufa, tubérculo parecido a la avellana que se puede destinar a la elaboración de leche, harina, aceite y productos cosméticos.

En diálogo con RÍO NEGRO reconoció que en los próximos días tomará la decisión de jugarse las últimas fichas de esta apuesta que arrancó con el presente milenio.

“La situación es complicada porque no está funcionado” por eso “estoy esperando que pasa con el tema de la exportación” y además “es un producto que no se conoce y está costando un poco porque hay que industrializarlo para poder vender en cantidad” reconoció este técnico agropecuario que está radicado en Pedro Luro, su lugar de nacimiento.

Para las chufas optó por las tierras vecinas de Pradere “porque son campos orgánicos declarados y esa es una condición para poder exportar y es vendible en cualquier parte del mundo” aunque un buen mercado es España, donde Rabanedo tiene contactos y financiamiento por parte de empresas que se dedican a esta actividad desde hace tiempo.

En las últimas campañas “estuve haciendo entre 7 y 10 hectáreas, que es lo que me permite la maquinaria que tengo para la cosecha” y reconoció que “no tengo maquinaria para procesarla”.

La decisión que deberá tomar en los próximos días está relacionada con que “el cultivo se realiza a fines de octubre, después de las últimas heladas” y se cosecha entre mayo y julio porque “hay que esperar que la planta se seque para poder cosechar, aunque también se puede quemar, y estoy evaluando cortarla para enfardar y aprovechar la parte aérea”.

A la par de la decisión de una próxima siembra, trabaja en el desarrollo del mercado interno, “hay empresas que están analizando hacer una leche vegetal con las chufas de mejor tamaño, la horchata tan difundida en Valencia, o para hacer aceite con las más chicas; si sale voy a sembrar, sino con lo que tengo seguiré haciendo pruebas”.

Sobre la leche contó que “sus propiedades son muy parecidas a la de vaca, un poco más dulce, y el aceite es similar al de oliva con la diferencia que es neutro y el de oliva es más ácido y puede servir para alimentos, masajes o cosmética”.

Otra alternativa es la gastronomía porque la harina se puede utilizar en panificados o pastelería, “para hacer masas o tortas y la ventaja es que no tiene gluten”.

Rabanedo insistió que “si no se puede desarrollar el mercado interno no tiene sentido seguir” y reconoció que “no hay interés por el producto porque en el único lugar en que se conoce es en España, por eso está la posibilidad de seguir con el cultivo allá. No descarto irme a España o a otro país donde se den las condiciones” aunque reconoció que “invertí todo para esto y dejar todo de un día para el otro cuesta porque invertí en máquinas y sobre el manejo del cultivo”.

La propuesta es llegar a una producción de unas 100 hectáreas para que sea rentable, aunque avizora esperanzas porque “la demanda mundial está creciendo” y hay un cambio cultural en los últimos años con el crecimiento del veganismo y el consumo de productos naturales, un buen nicho para las chufas.

Rabanedo, el único que apuesta por este cultivo. Foto: gentileza.

Rabanedo empezó con la producción de frutillas y desde hace 20 años insiste con el desarrollo de las chufas. Su objetivo es llegar a 100 hectáreas cultivadas.


Características de un cultivo poco conocido


* La chufa es un tubérculo que se extrae de las raíces de la juncia avellanada, parecido a la avellana y con un interior blanco, harinoso y dulce que proviene de Sudán, el máximo exportador a nivel mundial.

* Se siembra a fines de octubre y se cosecha entre mayo y julio. Luego de ser cosecha pierde casi el 50% de humedad durante el proceso de secado natural y se convierte en un fruto seco.

* Su cultivo está muy difundido en España donde se planta e industrializa en las zonas de Valencia y Barcelona.

* En la península ibérica se prepara la horchata valenciana que es una leche que se obtiene luego de procesar las chufas con agua y azúcar y que se puede tomar fría o caliente.

* Otras de las posibilidades son la elaboración de aceite y harina, se la puede comer tostada y se puede utilizar como base para la producción de manteca y crema, y tiene aplicaciones en cosmética.

Chufas acopiadas

15.000
es la cantidad de kilos que tiene el productor y espera buenas condiciones para poder exportar a España.

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