La Comarca Andina en modo otoño

Caminatas por el bosque o hasta los miradores y excursiones embarcados por el río o hasta el límite con Chile son algunas de las opciones para apreciar toda la belleza del Parque Nacional Lago Puelo.

Redacción

Por Redacción

“No importa si afuera el día está soleado o nublado, es tal la densidad del bosque que se hace escasa la penetración de los rayos del sol, generándose un ambiente de película de suspenso. Durante la caminata, las formas caprichosas creadas por las ramas de los árboles juegan con la imaginación de los visitantes”, graficó Liana Marya, una turista de Curitiba (Brasil) que terminaba de visitar El Bosque de las Sombras, un sendero realmente cautivador sobre una pasarela de madera que se mimetiza con la naturaleza en la cabecera norte del Parque Nacional Lago Puelo, a 20 km al sur de El Bolsón.

“Mientras miramos las hojas amarillas, naranjas y marrones que flotan en el agua cristalina, nos parece que todo lo que nos envuelve es irreal, tememos haber sido transportados a un mundo mágico. Al ser un lugar tan húmedo, hay un olor peculiar, mezcla de floral, leñoso, frutal, cítrico y podrido”, dice Juan Gálvez, de Avellaneda, y recomienda el paseo porque “es ideal para familias con niños y adultos mayores por su baja dificultad”.

Por estos días, la postal es única: al color turquesa del lago se suma el ocre intenso de las lengas en la parte superior de las montañas, ya coronadas de blanco por las primeras nevadas. Más abajo, el verde perenne de los cipreses. En el valle, el amarillo furioso de los álamos que se resiste al viento patagónico, matizado con las hojas rojas de los frutales que se desnudan esperando el invierno.

Al fondo, el cerro Tres Picos, con sus hielos eternos, domina el paisaje. Basta girar la vista para encontrarse con la inmensidad de los cerros Cuevas y Aguja Norte, marcando el límite internacional. Hacia atrás, el casco urbano de Lago Puelo aparece entre enormes arboledas, haciendo gala de sus anchas avenidas y bulevares repletos de flores, con una particular arquitectura que lo han hecho merecedor de su designación como “la villa turística de la Comarca Andina”.

¡A navegar!

Es hora de embarcarse para un paseo costero hasta la frontera con Chile y ser un espectador privilegiado de los rápidos del río Puelo, volcando furioso sus aguas hacia el océano Pacífico, en plena selva valdiviana. Una caminata corta hasta Los Hitos permite incluso una vista espectacular del lago Inferior (del lado chileno) que el viajero “jamás podrá olvidar”.

Otra propuesta imperdible en otoño es un recorrido náutico hasta El Turbio, con el delta del río homónimo y un contraste de colores increíble. Tras desembarcar, hay que hacer una caminata de una hora para encontrarse con las viejas casonas de madera de los pobladores, en medio de prados verdes donde pastan sus vacas, caballos y ovejas. “Llegar a este lugar es como retroceder medio siglo en el tiempo. No hay luz, ni señal de teléfono, ni televisión. La gente te mira a los ojos para hablarte y te tiende su mano cálida de bienvenida. Siempre cuesta pegar la vuelta”, asegura el guardaparque del sector.

En todos los casos, en el muelle principal del PNLP hay un grupo de prestadores náuticos dispuestos a hacer las excursiones.

En cambio, si opta por el paseo al Circuito de las Bahías, incluye el delta del río Azul, reserva del cerro Bajo, bahía de los Calabozos, arroyo Las Lágrimas, nacimiento del río Puelo, cerro Melo, arroyo Melo, cerro Cuevas y el área de reserva de huemules (Facebook: nauticapuelo).

Ambiente exclusivo

Gracias a la escasa altitud (200 msnm), en el Parque Nacional Lago Puelo viven especies vegetales y animales típicas de los bosques chilenos, más templados y húmedos que, por su composición y diversidad biológica, son únicos en nuestra Patagonia.

Debajo de coihues y cipreses crecen los ulmos, de llamativas flores blancas; espinos azules de frutos violáceos; olivillos de follaje áspero; avellanos nativos y lingues cuyas hojas recuerdan al palto. Variedades poco comunes en Argentina, aunque aquí forman parte de un bosque muy diverso y se asocian a la perfección con el resto de las plantas nativas.

En coincidencia, los sectores inundables cercanos al lago son el asiento de los pitrantos (patagua o pitra), pariente cercano de los arrayanes, cuyos troncos blanquecinos presentan gruesas fisuras longitudinales. A la par de su magia y belleza, brindan refugio y alimento a la paloma araucana, que estuvo cerca de la extinción y ahora prolifera en estos lugares.

En este ambiente se contabilizan también unas 100 especies de aves (el chucao es el símbolo del parque); la curiosa ranita de ceja larga y el monito de monte. En las cumbres (lejos de los humanos) se habitual el avistaje de huemules y pudúes.

Paseos cortos de baja y media dificultad

Circuito gastronómico y cervecerías artesanales se suman a la oferta turística, además de la primera destilería de whisky de malta del país y las chacras orgánicas.

Datos

Datos

Pitranto Grande: recorrido de unos 25/30 minutos de duración y es de dificultad baja. Se realiza por un sendero que atraviesa todo un bosque de pitras gigantes, en un marco de belleza indescriptible, finalizando detrás de La Playita, el balneario por excelencia de la comarca. Este paseo “para los sentidos” permite apreciar los sonidos propios de la abundante fauna autóctona que se entremezclan con el ruido de las aguas del lago.
Jardín Botánico: en sus 16 hectáreas se puede conocer parte de la maravillosa generosidad del reino vegetal y su relación con el medio y con la sociedad. Varios senderos de interpretación permiten adentrarse en la historia íntima de la relación entre plantas y animales. Requiere de unas 2 horas.
Mirador del Lago: se accede también desde La Playita y es un ascenso de dificultad media, de 40 minutos de duración, dentro del bosque cordillerano. Desde ese lugar se puede observar gran parte del Parque Nacional y la planta urbana de Lago Puelo.
Mirador de Las Lechuzas: es una caminata de 25 minutos de duración y de dificultad media, costeando el sector de La Playita para llegar a un mirador natural, desde donde se aprecia la profundidad del lago y toda su majestuosidad hasta el límite internacional y el valle de El Turbio, con los cerros Cuevas y Aguja Norte al frente.
Circuito gastronómico y cervecerías artesanales se suman a la oferta turística, además de la primera destilería de whisky de malta del país y las chacras orgánicas.
$ 700
cuesta la excursión lacustre hasta el límite con Chile (con desembarco). Son dos horas y 15 minutos. Para menores y jubilados: $ 550.
27.675
hectáreas tiene el PNLP, con escenarios montañosos asociados a los bosques que, por su diversidad y desarrollo, son únicos en Patagonia.

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