La costura gana adeptos como alternativa en pandemia

Al igual que ocurrió con la cocina o las huertas, la costura se transformó en una actividad casera que sumó muchos seguidores en estos meses de aislamiento. ¿Cuáles son los beneficios de aprender en casa? ¿Es más económico?

El año pasado, y sobre todo durante la primera etapa de aislamiento (mucho más restrictivo), la cocina fue uno de los entretenimientos más elegidos para sobrellevar la pandemia.


Hoy, y en este contexto de aislamientos intermitentes, los consumidores buscan nuevas alternativas y encontraron en la costura una gran opción para aprender una nueva habilidad y, por qué no mencionarlo, ahorrar dinero confeccionando sus propias prendas.

Fue así que las redes sociales (comenzando por YouTube y siguiendo por Facebook e Instagram) se llenaron de tutoriales y cursos para aprovechar estos días en casa, sobre todo con los climas fríos, y crear indumentaria para uno o algún integrante de la familia.

En este contexto, los proveedores de textiles aumentaron lógicamente su demanda. Sin embargo, a la hora de comprar los insumos, hay que tener en cuenta algunas cuestiones.

“Es importante chequear bien las fotos, los detalles, y hacer las preguntas necesarias antes de efectuar la compra” comentó Sole Silva, dueña de la importadora de telas exclusivas que lleva su nombre y también proveedora textil de las principales marcas de Argentina y Latinoamérica.


Según explicó la profesional, para comprar online sin sorpresas, es importante considerar algunas cuestiones básicas. Por ejemplo, respecto a los metros, siempre hay que tener en cuenta lo que se busca: según la prenda, se puede necesitar una tela más rígida o con caída, liviana o pesada, o demás.

El peso también es fundamental a la hora de elegir una tela. Para hacer una prenda con mucha caída es importante que pese menos de 100g/m2. Pero si se busca crear una prenda armada, con volúmen y/o rígida, cuanto más pese mejor.

Respecto a la composición, debemos considerar que cuanto más porcentaje de poliéster tenga, de menor calidad va a ser la tela: el mínimo que debería tener es un 65%. Si se buscan fibras naturales, es ideal que estas tengan en su composición por lo menos un 25% de fibras sintéticas, para que no requieran tanto planchado. Entre todo este grupo, el lino, rayón, algodón y la seda, son los de mejor calidad.

También hay que prestar especial atención al diseño en las telas: ya sean bordadas o estampadas, siempre es fundamental preguntar por la dirección del diseño, ya que puede ser paralelo al hilo de la tela o perpendicular, y eso también tendrá influencia en la cantidad de metros que vayamos a comprar.


Pero claro, no sólo aumentó la gente que confecciona sus prendas: también hay quienes pasan el tiempo incursionando en la pintura de telas y el estampado. Para estos casos, tendremos que buscar un textil cuya composición tenga como mínimo 70% de poliéster.

“En alta costura lo que más se pidió en estos meses son las gasas de seda bordadas en parte por la moda de los casamientos al aire libre, ya que es una tela con caída y vuelo”, aseguró Sole Silva, haciendo referencia a otro “boom” de la pandemia, como las bodas al aire libre para reducir al mínimo las posibilidades de contagios en las fiestas. Es por eso mismo que se buscan telas especiales, y que estas cuentan cada vez con más demanda.

“En cuanto a indumentaria, las más vendidas fueron los poplines debido a su versatilidad: se pueden usar tanto para camisas, vestidos, maxi camisas, etcétera” afirmaron desde la importadora Sole Silva Textiles.

Casi como a la vieja usanza, moldería, bordados, tejidos y sublimación vuelven a tener un rol protagónico en la vida cotidiana, aunque más no sea por una cuestión de entretenimiento o economía. Es que de la mano de internet, las personas encontraron una forma creativa de hacer más amable el tiempo en casa y, de paso, ahorrar en indumentaria.


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