La crisis también se reflejó en los tachos de basura

La cantidad de residuos recolectados por mes cayó 1.500 toneladas. Esta tendencia se desató a partir de enero de este año. Los neuquinos consumen menos; los cartoneros hacen el resto.



El incremento del valor del cartón tiene mucho que ver con la disminución de la cantidad de residuos que llega al basural.
NEUQUEN (AN).- Dicen los antropólogos que de acuerdo al tipo de desechos que tira la gente se infiere su calidad de vida. En Neuquén los tachos reflejan la crisis: la recolección de basura cayó 1.500 toneladas mensuales, producto del avance alarmante de la pobreza, de que los neuquinos consumen menos y de que aprovechan más lo poco que compran. Los cartoneros hacen el resto.

Un reflejo más del padecimiento de la desocupación es la dicotomía entre el descenso abrupto del tonelaje en relación al aumento de la cantidad de personas que aporta basura. De diciembre de 1999 a mayo de este año las cuadras servidas de recolección subieron a 13.000 por mes y sin embargo la báscula electrónica del centro de disposición final registró 1.500.000 kilos menos de residuos recolectados en el mismo período, con tendencia en picada.

Los registros mensuales revelan que el acopio de basura pasó abruptamente de 6.000 a 4.500 toneladas promedio.

Este comportamiento se desató a partir de enero como efecto del alza del dólar, el proceso inflacionario y la incertidumbre política-económica con el recambio forzado de presidentes, un mes antes.

Es cierto que en enero baja habitualmente el volumen de basura porque la gente se va de vacaciones, pero este año la tendencia prosiguió.

El desempleo en la capital neuquina asciende al 20,9%, uno de los más altos del país. De las personas con trabajo, la mayoría son mensualizadas de la administración pública. Y si algunas autoridades dicen que pueden considerarse “afortunadas” por tener trabajo, el poder adquisitivo de los salarios se redujo en un 70%, según aseveran las organizaciones sindicales.

Por lo pronto, el INDEC, el organismo estatal de estadísticas y censos, afirma que un adulto tiene un gasto mínimo de 227 pesos por mes en alimentos básicos. Por debajo de ese índice se encuentra en la pobreza. Y si gasta 100 pesos o menos, pasó a la legión de indigentes.

De la misma manera el INDEC determina que los ingresos necesarios para cubrir las necesidades alimentarias de un hogar tipo es de 763 pesos.

Esta situación, proyectada a esta capital, dio marco a un nuevo escenario de consumidores que comparan obsesivamente el precio de los productos, se vuelcan a la libreta de los almacenes, gastan a cuenta gotas y tiran menos. ¿Y qué compran? Los tachos de basura revelan que la cuarta parte de su contenido son desechos orgánicos, el 20% plásticos, el 15% cartones y el resto cualquier cosa, desde ramas pasando por vidrios hasta metales, de acuerdo a información de Gestión Ambiental.

La reducción del poder adquisitivo está en relación inversa con el florecimiento de los cartoneros, un oficio al que se suma la clase media desempleada devenida en pobre y los pobres transformados en indigentes.

Suelen verse en chatitas destartaladas o en vehículos de modelos más o menos recientes, recuerdo de épocas mejores, recogiendo bolsas un rato antes de que pase el camión recolector. En la selección rescatan el cartón y el papel, el resto va a parar a los baldíos o a la calle.

Concientización para mantener la limpieza

A la presencia masificada de cartoneros en el área urbana siguió la orden del intendente Horacio Quiroga a sus subalternos de resolver este fenómeno antes de que se vuelva incontrolable.

“Es imposible mantener la ciudad limpia si los vecinos no asumen su parte de responsabilidad”, fue una de las respuestas en danza.

Por esa razón, desde ayer el municipio apela a la conciencia de la gente mediante un operativo publicitario que fomenta la “participación ciudadana” para el mantenimiento de la limpieza de los espacios públicos.

Algunas de las propuestas son sencillas y fáciles de ejecutar. Por ejemplo, sacar la basura a la calle en los horarios indicados a cada sector, de modo de combatir a los cartoneros que desparraman el botín en cualquier lugar luego de seleccionar lo supuestamente posible de vender .

“Hay preocupación de que la situación se descontrole y creemos que se debe trabajar desde distintos frentes antes de que se convierta en un problema complicado y caro”, expresó el subsecretario de Gestión Ambiental municipal, Carlos Roca.

El servicio de recolección prestado por la concesionaria Cliba es bien visto por los contribuyentes, de acuerdo a una encuesta efectuada por la Sindicatura. “La cuestión de fondo pasa entonces por generar conciencia y poner en práctica mecanismos instrumentales”, agregó el funcionario.

Admitió que la disminución de basura forma parte de la crisis que atraviesa la sociedad. Con respecto a 2001, en el primer trimestre de este año la caída de la recolección fue del 15% y en el segundo trimestre del 25%. Expresado en toneladas, la baja fue de 2.602 y 4.671 toneladas, respectivamente.


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La crisis también se reflejó en los tachos de basura