La desolación de los allegados a Zerdán
CIPOLLETTI (AC).- «Otra vez», se escuchó en la sala cuando el tribunal terminó de leer la sentencia que absolvió a Juan Manuel y a Juan Carlos Aguirre. «Otra vez un caso impune. Otro más y ya van…», repetían insistentemente los amigos y familiares de la bioquímica Ana Zerdán, asesinada el 17 de setiembre de 1999 en esta ciudad.
En el mismo momento los Aguirre se abrazaban. Al finalizar la lectura del fallo quedaban libres después de haber estado en la cárcel imputados de un homicidio que, según el tribunal, no cometieron. O cuanto menos no había pruebas que los incriminaran.
«Siempre tenemos que asistir a lo mismo. Esperar que pasen diez años para que las cosas se puedan resolver. ¿Qué tenemos que hacer con los jueces?», se preguntó Mary Mella, tía de dos de las tres chicas asesinadas en el primer triple crimen que conmocionó a la ciudad en 1997. Le siguieron otros, todos con el mismo signo: la sensación de impunidad hayan sido o no condenado sus autores. «Ese juez Torres -el de la instrucción- debe ir preso. Todo ha sido un verdadero desastre pero desde hace tiempo que venimos asistiendo a este tema. Después nos tratan de locas o de que hablamos pavadas. Esto es una burla», resumió Mella. Las lágrimas de las hermanas y amigas de Ana Zerdán eran elocuentes. «Me voy con un dolor en el alma», dijo una de ellas.
El intendente Alberto Weretilneck dijo que el lenguaje de los jueces le pareció «patético» y que la sentencia era «una muestra más de que el sistema penal rionegrino no sirve para nada».
CIPOLLETTI (AC).- "Otra vez", se escuchó en la sala cuando el tribunal terminó de leer la sentencia que absolvió a Juan Manuel y a Juan Carlos Aguirre. "Otra vez un caso impune. Otro más y ya van...", repetían insistentemente los amigos y familiares de la bioquímica Ana Zerdán, asesinada el 17 de setiembre de 1999 en esta ciudad.
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