“La discordia”
La discordia se da cuando se piensa que no hay acuerdo de convivencia posible entre las perspectivas y deseos de dos corazones. También aparece cuando en una relación se practican injusticias y abusos. El resultado son riñas, provocaciones y agresiones más o menos graves. El remedio es corregir los propios comportamientos en lo que tengan de lesivo y no devolver mal por mal. Jesús nos mandó amar a nuestros enemigos. Parece una paradoja pero ésta es una difícil pero excelente ocasión. Empecemos orando por ellos; tal vez eso no los cambie pero transformará positivamente nuestra actitud hacia ellos haciéndola más justa, amable, paciente y dispuesta a hacer concesiones. Esto tal vez no nos convierta en amigos del alma, pero irá consumiendo las raíces de la discordia, eliminando sus frutos malsanos y abriendo el camino hacia nuevas actitudes y disposiciones. Caminemos en nombre de la paz y, con amor, opongámonos sin violencia a toda injusticia, otorgando el mérito y la gratitud a los que se lo merecen, empezando por los más humildes. Pero recuerdo que la vida no es un mar de discordias y que gozamos de muchos momentos de concordia, afortunadamente. Esto no puede ser dejado de lado ni descuidado y merece toda nuestra atención la celebración de momentos felices. Alberto Félix Suertegaray DNI 14.169.481 – Roca
Alberto Félix Suertegaray DNI 14.169.481 – Roca